En este tema intentaremos comprender de qué se ocupa la metafísica y analizar algunas de las preguntas fundamentales de esta disciplina.
La metafísica es la rama más antigua de la filosofía. La metafísica es la parte de la filosofía que estudia la realidad en su totalidad. ¿Cuál es el cimiento de la realidad? ¿Hasta qué punto los seres humanos pueden tener un conocimiento de las cosas tal como son? Nuestra mente es como un espejo transparente que refleja las cosas tal como son o modifica y constituye la realidad?
La palabra metafísica tiene su origen en el filósofo griego Andrónico de Rodas (siglo I a.C.). Está compuesta de “meta” que significa “más allá” y de “physis” que significa “naturaleza”, por lo tanto, viene a significar “aquel conocimiento que tiene por objeto la realidad que está más allá de la realidad material que percibimos a través de los sentidos”.
INTRODUCCIÓN
En la vida cotidiana se encuentra muy extendida la concepción del realismo ingenuo, el cual admite, sin más reflexión, que la realidad existe y no se plantea el problema de cuestionar su existencia.
Sin embargo, el problema de la existencia o no de la realidad y la certeza sobre el conocimiento que sobre ella extraen nuestros sentidos ha estado, desde los primeros filósofos griegos (presocráticos), uno de los grandes problemas filosóficos que todavía no ha sido resuelto. Es decir, una cuestión sobre la cual no tenemos respuesta unánimemente aceptada por todos los pensadores.
Sabemos que la realidad no es tal como se nos aparece, sino que viene filtrada por nuestro sistema cognitivo: lo que yo percibo no es la realidad en sí misma, sino el producto de mi percepción. Sin embargo, a veces los sentidos nos engañan y también a veces creemos cosas que no son. ¿Donde puedo entonces encontrar el cimiento de la realidad?
Los milenios de oro de la metafísica son de Platón a Kant, (del S. V a.c al S. XVIII) durante estos siglos hacer metafísica, es decir ir en busca del cimiento último de la realidad, significaba hacer la parte más noble de la filosofía. La metafísica es la disciplina de la cual más se ha escrito a la historia, para reconstruirla, para deconstruirla, para demostrarla, etc. De Platón a Kant la metafísica será la reina del pensamiento filosófico, pero también será la que menos resultados produzca a nivel práctico y útil, los discursos de la metafísica son casi los mismos desde hace 2000 años. Quizás esta es una de las mayores condenas humanas, no podemos dejar de preguntarnos por la realidad ni tampoco podemos llegar a conocerla. La razón humana tiene el destino singular en uno de sus campos del conocimiento de verse asediada por preguntas que no puede rechazar por la misma naturaleza de la razón, pero a las cuales tampoco puede responder porque superan todas sus capacidades.
¿Confías en los que ves? ¿Cuánta cantidad de un color eres capaz de distinguir? Illusion es un juego de cartas donde tendremos que decidir si la carta que cogemos tiene más o menos cantidad de un color predeterminado que las cartas que se encuentran sobre la mesa.
En temas anteriores hemos visto que uno de los accesos principales para aprender la realidad son los sentidos, pero ejemplos como el de las gafas azules o el mito de la caverna nos demuestran que los sentidos se pueden equivocar, y por eso la complejidad de entender la realidad. Hemos afirmado que la metafísica se plantea preguntas sobre la realidad. La orientación concreta de esta rama ha experimentado cambios relevantes a lo largo del tiempo. En cada etapa histórica la metafísica se ha preocupado de un determinado tipo de cuestiones relacionadas con el problema de aquello real.
En la Antigua Grecia el pensamiento racional empezó para preguntarse qué es el principio primordial del cual todo proviene, de qué está hecho todo lo que vemos. Los griegos también se van a plantear numerosas preguntas sobre los cambios y las transformaciones naturales. ¿Hay alguna manera de explicar por qué las cosas cambian y cómo lo hacen?
La difusión del cristianismo, con su influencia decisiva en todos los ámbitos, introdujo nuevos temas en la metafísica medieval. En esta época las preguntas sobre Dios tuvieron una importancia destacada. ¿Es posible demostrar racionalmente la existencia de Dios? ¿Cómo es posible que Dios permita el mal si es todopoderoso e infinitamente bueno? Durante esta época la filosofía fue sierva de la teología y se cogieron a los filósofos griegos adaptándolos a los dogmas cristianos.
En la filosofía moderna los filósofos, influenciados por el crecimiento de la física y la ciencia moderna, orientaron las preguntas metafísicas otra vez a la realidad de las cosas, es decir, a la percepción del tiempo y del espacio. ¿Existen por sí mismas o son un producto de la manera como percibimos la realidad? En este momento se empieza ya a articular un discurso sobre la limitación del conocimiento metafísico. Kant, por ejemplo, afirmó que las preguntas de la metafísica estaban más allá de lo que la razón humana puede conocer. Sin embargo, según Kant existe en el ser humano una tendencia inevitable a plantear este tipo de preguntas, aunque no seamos capaces de conocer las respuestas.
En la edad contemporánea, el desarrollo científico y técnico contribuyó a profundizar la crisis de la metafísica. Ante los continuos avances científico-técnicos los filósofos permanecerían enzarzados en eternas discusiones sin avanzar. Es por eso que, dentro de la filosofía, hubo una profunda crisis metafísica. A pesar de esto, la metafísica ha tenido figuras importantes en la época contemporánea como Martin Heidegger u Ortega y Gasset. Las nuevas corrientes metafísicas están realizando una dura crítica a la cultura occidental, la cual ha entendido que la realidad es simplemente un objeto que puede dominar y rentabilizar, cosificando todo lo que le rodea. Así, se ha olvidado de lo que es propio del ser humano: la admiración por la realidad y la imposibilidad de dominar su cimiento. Este tipo de existencia contemporánea pierde su sentido de ser y se siente vacía, un sentimiento de vacío que se extiende por occidente sin objeto concreto, que se experimenta y que no muestra ningún rostro.
EL PRINCIPIO DE TODO : LA DIFERENCIA ENTRE REALIDAD Y APARIENCIA
Las preguntas de la metafísica empezaron con los presocráticos. En su investigación, los filósofos presocráticos intentaron encontrar el cimiento que explica todo lo que existe. Estaban convencidos de que la enorme variedad de cosas que nos rodean no podía ser la realidad última. Según creían, hace falta que todo lo que hay provenga de algún principio más sencillo. Confiaban en que usando la razón podrían descubrir qué era la verdadera raíz de la cual todo estaba hecho. Para estos pensadores, el arkhé era el inicio y el cimiento común de todo lo que vemos. Para ellos, esta realidad primordial era lo primero que había existido, pero además era el origen a partir del cual se habían desarrollado todas las otras cosas que tenemos a nuestro alrededor. Estos primeros pensadores no consiguieron ponerse de acuerdo sobre qué era el verdadero arkhé que daba razón de todo lo que existe. No obstante, todos ellos estaban de acuerdo en una cosa: la verdadera realidad no es la que percibimos con los sentidos, con su multiplicidad y su cambio constante. tiene que haber algún tipo de principio más sencillo, al cual solo podemos llegar por medio de la razón. Esta distinción entre apariencia y realidad, presente en el nacimiento de la filosofía griega, ha continuado orientando el pensamiento desde entonces. Así, desde los presocráticos, la metafísica siempre ha investigado qué es aquello que existe verdaderamente.
EL FUNDAMENTO ÚLTIMO DE LA REALIDAD ES ÚNICO O PLURAL: PRESOCRÁTICOS - LA PREGUNTA POR EL ARKHÉ
A lo largo del tiempo, los filósofos han propuesto enfoques muy diversos para aclarar el problema de la realidad. Para comprender estas diversas perspectivas hay que tener en cuenta las preguntas que los pensadores tratan de contestar. Una de las más antiguas e importantes se podría plantear así: ¿la realidad es única o existen múltiples realidades? Los filósofos que afirman que la realidad es única y que tiene un unico principio se denominan monistas.
Para estos pensadores, la sorprendente variedad y multiplicidad de lo que existe solo es una apariencia. A pesar de que a nuestro alrededor percibimos una gran diversidad de seres, en el fondo todo lo que existe es una realidad única. Cuando llegamos a comprender qué es lo que hay de verdad, nos damos cuenta de que lo que realmente existe es único.
