La palabra verdad y el verbo conocer son parte de nuestro vocabulario más común, sin embargo cuando nos ponemos a definirlos no es fácil y miles de dudas nos asaltan. ¿Qué significa que algo es verdadero? La verdad ¿Tiene que ver con la realidad o es una construcción de los seres humanos? La verdad también ha dejado su huella en la historia, en nombre de la verdad se han cometido grandes atrocidades, en nombre de la verdad muchos seres humanos han matado y muchos han dado sus vidas valientemente. Otro de los problemas fundamentales ligados a la verdad es el problema del conocimiento humano, el conocimiento es una explicación de una parcela de la realidad que nos permite entenderla mejor, el conocimiento es aquello que nos permite conocer la verdad. Como hemps visto todo esto se explica en la rama de la epistemologia
En la vida diaria entendemos perfectamente el término conocer, entendemos cuando alguien afirma, yo conozco o sé algo. Si un profesor dice que dos mas dos son cinco, el alumno asumirá que su profesor no sabe la respuesta., en la vida diaria se establece una distinción clara entre conocer y no conocer . En este tema intentaremos entender que es el conocimiento humano y las concepciones tradicionales de la verdad, por otro lado veremos la decadencia que han tenido lo concepto de verdad en nuestra sociedad y el concepto de la post- verdad y sus consecueencias para la sociedad
En epistemología no solo nos preguntamos qué creemos, sino con qué grado de seguridad y con qué justificación consideramos algo verdadero. No todas nuestras afirmaciones tienen el mismo valor desde el punto de vista del conocimiento. Por eso, la filosofía distingue entre opinión, creencia y conocimiento, según el tipo de certeza que poseemos y los límites que esta presenta.
OPINIÓN
La opinión es una forma de asentimiento débil: quien opina reconoce que su afirmación carece de suficiente fundamento, tanto desde el punto de vista subjetivo (no está plenamente convencido) como desde el punto de vista objetivo (no dispone de pruebas concluyentes). La opinión se mueve en el terreno de lo probable o lo meramente plausible.
CREENCIA
La creencia implica una certeza subjetiva: el sujeto está convencido de la verdad de lo que afirma. Sin embargo, esa convicción no garantiza que exista una justificación objetiva suficiente. Una creencia puede ser verdadera o falsa, pues su fuerza reside en el convencimiento interior, no necesariamente en la evidencia.
La fe es un caso particular de creencia: es subjetivamente suficiente —quien cree no duda—, pero objetivamente insuficiente en el sentido de que no puede apoyarse en pruebas demostrativas universalmente aceptables.
CONOCIMIENTO
El conocimiento es una creencia verdadera y justificada: existe certeza tanto subjetiva como objetiva. El sujeto está convencido y, además, dispone de razones o evidencias suficientes que fundamentan su afirmación. El saber exige, por tanto, justificación y validez intersubjetiva.
Ante la cuestión de si somos capaces de conocer, tres son las posturas genéricas de la filosofía. Por un lado, el relativismo es una actitud filosófica que niega la existencia de conocimientos universales y absolutamente verdaderos, porque siempre dependen de los sujetos cognoscentes. Comienza con el sofista Protágoras, quien afirma que «lo que a mí me parece verdad es verdad para mí y lo que a ti te parece verdad es verdad para ti», porque tú eres hombre y yo también lo soy. El escepticismo niega la capacidad humana de alcanzar conocimientos seguros, pues sostiene que la razón no puede llegar a verdades absolutamente ciertas, sino que lo máximo que puede alcanzar son opiniones más o menos probables. Gorgias afirma que, si algo existiera, sería incognoscible; y que, si fuera cognoscible, sería incomunicable. Por último, el dogmatismo es una posición filosófica según la cual podemos adquirir un conocimiento seguro y universal y tener certeza absoluta de él. Además, defiende que podemos ampliar el conocimiento de manera progresiva e indefinida. Esta es la actitud más optimista de la filosofía.