Esta escuela pertenece al primer periodo de la filosofía, el periodo cosmológico de los presocráticos, el de la investigación de la arkhé. Esta escuela está ubicada en Mileto (la actual Turquía). Mileto fue una colonia griega rica en comercio y cultura. La escuela de Mileto no fue una escuela clásica de edificios donde los alumnos van a estudiar, sino que era un lugar donde se organizaban encuentros entre intelectuales interesados en el mismo tema y donde, a través del uso crítico de la razón, se debatían temas y se formulaban teorías sobre el origen del cosmos y la natura. Esta escuela tiene un enfoque obviamente protocientífico y naturalista. Esta escuela tiene las siguiente características: es sobre todo una escuela abierta, donde se podía participar de manera libre y los requisitos para entrar no dependían de la raza ni de la posición social: se dirigía a intelectuales y hombres dotados de curiosidad. Es una escuela donde el saber se organiza de manera circular, es decir, un saber donde los alumnos llevaban al resto aquello que conocían y lo ponían en común. Por otro lado, es un saber horizontal, es decir, no hay un profesor y el resto escucha, sino que los participados exponen sus teorías y después se debaten colectivamente. Atención, esto no quiere decir que la autoridad del filósofo no fuera reconocida: evidentemente había autores que los participantes consideraban como una autoridad intelectual.
Tales ha pasado a la historia por haber identificado en el agua, la arkhé (principio y fundamento) del cosmos. ¿Por qué Tales dice que el principio de la realidad es el agua? Porque observando la naturaleza nos damos cuenta de que el agua es fuente de vida. Todo aquello que está vivo necesita agua, las semillas se transforman en flores, nuestro cuerpo está compuesto de agua, etc.
El agua como fuente de vida es la argumentación simple que lleva a Tales a definir este elemento natural como elemento primordial del que todo deriva y que todo gobierna. El agua es el sustrato que está bajo cada realidad y que nos permite edificar la vida, porque la tierra está claramente alimentada por el agua. El pensamiento Tales nos lleva una visión más laica y naturalista del mundo, una visión menos fundamentalista de la vida. Si veneramos el agua y no a los dioses, ¡será difícil hacer una guerra en nombre del agua como divinidad! El enfoque naturalista de Tales es su herencia más importante.
Tales fue un gran científico y un gran hombre de razón. Fue el primero en descubrir cómo se forma un eclipse y el único que resolvió cuánto mide la pirámide de Keops. También fue un gran navegador y tuvo curiosidad de conocer nuevas culturas.
Anaximandro es un discípulo de Tales y fue parte de la Escuela de Mileto. Vivió en el 600 a.c y dedicó su vida a la investigación naturalista de la arkhé. Para Anaximandro el arché que gobierna el cosmos es el ápeiron. ¿Qué es el ápeiron? El ápeiron no se corresponde con ninguna cosa de la realidad que podemos tocar ni ver. Es una masa caótica de materia indeterminada, una materia caótica primordial de la cual se origina todo. El ápeiron es eterno, siempre activo; es inmortal, indestructible, y de él se engendran todas las cosas. Anaximandro imagina que el universo y la vida son un producto de un proceso que parte de una cantidad indefinida de materia en la que se encuentran mezclados todos los elementos: el agua, la tierra etc. Una masa indefinida e indeterminada. Esta masa indefinida es separada y crea el mundo.
Anaximandro elabora la teoría de la separación: al principio esta masa estaba en armonía, pero del choque entre los opuestos que ella contiene empezaron a separarse y crear la materia y la vida. Del choque nace el mundo. Pero esto será el inicio de un ciclo infinito, del mismo modo que el tiempo de la naturaleza es circular, las flores crecen en la primavera y mueren en invierno, también el tiempo del mundo será cíclico. Así Anaximandro elaboró la teoría de la deflagración: el mundo se acabará destruyendo, el universo está también en un ciclo vital que nace, crece y muere. Los elementos que se han separado del caos original volverán al ápeiron. Anaximandro también formuló una teoría proto-evolucionista del origen del ser humano: imaginó que el ser humano deriva del pez.
Pitágoras es otro personaje importantísimo en la cultura occidental. Las escuelas pitagóricas surgirán en todo el mediterráneo y serán un lugar de cultura, de ciencias y religión durante siglos.
La influencia de Pitágoras permanecerá hasta el cristianismo y será un pilar de la cultura griega clásica. Pitágoras nace en el siglo VI a. C. en Samos pero se transfiere pronto a la magna Grecia (actual Sicilia) donde fundó su escuela. Pitágoras murió a manos de sus adversarios políticos, no se sabe muy bien la fecha. Fue un gran adversario de la democracia: sostenía que la democracia era el gobierno de la mediocridad y de la demagogia. Fue por lo tanto un gran teórico del autoritarismo, diciendo que solo aquel que tiene conocimiento puede gobernar.
Mientras que la escuela de Mileto fue una escuela abierta y horizontal, la escuela de Pitágoras fue completamente vertical, cerrada y jerarquizada. Hoy sería interpretada como una secta filosófico-religiosa: era el mismo Pitágoras quien decidía quién entraba o no dentro de la escuela poniendo pruebas durísimas, como por ejemplo practicar la afasia (no hablar) durante meses porque para Pitágoras quien sabe no hablar sabe escuchar y quien sabe escuchar puede convertirse en filósofo. Otra de las pruebas para entrar en la escuela era la condición de la castidad, además de una dieta rigidíssima porque quien sabe controlar el hambre con fuerza de voluntad es más puro y más fuerte. También dormían y bebían poco.
Quien no ha estudiado filosofía piensa que el emblema de Pitágoras es el teorema matemático que lleva su mismo nombre, pero en realidad la característica fundamental de Pitágoras es su religiosidad. Pitágoras creyó que el alma era inmortal y fue un teórico de la metempsicosis, teoría que influirá en Platón.
El objetivo del ser humano en vida es convertir el alma en lo más puro posible para mejorar su reencarnación en un futuro cuerpo. ¿Cómo se purifica el alma? A través de las acciones que hemos mencionado anteriormente, pero también y sobre todo a través del conocimiento. Un conocimiento que está al servicio de la reencarnación. No conozco para aprobar un examen (porque quiero ser bombero o matemático, por ejemplo) sino que conozco para purificar el alma. Este el contexto de los pitagóricos.
Por supuesto el conocimiento más elevado, como para todos los griegos, es el conocimiento del universo. El arkhé o principio último de la realidad en esta escuela es el número. Para Pitágoras los números son el patrón del cosmos y la clave para entender el universo. Para Pitágoras en la naturaleza todo es numerable y todo tiene un orden geométrico: el movimiento es numerable, el tamaño de las cosas es numerable, el movimiento de los astros, la arquitectura etc. Todo es numerable. Por lo que los números naturales son el principio y cimiento de la realidad. Los números son para Pitágoras representaciones geométricas, puesto que el sistema numérico que usamos en la actualidad llegará a occidente con los árabes (1,2,3). Los números son una mezcla entre matemática y geometría.
Para Pitágoras los números pares eran indeterminados, mientras que los impares eran determinados y superior a los anteriores. Para Pitágoras el número sacro por excelencia era la tetrakis (el 10) puesto que es el único que contiene el resto de números y del cual parten todos los otros. El número diez, tetraktys en griego, era parte fundamental de la religión pitagórica: se trata de un símbolo místico muy importante para los pitagóricos. Los pitagóricos no rezaban a Zeus, sino al número 10 como número sagrado del universo
En esta escuela se practicaba matemáticas de manera constante, de aquí el célebre teorema de Pitágoras. Veneraban el número tetrakis porque era la clave para conocer el universo y purificar el alma. Por tanto, la disciplina principal de la escuela era la matemática.
Dividiendo los números en pares e impares, que son según Pitágoras siempre en lucha entre ellos, después del determinado y el indeterminado el finito y el infinito entre el abierto y cercado está el devenir del mundo. Los números tienen un simbolismo para Pitágoras: el tres, por ejemplo, será el número de la familia, el cuatro el de la justicia.
Hacer música y matemáticas era llevar el alma a la purificación: con Pitágoras nace la profesión matemática, la matemática como armonía del universo, El universo se puede entonces descubrir a través de las matemáticas.