El problema del conocimiento fue el tema que más se debate en la Edad Moderna. El desarrollo de las ciencias después de la revolución científica del siglo XVII hizo que los filósofos de esta época se fijarán en los problemas gnoseológicos y que el tema del conocimiento se convierta en la preocupación fundamental de la filosofía. El problema que preocupaba a los pensadores de esta época eran el origen, la validez y los límites del conocimiento humano. Para los autores de la época conocer significa tener ideas, es decir contenidos mentales que se encuentran en el pensamiento, sin embargo no todas las ideas tienen igual validez si queremos tener seguridad que nuestro conocimiento es firme será necesario analizar el origen de las ideas que forman nuestro conocimiento
Respecto a este tema se ponen situar dos grandes corrientes de pensamiento: el empirismo y el racionalismo que diferirán en el origen del conocimiento Los racionalistas afirman que para llegar a un conocimiento seguro sólo puede alcanzarse con la razón . En cambio, los empiristas afirman que la única manera de tener conocimiento fiable es la experiencia. En filosofía, el racionalismo es la visión epistemológica que "considera a la razón como la principal fuente y prueba del conocimiento". Más formalmente, el racionalismo se define como una teoría "en la cual el criterio de la verdad no es sensorial sino intelectual y deductivo y los empiristas afirman que el criterio de verdad está en la experiencia, veamos a sus grandes exponentes
René Descartes es el gran representante del racionalismo moderno y uno de los autores fundamentales de la filosofía. Se le considera el iniciador de la modernidad porque realiza un cambio radical en la forma de fundamentar la verdad: se pasa de un modelo basado en Dios y en la metafísica cristiana a un modelo basado en el sujeto pensante, el yo.El siglo XVII, contexto en el que vive Descartes, es una época de crisis del pensamiento escolástico medieval. El avance de la revolución científica cuestiona muchas verdades aceptadas durante siglos y provoca el derrumbe del modelo tradicional de verdad fundamentado en la autoridad y en Dios. Ante esta situación surge una pregunta decisiva: ¿cómo sabemos que nuestras creencias son verdaderas? A partir de Descartes, la filosofía deja de centrarse principalmente en la metafísica (¿cómo es la realidad?) y pasa a centrarse en la epistemología (¿cómo podemos conocerla?). La primera cuestión será ahora: ¿qué podemos conocer con certeza? Descartes decide no aceptar más autoridad que la razón y busca un método que permita fundamentar la verdad sin recurrir a ninguna instancia externa
El racionalismo sostiene que la razón es la fuente principal y más segura del conocimiento. En el caso de Descartes, la verdad debe fundamentarse exclusivamente en la razón, sin apoyarse en la tradición, la autoridad o la experiencia sensible. La obsesión de Descartes era encontrar un hacer referencia a nada criterio para distinguir lo verdadero de lo falso. Este criterio se tiene que fundamentar sin ningún exterior: yo tengo que fundamentar la verdad en mí mismo, sin basarlo en ninguna autoridad, ni divina ,ni dogmática, ni en el pasado (la verdad de Dios, de Platón ..etc) Tenemos que buscar un criterio racional para fundamentar la verdad Su objetivo es encontrar una verdad absolutamente indudable, una evidencia primera que no necesite nada más para justificarse. Para ello utiliza la duda metódica, que consiste en dudar de todo aquello que pueda ser puesto en cuestión, aunque sea mínimamente. vea mos cómo la aplica:
En la duda metódica, de lo primero que tenemos que dudar son de los sentidos: Los sentidos a veces nos engañan. Si en ocasiones nos inducen al error, no pueden ser un fundamento absolutamente seguro del conocimiento, después dudamos del mundo externo En los sueños experimentamos situaciones con gran viveza que después descubrimos que no eran reales. Por tanto, también es posible dudar de la existencia del mundo exterior, finalmente Descartes duda de las verdades matemáticas en la llamada la hipótesis del genio maligno: Descartes plantea una hipótesis extrema: ¿y si existiera un genio maligno todopoderoso que nos engañara incluso en las verdades matemáticas? Esta duda es hiperbólica, es decir, exagerada, pero sirve para llevar la duda hasta el límite. Después de dudar de todo, queda una verdad imposible de negar: si dudo, estoy pensando; y si pienso, existo. Esta es la célebre formulación cogito ergo sum (“pienso, luego existo”). El yo pensante se convierte así en la primera verdad indudable, conocida de manera clara y distinta, que es el criterio cartesiano de verdad. Todo aquello que se perciba con claridad y distinción debe ser verdadero.
Tras esto, Descartes sostiene que existen ideas innatas, es decir, contenidos que la razón posee por sí misma y que no proceden de la experiencia, como el cogito, Entre ellas se encuentran las ideas de sustancia, infinito,el principio de no contradicción, etc Para Descartes la razón no es una facultad pasiva que recibe datos, sino una instancia activa que contiene principios capaces de fundamentar el conocimiento, en el racionalismo cartesiano, el conocimiento seguro se fundamenta en las ideas innatas, presentes en la razón y conocidas con claridad y distinción, independientemente de la experiencia sensible.