El modelo aritmético-matemático de Pitágoras entrará en crisis a causa de la entrada de los números irracionales, puesto que el pitagorismo se forma en la idea de que los números son naturales (1,2,3). Fue un alumno suyo el que se dió cuenta de que si tengo un triángulo y lo divido en 2 por un ángulo, el número que se obtiene es un número irracional. Cuando Pitágoras se da cuenta de que este hallazgo cuestiona la validez filosófica de sus teorías, manda matar a su alumno. A pesar de esto, la escuela siguió durante siglos
DEBATE: ¿NUESTRO INSTITUTO ES MÁS COMO LA ESCUELA DE MILETO O COMO LA PITAGÓRICA? ¿COMO DEBERÍA SER?
Empédocles elaborará la teoría de los cuatro elementos o raíces que determinan y constituyen el universo. Estas cuatro raíces son: Agua, aire, tierra y fuego, ordenadas por grado de importancia según su peso: el elemento más pesado es suelo, luego vienen el agua, el aire y el fuego.
Pero además, estos elementos naturales son elementos cualitativos y esencias que pertenecen a las cosas. Según esta teoría cada ser viviente tiene dentro de sí todos los elementos de el cosmos, por ejemplo: hay cosas que pertenecen al agua, otras que están constituidas en parte de fuego y parte de agua, etc. Cada ente de el universo, estrellas, mares, humanos, peces etc. está hecho de estos elementos. Para Empédocles los cuatro elementos eran eternos: no nacen ni mueren. El agua existe no porque la ha creado un Dios, sino que la agua existe eternamente. Pero ¿por qué cambian las cosas y cómo se forman? El devenir y el cambio de las cosas naturales viene dado por dos fuerzas primordiales: el amor y el odio. El amor y el odio son las dos fuerzas primordiales y opuestas que combinan los cuatro elementos. El amor atrae y el odio separa. Esta contraposición entre amor y odio da vida al ciclo del cosmos. ¿Cómo se crea el universo? Al principio todos los elementos estaban unidos en una esfera pura de amor, pero el odio penetra dentro de ella y aquí los elementos se separan. Al haber un exceso de odio, la materia permanece caótica, pero el amor lucha por las cosas y reconstruye las que estaban separadas en los elementos que conocemos. El amor y el odio vuelven al equilibrio y la vida aparece tal y como la conocemos. El amor irá poco a poco ganando terreno, volviendo a la esfera primordial. Cuando triunfa totalmente el amor todo está unido, cuando triunfa totalmente el odio todo permanece en caos.
Demócrito de Abdera es un autor del siglo V a. C. Es uno de los autores más originales de la filosofía presocrática y fue censurado por la intelectualidad de su época. Su punto de partida es el materialismo, una teoría que defiende que toda la realidad es material y que no hay nada más allá de la naturaleza (en contra de los espiritualistas que piensan que hay un principio espiritual más allá de la naturaleza).
La naturaleza para Demócrito está compuesta por átomos indivisibles: los átomos son las partes últimas de la materia que, agregándose, producen todas las cosas naturales. Los átomos se diferencian por grandeza y forma agregándose de manera casual y caótica formando los entes del mundo. Estos átomos se mueven en el vacío. Es el primer autor que estudia la naturaleza de manera cuantitativa y no cualitativa, por eso el futuro de las ciencias modernas partirá de Demócrito. Los átomos son indivisibles, eternos y múltiples. Según Demócrito los átomos están en movimiento eterno en el vacío y se mueven de manera causal, es decir, cada átomo causa el movimiento de otro átomo, pero de manera necesaria, sin tener ninguna finalidad. Azar y necesidad se identifican: son dos caras de la misma moneda. Todo ocurre por necesidad porque cualquier hecho se puede explicar en referencia a los anteriores de manera necesaria, sin ninguna finalidad: los átomos se mueven sin orden y sin ningún propósito. Es Demócrito el primer mecanicista de la historia, puesto que postula que todo sucede bajo la regla de la casualidad y de manera mecánica, donde toda causa tiene un efecto necesario. No porque haya un diseño racional o un hecho metafísico sino por el movimiento de causa-efecto de los átomos.
¿REALIDAD ESTÁTICA O DINÁMICA? PARMÉNIDES Y HERÁCLITO
La realidad última ¿es permanente o cambia con el tiempo? Esta es unas de las cuestiones más importantes a las cuales tiene que responder cualquier teoría sobre la realidad. Dependiendo de la respuesta que se dé, tendremos una metafísica estática o dinámica. Sobre este tema hay una profunda división entre los pensadores desde los mismos orígenes de la filosofía a la antigua Grecia.
Quienes defienden una metafísica estática afirman que la realidad es en el fondo inmutable. Según esta concepción, los cambios son solo aparentes, porque la verdadera realidad es eterna e inalterable. En su filosofía, estos autores se ven obligados a ofrecer alguna explicación para aclarar por qué todo parece que está cambiando cuando la auténtica realidad es permanente. Sus teorías también tienen que explicar cómo podemos coger la verdadera realidad inmutable, puesto que aquello que percibimos con los sentidos es siempre cambiante y según ellos no se corresponde con la auténtica realidad.
Los partidarios de una metafísica dinámica creen, al contrario, que el cambio forma parte esencial de la realidad. Para entender el mundo que nos rodea, opinan que tenemos que reconocer que todo aquello que existe se modifica con el tiempo, cambia y acaba desapareciendo. Quienes adoptan esta posicíón metafísica tienen que explicar en su filosofía cómo es posible que haya cosas que aparentemente no cambian nunca. Esto es lo que pasa, por ejemplo, con las verdades de las matemáticas, que parecen eternas e inmutables.
Ponemos a Parménides como representante de una metafisica estática y a Heraclito de una metafísica dinámica, dos escuelas adversarias en la Grecia clásica.
Parménides (siglo VI a. C. Elea, actual sur de Italia) Parménides parte del presupuesto de que la realidad está más allá de la apariencia y que las cosas no son realmente como se nos aparecen a los sentidos. Será por lo tanto importantísimo para Parménides encontrar la vía que nos conduzca a la verdad de la realidad. Para este autor todo aquello que es mutable es simplemente apariencia y, más allá de ella, se esconde la verdad. Para llegar a la verdad tenemos pues el instrumento de la razón. La razón es la única capaz de captar aquello que no pueden captar los sentidos. La razón comprende y piensa la realidad. La realidad está pues estructurada por la razón. Según Parménides, nosotros percibimos la realidad con los sentidos y con la razón, pero solo la razón llega a la profunda realidad de las cosas. Sin embargo, no todos los seres humanos son capaces de tomar la vía de la razón: la mayor parte de los seres humanos se aferran al uso de los sentidos.
En Parménides el Ser viene sustantivizado: no estudia el ser de la cartera o el ser de la tiza, sino el ser como sustancia separada que no está en la naturaleza, el ser como tal. El Ser es una sustancia que está más allá de las sustancias empíricas. Parménides va un paso más allá que los presocráticos y genera un concepto de la realidad mucho más abstracto y metafísico. El ser (la realidad de las cosas) está más allá de la naturaleza y solo se puede comprender con la razón. Entramos pues en Parménides en LA METAFÍSICA, en mayúsculas, la metafísica propiamente dicha. El estudio de Parménides está relacionado no con el ser específico de cada cosa, sino con el ser como tal que es captado por la razón de manera pura. Es un ser que va más allá de la dimensión material. El ser como concepto. Por eso, es fácil de intuir que se trata de un filósofo que influenció de manera clara las teorías religiosas.
Parménides nos cuenta su teoría a través de un poema que representa la alegoría de un viaje interior. En él, Parménides es dirigido en un carro ante una diosa sin nombre que será quien recita el resto del poema poniendo de relieve la verdad y desenmascarando la opinión. La diosa le presenta a Parménides dos vías posibles: la vía de la verdad y la vía de la opinión. Eligiendo la vía de la verdad, esta se muestra en una simple frase: el ser es, el no ser no es.
Este descubrimiento obvio es olvidado muchas veces por los mortales que no somos conscientes de las implicaciones que tiene la verdad que nos transmite la diosa. La implicación más importante es la negación de todo cambio y toda multiplicidad. Si aceptamos que lo que es, es y no es posible que no sea y que lo que no es, no es y no es posible que sea, tenemos que concluir que el cambio no existe. El cambio sería una confusión entre el ser y no-ser, un tránsito entre opuestos del ser al no ser. Cambiar implica que el ser no sea y el no-ser sea. Esto es lógicamente contradictorio.