Además, dado que la experiencia sensorial consciente puede ser la causa de ilusiones, entonces la experiencia sensorial misma puede ser dudosa. Como resultado, Descartes dedujo que una busqueda racional de la verdad tendría que dudar de toda creencia sobre la realidad sensorial. Descartes alza todo su sistema a partir de la intuición del cogito Descartes, por lo tanto, argumentó, que la razón por sí sola determinaba el conocimiento, y que esto podía hacerse independientemente de los sentidos
DESCARTES: RACIONALISMO Y LA EVIDENCIA COMO CRITERIO DE VERDAD
René Descartes es el gran representante del racionalismo moderno y uno de los autores fundamentales de la filosofía. Se le considera el iniciador de la modernidad porque realiza un cambio radical en la forma de fundamentar la verdad: se pasa de un modelo basado en Dios y en la metafísica cristiana a un modelo basado en el sujeto pensante, el yo.El siglo XVII, contexto en el que vive Descartes, es una época de crisis del pensamiento escolástico medieval. El avance de la revolución científica cuestiona muchas verdades aceptadas durante siglos y provoca el derrumbe del modelo tradicional de verdad fundamentado en la autoridad y en Dios. Ante esta situación surge una pregunta decisiva: ¿cómo sabemos que nuestras creencias son verdaderas? A partir de Descartes, la filosofía deja de centrarse principalmente en la metafísica (¿cómo es la realidad?) y pasa a centrarse en la epistemología (¿cómo podemos conocerla?). La primera cuestión será ahora: ¿qué podemos conocer con certeza? Descartes decide no aceptar más autoridad que la razón y busca un método que permita fundamentar la verdad sin recurrir a ninguna instancia externa
El racionalismo sostiene que la razón es la fuente principal y más segura del conocimiento. En el caso de Descartes, la verdad debe fundamentarse exclusivamente en la razón, sin apoyarse en la tradición, la autoridad o la experiencia sensible. La obsesión de Descartes era encontrar un hacer referencia a nada criterio para distinguir lo verdadero de lo falso. Este criterio se tiene que fundamentar sin ningún exterior: yo tengo que fundamentar la verdad en mí mismo, sin basarlo en ninguna autoridad, ni divina ,ni dogmática, ni en el pasado (la verdad de Dios, de Platón ..etc) Tenemos que buscar un criterio racional para fundamentar la verdad Su objetivo es encontrar una verdad absolutamente indudable, una evidencia primera que no necesite nada más para justificarse. Para ello utiliza la duda metódica, que consiste en dudar de todo aquello que pueda ser puesto en cuestión, aunque sea mínimamente. vea mos cómo la aplica:
En la duda metódica, de lo primero que tenemos que dudar son de los sentidos: Los sentidos a veces nos engañan. Si en ocasiones nos inducen al error, no pueden ser un fundamento absolutamente seguro del conocimiento, después dudamos del mundo externo En los sueños experimentamos situaciones con gran viveza que después descubrimos que no eran reales. Por tanto, también es posible dudar de la existencia del mundo exterior, finalmente Descartes duda de las verdades matemáticas en la llamada la hipótesis del genio maligno: Descartes plantea una hipótesis extrema: ¿y si existiera un genio maligno todopoderoso que nos engañara incluso en las verdades matemáticas? Esta duda es hiperbólica, es decir, exagerada, pero sirve para llevar la duda hasta el límite. Después de dudar de todo, queda una verdad imposible de negar: si dudo, estoy pensando; y si pienso, existo. Esta es la célebre formulación cogito ergo sum (“pienso, luego existo”). El yo pensante se convierte así en la primera verdad indudable, conocida de manera clara y distinta, que es el criterio cartesiano de verdad. Todo aquello que se perciba con claridad y distinción debe ser verdadero.
Tras esto, Descartes sostiene que existen ideas innatas, es decir, contenidos que la razón posee por sí misma y que no proceden de la experiencia, como el cogito, Entre ellas se encuentran las ideas de sustancia, infinito,el principio de no contradicción, etc Para Descartes la razón no es una facultad pasiva que recibe datos, sino una instancia activa que contiene principios capaces de fundamentar el conocimiento, en el racionalismo cartesiano, el conocimiento seguro se fundamenta en las ideas innatas, presentes en la razón y conocidas con claridad y distinción, independientemente de la experiencia sensible.
Kant, en el siglo XVIII, intentó resolver el problema del origen del conocimiento que se había dado entre empiristas y racionalistas. En la Crítica de la razón pura, Kant se encarga de responder a la pregunta: ¿qué puedo conocer? La doctrina de Kant se basa en la distinción fundamental entre dos facultades o fuentes de conocimiento: la sensibilidad y el entendimiento, que tienen características diferentes entre sí. La sensibilidad es pasiva, ya que se limita a recibir impresiones provenientes del exterior. Ahora bien, para recibir las sensaciones, mi mente debe localizarlas en un espacio y un tiempo y, por lo tanto, estos son los recipientes donde se sitúa la experiencia.
Por otro lado, según Kant, los datos que percibimos de la realidad son inconexos, por lo que es necesaria otra facultad que cree una síntesis, es decir, que ordene todas las percepciones caóticas de la realidad, y ese es el entendimiento. El entendimiento ordena los datos que provienen de la experiencia mediante conceptos que ya tenemos predeterminados desde que nacemos y que compartimos todos los seres humanos. Estas categorías, por ejemplo, son la idea de sustancia, que hace que unamos las impresiones, ya que, según Kant, la sustancia es un concepto que el entendimiento posee y utiliza para unificar los datos de la experiencia y, si no la aplicamos al conjunto de sensaciones correspondientes, no podríamos formular proposiciones como «la rosa es roja». Sin aplicar el concepto de sustancia no podríamos hablar de las cosas. También encontramos la idea de causalidad, mediante la cual el entendimiento, que es activo, produce de manera espontánea ciertos conceptos sin derivarlos de la experiencia.
Con esta doctrina confluyen las dos corrientes estudiadas anteriormente, el racionalismo y el empirismo, puesto que el entendimiento produce espontáneamente ciertos conceptos sin derivarlos de la experiencia, pero, a la vez, influido por el empirismo, Kant asume que nuestro conocimiento no puede ir más allá de la experiencia. Para finalizar, cabe afirmar que Kant denomina al objeto en cuanto que es conocido y se nos aparece a los sentidos mediante la combinación de experiencia y entendimiento, fenómeno, y al objeto considerado al margen de su correlación con la sensibilidad, noúmeno. El noúmeno no se puede conocer, pues, al no tener experiencia de él, cae en el campo de la metafísica. Noúmenos son, pues, las tres ideas trascendentales vistas en la metafísica.
La verdad como correspondencia: Aristóteles dice que decir de lo que es que es y de lo que no es que no es es verdadero. En este caso, la verdad es siempre una relación entre mis ideas o mis palabras y la realidad; la verdad es una afirmación sobre las cosas. Por ejemplo, si yo digo la oración el estuche es rojo, la oración es verdadera en la medida en que exista correspondencia con la realidad. La clave de esta manera de definir la verdad está, por tanto, en la correspondencia, pero para aceptar esta teoría es necesario admitir una serie de supuestos:
1 Que nuestro acceso a la verdad es posible. 2 Que este acceso es objetivo., 3 Que es universal.
La verdad como correspondencia supone que el ser humano accede a la verdad de manera objetiva y que la realidad es completamente independiente del ser humano. La objetividad es fundamental en este esquema y deberíamos admitir que conocemos de manera universal, más allá de condicionamientos de tipo cultural o histórico.
La correspondencia es la forma de entender la verdad que más utilizamos en la vida cotidiana: se da por supuesto que aquello de lo que hablamos se corresponde con lo que es, como una relación entre el pensamiento y la realidad
En algunos ámbitos, como por ejemplo el de las matemáticas, se utiliza a veces el criterio de verdad como coherencia. Según este criterio, una afirmación es verdadera cuando no es contradictoria y encaja de manera consistente con el conjunto de verdades ya aceptadas dentro de un sistema.
Pongamos un ejemplo. Consideremos una afirmación matemática: el número 17 es un número primo. ¿Cómo podemos saber si es verdadera o falsa? Para comprobarlo, debemos analizar si lo que afirma contradice aquello que ya sabemos sobre los números primos o si, por el contrario, resulta coherente con nuestro conocimiento previo.
Sabemos que los números primos son aquellos que solo pueden dividirse entre uno y entre sí mismos. Como el número 17 cumple esta condición y es coherente con el sistema de conocimientos matemáticos del que forma parte, afirmamos que la proposición es verdadera.
Así, en este caso, la verdad no depende de la correspondencia con una realidad empírica, sino de la coherencia lógica dentro de un sistema teórico.
Foucault es uno de los pensadores más importantes de la filosofía contemporánea. Foucault realiza una reflexión sobre la verdad que cambiará por completo el paradigma filosófico y que durará hasta la actualidad. Foucault señala que la verdad no está fuera del contexto histórico en el cual aparece sino que se inserta en él, no existe una verdad intemporal sino que esta está ligada al contexto histórico. El que tenemos que entender no es que es la verdad sino las maneras en que en la verdad aparece la historia.