Para Parménides el cambio como transición bilateral entre el ser y el no-ser es lógicamente imposible. Con esto desaparece todo el pensamiento cosmológico anterior que se había basado precisamente en la transformación de una sustancia o arkhé en todas las cosas.
La Diosa es consciente de la dificultad de este razonamiento porque toda experiencia sensible se opone a esta conclusión, por eso nos anima a hacer oídos sordos a los sentidos y a escuchar exclusivamente la razón. Si hay una contradicción entre sentido y razón, siempre tenemos que optar por la razón. Por tanto, solo existe el ser, porque el no-ser no existe.
Con Parménides asistimos al nacimiento de la metafísica como tal, rompiendo con todo el pensamiento anterior e inaugurando una de las preguntas filosóficas más fundamentales: ¿Qué es el ser? Los filósofos posteriores se obstinaron a fuego a intentar refutar la teoría de que el cambio no existe y sacar una teoría alternativa a la parmenidea. Evidentemente si Parménides tuviera razón no habría mucho más que decir y la filosofía acabaría, después de tan solo dos siglos desde su comienzo.
Parménides es un autor con muchísima carga intelectual, de comprensión difícil, pero puede ser un reto interesante para poner en marcha vuestro pensamiento racional. Os dejo el audio poema, por si os apetece leerlo (evidentemente el poema no entrará en el examen).
Pero ¿Qué características tiene el ser? Parménides afirma que este ser es ingenerado porque si fuera generado pasaría del ser al no-ser, pero, como el no-ser no es posible que sea, el ser ha tenido que existir siempre. Es decir, si el ser hubiera nacido, esto implicaría un paso del ser al no-ser. Habría por lo tanto algo de no-ser en el ser y como el ser no contiene el no-ser, no ha podido ser generado nunca. Estas demostraciones se aplican también a términos como imperecedero, inmóvil e inmutable
Por lo tanto, el ser es eterno, inmutable, inmóvil y el único existente. El cambio es lógicamente imposible y todo aquello que percibimos no es más que apariencia e ilusión. A pesar de que la teoría de Parménides es lógicamente impecable, es absurda a nivel empírico, y autores como Platón o Aristóteles desarrollan teorías para refutarlo.
Heráclito es denominado el filósofo oscuro y será un filósofo incómodo. Para Heráclito la ley o arkhé del universo es que toda la naturaleza está en eterno devenir y movimiento. Para Heráclito solo existe una única ley: que a la noche le sigue el día, que la enfermedad le sigue a la salud, la victoria a la derrota, la primavera al verano, a la infancia la madurez, etc. La única ley del mundo es el movimiento. Este devenir será simbolizado en un aforismo: "no te puedes bañar dos veces en el mismo río". El agua está fluyendo constantemente: si tú te metes al agua a las doce y después te metes a las cinco de la tarde, no has hecho el baño en el mismo río, el agua no será la misma. Así es el eterno devenir. Así Daniel, o Gisela, de hoy no es la misma persona que la de mañana. Cambiarán sus células, cambiará interiormente, tendrá nuevas experiencias que le harán ser otra persona etc. Cada uno de nosotros en el devenir no es aquello que era antes, aunque contenga muchas cosas que tenía anteriormente.
De igual manera pasa en el mundo: este contiene cosas que tenía antes, pero estas a su vez continúan generando cosas diversas continuamente. La filosofía para Heráclito es movimiento. El problema es que este movimiento no es entendido por la mayoría de seres humanos puesto que están dormidos, se quedan en la apariencia. Aunque la realidad del mundo es el devenir, no la vemos porque preferimos dormir: es más cómodo estar durmiendo, no pensar la realidad porque la ignorancia genera siempre un estado mayor de felicidad. Si yo no pienso otros pensaran por mí y la vida será más fácil.
Para Heráclito el ser es como el agua: fluye y acontece. El ser es eterno devenir. La ley del devenir es el eterno encuentro entre opuestos que luchan entre sí y generan nuevas realidades. El elemento que simboliza este eterno devenir es el fuego. El fuego es un eterno destructor, pero destruye para crear. Donde todo es arrasado, vuelve a generarse la vida.
Heráclito es el filósofo del conflicto: sostiene que donde hay guerra florece el más fuerte. Los conflictos se generan para que haya armonía en el mundo, los contrarios son el choque caótico necesario para generar armonía. El arkhé es entonces un caos armónico.
Cuando a algún ser humano le pasa una desgracia, lo sufre como un conflicto interno, pero si va más allá ve que su desgracia genera armonía en la totalidad del mundo.
Obviamente nosotros, que somos seres singulares y estamos inmersos en la particularidad, tenemos complicaciones para comprender la armonía del todo. Si yo estoy enferma no me sentiré mejor al ver la salud de mi compañera, pero la enfermedad y la salud encuentran una armonía. Los seres dormidos (aquellos que no quieren ver la realidad) se sitúan en el caos y piensan que el caos domina el mundo, pero aquellos que van más allá de la apariencia se dan cuenta de que dentro del caos está la armonía del todo. Esta filosofía exalta el conflicto y el equilibrio del todo y dirá que no hay suelo firme al cual agarrarnos. Heráclito será un filósofo olvidado hasta ya entrados el siglo XIX, cuando Nietzsche lo rescatará y hará suya su filosofía.
1) ¿Qué distingue la filosofía de Parménides de la de Heráclito? ¿Cómo interpretan los dos autores los cambios que podemos observar a nuestro alrededor?
2) Mini- ensayo: ¿En qué posición filosófica crees que te situarías tú, materialista o espiritualista? Busca al menos tres argumentos para explicar tu postura
EL PROBLEMA DEL CAMBIO: PLATÓN Y ARISTÓTELES
Platón fue uno de los más grandes filósofos de todos los tiempos. La filosofía griega consigue en Platón su madurez y plenitud. Sus aportaciones marcarán de tal manera las coordenadas de interpretación racional del mundo y del ser humano que es considerado como uno de los filósofos, junto con Aristóteles, que más han influido en el pensamiento posterior.
La teoría de las ideas platónicas tiene por un lado una finalidad metafísica, ya que intenta eliminar el problema del cambio generado por Parménides y por otro una finalidad política, puesto que intenta eliminar el relativismo en el cual había caído la sociedad griega.
A los veinte años encontró a Sócrates: este hecho cambió completamente la vida de Platón, que tuvo un amor filosófico total con su maestro. Platón será el alumno de Sócrates y será su el alumno más brillante. Platón se fascina por esta figura carismática de la filosofía, el maestro de la ironía y la mayèutica, este anciano que andando por la ciudad va preguntando a los ciudadanos, empleando el diálogo como instrumento para llegar al conocimiento. Platón vivió la relación con Sócrates de manera muy intensa, su muerte le traumatizó. El proceso por el cual los demócratas atenienses condenaron a muerte a Sócrates marcó la vida de Platón y fue el punto de inflexión filosófico y existencial en su vida.
Hay un antes y un después de la muerte de Sócrates. Platón entenderá su muerte como el emblema de la decadencia ateniense: el asesinato de la persona más sabia que ha habido nunca en Grecia, es una señal de la crisis ateniense. Para Platón de esta crisis solo se podía salir con un renacimiento, con un cambio radical, refundando Atenas.
La teoría de las ideas platónicas consiste en un dualismo metafísico, es decir, la realidad para Platón está compuesta de dos mundos: el mundo sensible y el inteligible. En el mundo sensible están las cosas sensibles sujetas al cambio y el devenir, el mundo donde está insertado el ser humano, mientras que en el mundo inteligible existen las ideas o esencias subsistentes de las cosas.
Estas ideas o esencias son eternas, perfectas e inmutables. Las cosas que vemos y tocamos, en cambio, son imperfectas, cambiantes y perecederas. Por este motivo, Platón afirmaba que, si queremos conocer las esencias, hay que desconfiar de los sentidos y usar únicamente nuestra razón. Piensa, por ejemplo, en un círculo. Aunque somos capaces de imaginarnos un círculo perfecto, bien es verdad que no podemos encontrar ningún círculo perfecto a nuestro alrededor. Cualquier círculo que veas siempre tendrá alguna imperfección. Pero, si en lugar de utilizar los sentidos empleamos la razón, entonces sí que podemos encontrar un círculo perfecto. Estas realidades perfectas, que nunca cambian y que siempre permanecen idénticas, Platón las denominaba Ideas. Platón creía que las esencias o Ideas son perfectas, no cambian nunca y existen independientemente de nosotros. Las Ideas son eternas, perfectas e inmutables, a diferencia de las cosas del mundo sensible. Esto plantea un gran interrogante, dado que si nunca hemos visto una Idea perfecta, no es fácil explicar cómo podemos imaginarnos una cosa así. Para aclarar este enigma, Platón propuso la teoría de las Ideas. Según esta teoría la verdadera y auténtica realidad está formada por Ideas, que son esencias perfectas y eternas. Platón afirma que las Ideas existen independientemente de nosotros, en un espacio propio que denomina "mundo inteligible". Todas las cosas que percibimos con los sentidos solo son copias imperfectas de estas ideas. Las cosas están hechas a partir de las Ideas, y reciben su aspecto y sus características porque participan de la idea de la cual proceden. Las cosas imitan a la esencia de la cual provienen y de la cual reciben el ser.
En Platón las cosas imitan las Ideas. La teoría de las Ideas de Platón es una propuesta metafísica, puesto que su objetivo es explicarnos en qué consiste la verdadera realidad. Platón afirma que las Ideas son más reales que las cosas, dado que las cosas solo son lo que son porque copian la Idea que imitan. Las ideas son anteriores a los objetos, puesto que existen de una manera más llena y auténtica. Así pues, la auténtica realidad, que son las Ideas, permanece siempre idéntica e inmutable. Ciertamente, las cosas cambian, envejecen y desaparecen, pero este cambio que observamos alrededor nuestro es solo aparente. Los sentidos nos engañan, por lo cual no podemos confiar: si queremos llegar a conocer las Ideas, hay que seguir otro camino más adecuado.
Cuando dos personas debaten sobre si una cosa es justa o no, ambas saben muy bien a qué se están refiriendo. Tal vez nos resulte fácil ofrecer una definición exacta de justicia, pero si se pueden entender es porque de alguna manera ambas personas comprenden el significado de esta palabra. ¿Cómo es posible esto? Si lo pensamos tranquilamente, lo cierto es que nunca hemos visto ninguna acción que se corresponda perfectamente con la justicia. La justicia es más bien una especie de patrón o de referencia con la cual comparamos las cosas que se acontecen. Cuanto más se acercan las situaciones a este patrón ideal, más justas nos parecen.
Lo mismo pasa con otras ideas, como por ejemplo la belleza, el bien o la virtud. Piensa en lo que acontece cuando comparamos dos personas y dices que una es más bella que la otra. Si puedes hacer frases como esta es porque, de alguna manera, dispones de un patrón que te sirve para comparar. Este patrón permite contrastar una persona cualquiera con el ideal de belleza perfecta. Cuanto más se acerca alguien a esta belleza completa, más bella nos parece la persona, puesto que está más cerca del patrón ideal. Pero ¿de dónde hemos sacado este patrón? Según Platón, las personas conocemos las Ideas porque las tenemos en nuestro interior.
Platón creía que todos hemos nacido con el conocimiento de las Ideas, pero las hemos olvidado. Así pues, cuando aprendemos algo, en realidad solo estamos recordando lo que ya sabíamos previamente. Todo nuestro aprendizaje es simplemente una reminiscencia.
En metafísica, el dualismo se enfrenta con el monismo y el pluralismo. Como ya sabes, el monismo afirma que la realidad última es única, mientras que el pluralismo defiende que la verdadera realidad es múltiple. Para el dualismo, en cambio aquello que existe está formado por dos realidades diferentes. La filosofía de Platón es dualista, puesto que afirma la existencia de dos realidades diferentes, el mundo sensible y el mundo de las Ideas. Para Platón, la verdadera realidad es dual, dado que está compuesta por las Cosas y por las Ideas.
Platón intenta solucionar el problema de Parménides con su teoría de las ideas. El pensamiento de Platón es una síntesis bastante elegante y equilibrada. Porque integra lo bueno que tenía Parménides como lo bueno que tenían las escuelas heraclíteas. Platón intenta combinar estas dos ideas en su división entre el mundo de las ideas y el mundo sensible. El mundo inteligible adopta una posición muy próxima a Parménides y el mundo sensible está más próximo a Heráclito. Platón reconoce en el mundo sensible cierta realidad, no es una pura ilusión como para Parménides. El mundo del cambio es tan real como el mundo de las ideas. Platón trata de superar la dicotomía entre permanencia y cambio integrando a ambas dentro de su sistema.
-Queda clara la distinción entre la realidad sensible y la realidad inteligible:
Mundo sensible
Material
temporal
mutable
imperfecto
Mundo inteligible
Inmaterial
eterno
inmutable
perfecto
CURIOSIDAD FILOSÓFICA
Inventa un diálogo entre Parménides, Heráclito y Platón donde cada cual defiende su punto de vista de la realidad.
-Tiene que ser como si fuera un dialogo entre amigos y tiene que tener al menos media hoja
1-¿Sería posible, según el pensamiento aristotélico, que un manzano empezara a dar ciruelas? ¿Que un hombre tuviera un hijo búho? Fundamenta porqué
2- Pon dos ejemplos de acto y potencia y dos ejemplos de las cuatro causas
PRODUCTO FINAL : EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA
También podemos reflexionar sobre la realidad con el arte. En esta actividad debéis desplegar toda vuestra creatividad a través de dos conceptos que como hemos visto han marcado la filosofía griega. La diferencia entre realidad y apariencia. Para eso, deberéis realizar un proyecto fotográfico que represente tanto la realidad como la apariencia de vuestro deporte. El proyecto debe de constar:
1) Nombre del proyecto
2) Nombre para la foto de la apariencia y la realidad
3) Descripción: La descripción de la foto debe tener claramente una relación con la filosofía y la metfísica.
CíRCULO FILOSÓFICO
Para preparar el circulo filosófico tenéis que preparar:
Si fueras un filósofo de los que hemos visto ¿Cuál serías y por qué?
¿Qué frase de los filosofos que hemos visto os ha hecho más reflexionar?
¿Qué os ha parecido el primer contacto con la filosofía?
La actividad se evaluará no tanto por el contenido sino por la seriedad
La metafísica aristotélica: Una filosofía realista
Aristóteles, el gran discípulo de Platón, intentará resolver el problema del cambio que se había dado en Parménides. Aristóteles se esforzó en resolver el problema que había creado y en construir una alternativa viable a su pensamiento. Aristóteles tenía un pensamiento de corte naturalista y había criticado la solución ofrecida por Platón afirmando que las esencias tienen que estar en este mundo y que no podemos duplicar el mundo para solucionar el problema. Así intentará proponer una solución más satisfactoria.
Aunque Aristóteles fue discípulo de Platón, no estaba de acuerdo con la teoría de las Ideas elaborada por su maestro. Aristóteles no creía que las esencias existieran de manera independiente en un mundo separado.
Para Aristóteles, la verdadera realidad está constituida por los individuos particulares del mundo sensible. Lo que de verdad existe son las cosas que vemos y tocamos, los objetos que percibimos a nuestro alrededor. Por eso decimos que la filosofía aristotélica es realista, puesto que para él lo que tiene existencia auténtica es el mundo que podemos percibir con los sentidos. Al contrario de lo que pensaba Platón, Aristóteles cree que las esencias no son trascendentes, sino que son inmanentes. Forman parte de nuestro mundo, dado que son dentro de las cosas que nos rodean.
Ser en acto y ser potencia.
Para entender la solución propuesta por Aristóteles tenemos que volver al origen del problema: Parménides había sentenciado que el cambio es imposible porque implica un tránsito del no-ser al ser. Aristóteles señala que el error de Parménides es señalar al ser como un concepto unívoco, es decir, como si significara una sola cosa cuando realmente el ser se llama de muchas maneras.
En su libro sobre metafísica, Aristóteles ofrece su propia explicación sobre el problema del cambio. Empieza explicándonos Ia diferencia que hay entre el ser en potencia y el ser en acto. Un ser en acto es algo que ya ha logrado totalmente su desarrollo porque existe en plenitud. En cambio, el ser en potencia es algo que puede llegar a ser pero que todavía no es. El ser en potencia cuenta con la posibilidad de convertirse en acto, a pesar de que todavía está lejos de lo que puede llegar a ser.