A partir de aquí la verdad es puesta a la luz de una nueva perspectiva: la del poder. Pasando de un análisis epistémico en un análisis político de la formación de la verdad. Para Foulcaut la historia de la verdad aparece junto a la historia del poder. Pero reformula el antiguo concepto de poder: El poder en Foucault es creador y no solo represor (como habitualmente se ha pensado) Los mecanismos del poder están en todas partes
En palabras del propio Foucault “lo que hace que el poder agarre, que se le acepte, es simplemente que no pesa solo como una fuerza que dice no, sino que de hecho la atraviesa, produce cosas, induce placer, forma saber, produce discursos" El poder ya no es ejercido como un monopolio del Estado o de la clase dominante, sino que inunda todas las relaciones humanas, enlazandose en el proceso de formación de discursos y de discernimiento entre verdad y falsedad.
El verdadero poder para nuestro autor no es autoritario, con la prohibición el que se genera es transgresión, donde hay autoridad hay resistencia. Si me reprimes, tendré más ganas de transgredir. Para Foucault el poder no es sino que se ejerce. Pero se ejerce no desde la violencia lineal, sino desde el cotidiano: seducir es ejercer el poder, explicar es ejercer el poder porque de alguna manera en este acto hay fuerzas en contacto y una fuerza genera en la otra una transformación.
La efectividad del poder se demuestra en su propia normalización, cuando hemos naturalizado y hecho norma de manera implícita el poder mismo. El poder se aplica pues a cada parte de nuestro cuerpo y a cada rutina de nuestra vida. El poderoso del poder no es que es una cosa simplemente impuesta, sino que lo interiorizamos dentro de nosotros mismos. Un ejemplo de la normalización del poder puede ser los baños públicos. en ellos se juego la normalización de la sexualidad. Por qué separar los baños separándolos por géneros? Está pensado quizás en términos de heterosexualidad? Por supuesto está instalado y normalizado así, pero podría estructurarse de otro modo, sin embargo nosotros lo hacemos de manera natural. No hace falta que haya una autoridad a la puerta del baño que nos diga tú por aquí y nosotros por allá. El poder realmente triunfa cuando se normaliza. Pero pensamos por ejemplo ahora en nuestro aula, la distribución de las sillas la tabla del profesor es también una estructura de poder
Por lo tanto la verdad es una estrategia del poder, una manera en que los poderes generan una distinción arbitraria entre la verdad y la falsedad. No hay porque objetividad en la verdad puesto que esta no está aislada del entramado del poder de su época, el sabio más que el garante de la verdad eterna es uno el cuerpo sumiso que se ha adaptado mejor a la forma de poder contemporánea
Desde esta perspectiva la verdad para Foucault no es más que un paradigma, una configuración del conociento de una época que va separando en la suya interior la verdad de la falsedad, el legal del ilegal y el normal del anormal. Por ejemplo en la época de los griegos el estornudo era signo de advertencia divina y ellos pensaban que aquí había una verdad, hoy no vemos ningún designio divino a estornudar. En cada paradigma de saber se normaliza un tipo de conocimiento con sus prácticas y el que se considera un problema en un momento puede no considerarse un problema en otra época.
Lo que pasa es que cada presente establece una jerarquía con la época anterior y cree que realmente ellos sí han conseguido la verdad y que en las épocas anteriores estaban instaurados en la falsedad. Con Foucault la posibilidad de conseguir una verdad objetiva e intemporal madriguera, la verdad es siempre situada en una época y producida por las relaciones de poder
El filosofic Bauman reflexiona sobre la falta de verdades solidas en nuestra sociedad afierma que nuetra sociedad globalizada y consummista y que tiene siempre una gran necesidad de inmediatez y utlilza la espresion de "sociedad liquida". Esta sociedad liquida esta caracterizada por la incertidumbre donde no tengo certezas. Muchas veces nos ponemos a buscar que ha pasado en internet y encontramos infirmacones muy diversas del mismo hecho y tenemos la sensación que no podemos acceder a lo que realmente esta pasando, pero no solo eso tenemos en nuestro siglo tenemos incertidumbre laboral y en estos ultimos años la pandemia nos ha generado muchisimas incertidumbres, donde nuestra vida y la vida social podian cambiar de un dia para otro.
Bauman afirma que la sociedad del siglo XXI es liquida porque ha perdido los cimientos de estabilidad que