Una bellota, por ejemplo, no es lo mismo que un roble. Un roble ya es un árbol en acto, porque ha logrado la plenitud de su ser. Sin embargo, una bellota podría llegar a convertirse en un roble si se dan las condiciones adecuadas. Por eso, Aristóteles dice que una bellota es un árbol potencial: todavía no es en acto. Esta distinción permite a Aristóteles explicar porque la realidad está transformándose continuamente.
Para Aristóteles, el cambio se produce cuando un ser potencia se modifica y pasa a convertirse en un ser en acto.
Cuando una bellota germina y crece una planta, el árbol potencial se está empezando a actualizar, es decir, a transformarse en un árbol en acto. No obstante, para que el ser potencia se pueda transformar y convertir en ser en acto hace falta que reciba un impulso exterior que lo ponga en movimiento. Según Aristóteles, este "empujón" solo la puede proporcionar una cosa que ya sea en acto y que, de este modo, pueda suscitar el cambio en aquello que solo está todavía en potencia. Piensa, por ejemplo, qué pasa cuando una oruga se transforma en mariposa. Una oruga es una mariposa en potencia, pero no en acto. Para que la oruga llegue a convertirse verdaderamente en mariposa, hace falta que antes exista en acto de alguna manera. La existencia de la oruga como ser en acto hace posible su transformación para desarrollar al máximo sus potencialidades.
El cambio no es como supone Parménides un tránsito entre no-ser absoluto y el ser absoluto sino un tránsito entre el no-ser relativo y el ser Absoluto. El cambio es el paso de la potencia al acto. La aparente contradicción de Parménides y el problema del cambio se disipa poniendo fin a este viaje filosófico de tres siglos de filosofía griega.
Las cuatro causas
Para conocer la verdadera realidad, conformada por sustancias, Aristóteles creía que hay que explicar las causas. Según él, estas causas son cuatro: material, formal, eficiente y final. Si queremos conocer a fondo algo, tenemos que ser capaces de responder a cuatro preguntas diferentes, que corresponden a sus cuatro causas:
• Causa material: ¿De que está hecha? Aquello de que está hecha una sustancia se denomina materia.
• Causa formal: Se trata de la forma. Esta es causa de algo en cuanto que determina este algo y lo hace ser lo que es. Se trata de la causa específica del ente de que se trate, es decir, la propia de la especie. Es la esencia del objeto o del ser.
. • Causa eficiente: ¿Qué o quién lo ha hecho? Se trata del agente que ha producido esta sustancia.
. • Causa final: ¿Para que se ha hecho? Aristóteles afirmaba que todo lo que existe está hecho con un propósito o finalidad.
La causa final aclara cuál es este propósito.
Pensemos en una sustancia concreta como, por ejemplo, una copa metálica. La materia sería, en este caso, el metal del que está hecha. La causa eficiente sería el artesano que ha fabricado este objeto. La finalidad de la copa sería servir de recipiente para los líquidos. Esta aclaración ya nos permite comprender en qué consiste la esencia para Aristóteles. La esencia de la copa es lo que hace que este objeto sea precisamente una copa y no otra cosa diferente. Simplemente ¡esto es una copa! No es ni un plato ni una cuchara.
Una filosofía teleológica
En la teoría de las cuatro causas, el concepto de causa final tiene un papel fundamental. Aristóteles pensaba que todas las cosas, tanto las naturales como las artificiales, persiguen un propósito. Esta teoría se denomina teleología (a partir del término griego telos, que significa 'finalidad' o `meta'). La teleología parece evidente en el caso de objetos fabricados por el ser humano. Pero Aristóteles creía que los objetos inanimados y los seres vivos también actúan persiguiendo una meta. Veamos un ejemplo para aclarar esta cuestión: imagina que levantas una piedra del suelo y después la sueltas. ¿Por qué vuelve a caer en dirección vertical? Según Aristóteles, si una piedra cae hacia abajo es para cumplir su finalidad, lo que consiste en lograr su "lugar natural". La piedra estaba en tierra, que es el lugar que le corresponde. Si la soltamos desde arriba, tenderá a volver a su lugar porque en la piedra hay esta tendencia natural. En la metafísica todas las cosas tienden espontáneamente a cumplir un propósito. Este propósito es inmanente, porque está en el interior de las cosas y forma parte de su naturaleza. Por eso decimos que la filosofía de Aristóteles es teleológica.
LA METAFÍSICA MEDIEVAL : LAS DEMOSTRACIONES DE DIOS
Caracteristicas de la filosofía de la Edad Media
La filosofía medieval empieza en el siglo V y finaliza en el siglo XV. Durante 1000 años el mundo occidental estuvo marcado por la importancia del cristianismo. El cambio fundamental en el pensamiento de esta época respecto al pensamiento griego es que mientras que los griego veían el mundo como una cosa cambiante y eterna, el hombre cristiano lo ve como algo que no era nada y que ha pasado a ser gracias a la creación divina porque es Dios, y solo Dios, el que con su gracia crea y da la existencia y la razón de existir a todas las cosas. La influencia del cristianismo fue enorme, puesto que introdujo ideas nuevas que modificaron profundamente no solo el pensamiento, sino también la forma de vida en Occidente. Para el cristianismo, Dios es un ser omnipotente*, omnisciente* e infinitamente bueno que ha creado el universo con todo lo que contiene a partir de la nada. El cristianismo afirma que Dios es un ser trascendente, que está fuera del tiempo y del espacio y que puede, con su infinito poder, crear el cosmos a partir de la nada.
Para aclarar la enorme diferencia que separa a Dios del resto de los seres, los filósofos cristianos recurrieron a la distinción entre necesidad y contingencia. Todos los seres creados por Dios son contingentes. Esto quiere decir que, aunque existen, podrían no existir. De hecho, deben su ser a la bondad divina, gracias a la cual existen en el mundo.
Las principales características del medievo son:
- La teología tiene un lugar central en la Edad Media y la filosofía en esta época no será una disciplina autónoma, sino que dependerá de la teología. Dios se convirtió en el centro de todas las preocupaciones e intereses: el teocentrismo es el rasgo fundamental de esta época
- El cristianismo planteó el novedoso problema de las relaciones entre fe y razón. ¿Qué debe de hacer un cristiano cuando la fe y la razón afirman cosas diferentes? ¿Son necesariamente contradictorias fe y razón? En este caso la Fe es superior a la razón: la verdad está en los libros sagrados.
- Es por eso que la filosofía se volverá sierva de la teología.
- Temas de la escolástica: La existencia de Dios ¿Cómo es posible que exista el mal si Dios es todopoderoso?
Una de las demostraciones más comunes de la existencia de Dios es el argumento ontológico de San Anselmo, un gran teólogo y filósofo de la Edad Media. El argumento es el siguiente: nosotros tenemos en la mente la idea de Dios según la cual Dios es un ser perfecto y si es un ser perfecto tiene que tener la existencia, puesto que la existencia es una de las cualidades implícitas en la perfección; por lo tanto, tiene que existir. Se intenta probar a Dios a través de su definición.
Del mismo modo que yo digo que la definición de un triángulo es que tiene tres ángulos, se afirma que Dios es perfecto y como es perfecto tiene que existir. Este argumento afirma que Dios produce en nuestra razón una necesidad «como si se tratara de una demostración matemática»: Dios existe porque la existencia es parte de su perfección.
De un modo u otro, el concepto de Dios después del Medievo ha seguido presente en la cultura occidental como por ejemplo en el panteísmo (creencia que identifica a Dios con el universo) o el deísmo (que afirma que aunque Dios crea el mundo luego no interviene en él) De la misma manera que si hay un cuadro es por que existe un pintor. Esta teoría todavía odavia se acepta hoy por autores como Fred Hoyle,un atstrofísico que afirma que el universo ha tenido que ser diseñado por alguien. Hoyle (1915-2001) hizo el cálculo de la probabilidad de que hubiese vida en la Tierra y el resultado es de alrededor de 1 entre 10 elevado a 40.0000. Es decir, la probabilidad de que la vida en la Tierra surja por azar es comparable a la misma que existe de que un tornado pase sobre un montón de chatarra y monte un Boeing 747. La vida tal como la conocemos depende, entre otras cosas, de al menos dos mil enzimas diferentes. ¿Cómo pudieron unas fuerzas ciegas combinar los elementos químicos correctos para construir esas enzimas? Otra prueba de la existencia de Dios sería tu ojo, porque una cámara tan compleja y maravillosa no puede ser fruto del azar. Tu ojo se parece a un telescopio de la más alta calidad, con una lente, un foco ajustable y un diafragma variable para contro-lar la cantidad de luz. No hay duda de que el ojo parece haber sido diseñado; ni los mejores ingenieros de Tesla podrían hacer un trabajo tan sofisticado. Pero, entonces, ¿cómo pudo este instrumento maravilloso haber evolucionadopor casualidad a través de eventos azarosos? Sin duda hay un Dios responsable de este diseño.
Todas estas maneras de creer en Dios sea cual sea, son las que se conocen con el nombre del teísmo
No será hasta el siglo XVIII cuando se pueda hablar claramente de posturas filosóficas opuestas a dicho teísmo. Entre ellas, hay que distinguir entre:
a) Agnosticismo. La palabra procede del griego gnosis, que significa conocimiento, y de la partícula a que se utiliza para negar algo. De este modo, el agnosticismo sería aquella postura que señala que el entendimiento humano no puede acceder, en ningún caso, al conocimiento de ciertas verdades trascendentales que van más allá de la física. Así, para un agnóstico sería rechazable el intento de demostrar racionalmente la existencia de Dios, pero también lo sería igualmente el intento de demostrar mediante la razón que Dios no existe. Este es simplementen tema donde la razón no tiene nada que decir.
b) Ateísmo. Es, sin duda, una postura más fuerte y extrema que el agnosticismo, puesto que niega tajantemente la existencia de Dios. Este es considerado como una ficción fabricada por los humanos para intentar sobrevivir a la inevitabilidad de la muerte.
Tendremos que esperar hasta el siglo XVII para encontrar publicados los primeros textos claramente ateos. Así, ante la cuestión de cómo es posible demostrar que Dios no existe, un autor anónimo de dicho siglo señala que «dirán que el ateísmo no se prueba mejor que el teísmo, pero la no existencia de algo no tiene necesidad de pruebas, es la existencia lo que debe ser probado».
DEBATE: ¿SIRVE DE ALGO REZAR?
¿Alguna vez has rezado para encontrar la fuerza para superar un problema? ¿O piensas que es algo inútil?
Dividid la clase en tres grupos, cada uno de los cuales defenderá una de las siguientes posturas: teísmo, agnosticismo y ateísmo. Argumentar para dar vuestras posturas diferentes.
GAMIFICACIÓN APRENDER JUGANDO: TABÚ METAFÍSICO
Nos ponemos en grupo, la profesora repartirá una tarjeta con la cara de un autor con unas palabras prohibidas y con unas palabras que los compañeros tienen que acertar
Cada grupo tiene 15 minutos para prepararse el autor y las palabras, después cada grupo saldrá a la pizarra y explicará a los demás grupos las palabras que tienen que acertar y se sumará un punto a cada grupo que acierte.
LA METAFISICA EN LA MODERNIDAD: KANT ¡SAPERE AUDE!
Hasta el siglo XV la metafísica fue una ciencia muy fuerte, puesto que hubo una concepción teológica. Aun así desde la crisis medieval y la entrada del racionalismo, a partir del siglo XVII, hubo un cambio de perspectiva. Puesto que los hombres estaban equivocados en la antigüedad tenían que investigar qué podíamos realmente hacer el ser humano y qué eran sus capacidades. Es así como nació la Ilustración. La Ilustración puede definirse como la exigencia de confiar en la razón y servirse de ella con independencia. Los ilustrados no solo afirmaban la novedad del presente, sino que, al mismo tiempo, decretaban la caducidad del pasado. Querían construir un mundo desde cero. Empezar de nuevo desde los cimientos implica construir y proyectar un mundo nuevo y superior a aquel que habíamos dejado atrás porque había caducado.
Caracteristísticas de la ilustración:
Optimismo ilustrado. La fe en el progreso es característica de la ilustración, a causa de la capacidad liberadora de la razón, esta tiene la capacidad de mejorar la vida desde el punto de vista material como desde el punto de vista espiritual, donde se piensa que hay un triunfo de la libertad y la justicia. Es un pensamiento profundamente optimista
Carácter crítico de la razón: la razón ilustrada es esencialmente crítica
Esta crítica se dirige:
A)No tanto contra la ignorancia, cuánto contra los prejuicios que lo ciegan y paralizan.
B) No contra la historia y el pasado como tales, sino contra la tradición, entendimiendola como carga que nos oprime y que se soporta sin otro motivo que el ser pasado, no permitiendo su reapropiación racional y libre.
c) No tanto, en fin, contra la legalidad (porque la razón tiene sus propios principios y leyes) cuánto contra la autoridad externa; es decir, contra la autoridad no reconocida ni reconocible como tal por la propia razón. No se trata, pues, de una actitud puramente negativa, sino de rechazar todo aquello que se opone a la claridad y a la clarificación racionales; por eso, puede decirse que, a pesar de su actitud crítica y en armonía con ella, la razón ilustrada es tolerante. La tolerancia es para las «el patrimonio de la razón».
En resumen si los medievales tenían la vida en este mundo encargada por una autoridad superior, la modernidad (S.XVIII) a medida que se vaya desplegando es concretará en el proyecto de la construcción autonoma por parte del ser humano de un mundo plenamente liberado de toda autoridad que no sea la razón
Kant entra dentro de este contexto y será un gran autor ilustrado por el cual la razón es capaz de darse su norma de comportamiento. Por Kant la ilustración es por Kant la conquista de la autonomía por parte del ser humano
Kant fue unos de los filósofos más importantes de la historia de la filosofía, es el filósofo más citado de la modernidad. Nació en Könisberg y nunca salió de su ciudad. No soportaba ni el desorden y el ruido, fue famoso por su rigideza en sus rutinas diarias. Su sirviente lo despertaba todos los días a las 5 de la mañana, los siete días de la semana, para tener tiempo para estudiar y prepararse sus clases como profesor. En su libro Critica de la razón pura, publicado en el año 1781, Immanuel Kant abordó el difícil problema de la metafísica. Kant se proponía estudiar los límites de la razón humana, para señalar, de este modo, hasta dónde podamos coneixer. Una de las cuestiones que le preocupaban era la situación de la metafisica, que parecía incapaz de progresar como lo hacían las ciencias de su tiempo. En su estudio sobre la razón humana Kant señaló que efectivamente existe un límite para aquello que podemos conocer: el límite de nuestro conocimiento es la experiencia. La condición para que haya conocimiento en Kant pasa por la experiencia: no puede haber conocimiento sin datos empíricos. ¿Entonces cuál es el destino de la metafísica? ¿se puede hacer de ella una ciencia o hay que abandonar sus pretensiones para siempre?
Como ya sabemos, la metafísica es una disciplina que busca un conocimiento más allá de los sentidos y de la experiencia, Para Kant al entendimiento humano no le es lícito traspasar la experiencia. El territorio de la verdad en Kant queda cerrado por los límites de la experiencia, todo concepto para tener significado cognoscitivo tiene que remitirse a una cosa sensible, por lo cual la metafísica no puede ser NUNCA una ciencia. Puesto que por principio la metafísica intenta ir más allá de los sentidos y sobrepasar por lo tanto los límites del conocimiento. La pretensión de rebasar la experiencia no es más que una ilusión: la metafísica, por lo tanto, no puede ser una disciplina científica, sino que es una disciplina ilusoria.
Pero realmente para Kant esta ilusión es en el ser humano inevitable porque está inscrita en el espíritu humano la voluntad de ir más allá. Lo importante no es eliminar esta ilusión, sino darnos cuenta de su carácter ilusorio. La razón quiere por su esencia buscar el principio último de la realidad, pero en este intento abandona el ámbito de la experiencia. El resultado de este transcender de la razón son las ideas trascendentales: estas ideas son a la vez necesarias e ilusorias. Kant identifica tres ideas trascendentales que han marcado la historia de la filosofía: El yo, o el alma inmortal, el mundo y Dios. El problema de estas tres ideas es que ninguno tiene un correlato en la experiencia.
La razón, según Kant, cae en antinomía cuando intenta demostrar alguna de estas tres ideas trascendentales. Una antinomia es la dualidad de una tesis y una antítesis igualmente demostrables: si tanto una como la otra son demostrables estamos pues ante una aporía.
Para Kant ninguna de las pruebas que intenten probar estas ideas es válida porque nuestra experiencia no puede probarlas. Dios es pues el anhelo de los seres humanos por una entidad suprema que nos haga el mundo más vivible.
Como las tres ideas trascendentales, Dios alma y mundo, apuntan a objetos que transcienden los sentidos, no pueden tener ningún valor cognoscitivo porque el límite de nuestro conocimiento es la experiencia. Pero para Kant el hecho de que estas ideas no tengan valor cognoscitivo no significa que sean inútiles porque nos ayudan a señalar los límites de la razón y estimulan a continuar con la investigación de la realidad. Estas ideas señalan la aspiración del conocimiento humano que quiere conseguir lo incondicional y lo absoluto. Nada de esto significa que no existan realmente, sino que su conocimiento teórico es inalcanzable. Sin embargo, Kant recupera estas ideas en la razón práctica, es decir, en la moralidad.
NIETSZCHE Y EL FIN DE LA MODERNIDAD : LA METAFISICA COMO LA HISTORIA DE UN ERROR
Nietzsche nunca escribió de manera sistemática sino que lo hizo siempre en un lenguaje lleno de aforismos muy afines a la poesía. Nietzsche es el filósofo que marcó la entrada al siglo XX, un genio incomprendido que acabó en la locura. Su filosofía es compleja y llena de vida. Fue un antipolítico acérrimo: él mismo nombró su filosofía como filosofía del martillo o como una filosofía de destrucción de ídolos.Nosotros estudiaremos la crítica que realiza a la metafísica occidental.
Platón había separado la realidad en dos mundos, en el cual el mundo de las ideas era el verdadero mundo. Solo se puede acceder a él a través de la razón, Platón había entendido que si nosotros tenemos las ideas de justicia y de verdad, estas tienen que existir para que podamos decirlas. Estas verdades tienen que existir en otro mundo más verdadero que el nuestro, el sabio solo tiene que huír del mundo de los sentidos para acceder a la verdadera realidad: nuestra corporalidad es totalmente secundaria y lo que de verdad importa es acceder a la verdad que está más allá de toda realidad empírica. El cuerpo es solo una prisión para el ser humano, pero este tiene la suerte de abandonar realmente este mundo para llegar a la realidad del mundo de las ideas, para encontrarse sin este lastre que supone el mundo físico y encontrarse con la visión pura de la verdad.
Nietzsche considera que Platón, y con él toda la metafísica y cultura posterior, había cometido dos errores fundamentales: por un lado había cometido errores lógicos y por otro, y todavía más importante, había realizado un gran error práctico, un error vital.
El error cognoscitivo : por un lado Platón entendía que si no existen las ideas nuestro razonamiento es imposible, ya que no podemos entender algo que está en constante cambio y que no tiene en sí mismo identidad. Sin embargo, del hecho de que si no existen las ideas yo no podría comprender el mundo racionalmente, no se sigue que las ideas existan: esto sería como decir que del deseo de un niño se sigue que aquello que desea tiene que existir. El ser humano desea con todas sus fuerzas que el mundo sea inteligible por medio de la razón, pero de nuestro anhelo de entender el mundo no se sigue necesariamente que tenga que ser así: podría ser de hecho que el mundo sea irracional para nuestra razón. Además, la teoría de las ideas de Platón no nos explica realmente cómo el mundo sensible se obstina a cruzar todos los días nuestro camino.
Pero lo más importante es que para Nietzsche en el trasfondo de este error cognitivo hay un error mucho más grave, porque aunque los filósofos piensan que el conocimiento es lo más importante, realmente el conocimiento está al servicio de los deseos o de la voluntad y este es realmente el gran error: suponer que el conocimiento está por encima de los deseos y la voluntad.
Según Nietzsche nosotros creemos lo que realmente deseamos creer, incluso llegará a decir de manera provocativa que la verdad es simplemente la mentira que nos conviene y que la verdad no existe y que si existiera sería inaccesible para nosotros. El ser humano necesariamente está recluido en una perspectiva. Confundimos la realidad con nuestra perspectiva: nosotros deseamos y a través del deseo el conocimiento se convierte en una herramienta de nuestra voluntad para generar la verdad.
Para Nietzsche, detrás de todas las concepciones del mundo, lo que hay es una actitud ante la vida ¿Qué es la actitud ante la vida que hay detrás de la teoría platónica? Según Nietzsche la voluntad por la cual los filósofos proponen esta metafísica y un mundo más allá de este, es un rechazo ante la vida. Se trata de un rechazo a las características más elementales de la vida, que son el cambio que comporta alegría pero también mucho dolor. El cambio genera siempre la vida pero también la muerte. Es el rechazo de lo que signifiica estar vivo lo que ha generado la teoría metafísica platónica que ha perdurado siempre en occidente. Es un rechazo a la vida que hace que los metafísicos inventen otro mundo en el cual todo esto ya no existe. En realidad según Nietzsche este rechazo a la vida representa una voluntad enferma, una voluntad incapaz de aceptar la vida. Tememos al cambio porque nos resulta imprevisible y, en la medida en que somos una voluntad cobarde, no nos gusta lo imprevisible y buscamos por lo tanto un orden lógico del mundo, en el que nos gusta pensar que todo está determinado. Por lo tanto, Nietzsche critica la metafísica por ser fruto de una voluntad débil: negamos la realidad porque deseamos una vida sin cambios. El metafísico, igual que el cristiano, está soñando con la muerte, desea la muerte, aunque lo llamen perfección o mundo ideal.
La existencia no consiste en conocer qué es el mundo y quién soy yo, sino en querer darle un sentido a la vida. Las cosas no tienen sentido en sí mismas, sino que somos nosotros los que tenemos la ocasión de darle sentido a las cosas. Para Nietzsche, la realidad tiene un carácter móvil, dinámico, incesante, cambiante: en una palabra, la realidad es perspectiva. También la realidad vital (en su sentido más amplio) es acontecer y perspectiva. Pero, además, la vida es «interpretadora», es decir, selecciona e interpreta el aspecto bajo el cual se enfrenta y se relaciona con la realidad. Es imposible llevar a cabo una comprensión fija, esencial y definitiva de la realidad, y no solo porque la realidad sea acontecer, sino porque el intelecto humano, para realizar cualquier análisis científico y pretendidamente objetivo, tiene que servirse de sus propias formas de comprensión e interpretación, sujetas también al devenir y a la diversidad de perspectivas. Cómo se ve, según Nietzsche, hay una estrecha correlación entre la realidad y la vida, entre el ser y su interpretación a través del pensamiento y del lenguaje; es decir, entre ontología y antropología.
La realidad del mundo como tal es múltiple, y múltiple es el ser humano, porque tiene una pluralidad de impulsos e instintos, cada uno con su perspectiva propia y en constante lucha entre sí. El ser se nos muestra en un abanico de aspectos, la significación plural de los cuales aparece en varias perspectivas. Esta efectiva y «verdadera» multiplicidad se convierte en «apariencia» cuando lo que se nos muestra bajo una perspectiva se fija o queda establecido como lo único determinante, con el consiguiente desprecio de todas las otras perspectivas y de su inagotable afluencia cambiante. Por otro lado, el ser es acontecer porque siempre se está haciendo, siempre está para hacerse, siempre está en proceso; un proceso infinito, eterno, sin posibilidad de fin.
Nietzsche anuncia la muerte de Dios en su famoso aforismo, en el cual afirma que Dios ha muerto y nosotros lo hemos matado. La muerte de Dios anunciada por Nietzsche es una de las noticias más terribles para la humanidad, es el gran desengaño del cimiento sobre el cual se ha estado construyendo toda la cultura en los últimos milenios. En consecuencia, todo el edificio del saber y de la moral empieza a hacerse añicos, sin embargo, el estruendo de este asesinato todavía no ha llegado a los oídos del hombre moderno, el cual vive su vida como si nada. El ser humano moderno se toma el anuncio de la muerte de Dios como si no fuera con él.
Sin embargo, afirma Nietzsche que, a pesar de todas las declaraciones del ateísmo moderno, la sociedad continúa viviendo cómo si Dios existiera, como si pudiéramos quitar los cimientos y que la casa se mantenga derecha. Pero la muerte de Dios sacude todas las verdades y las certezas, ya nada puede volver a ser lo mismo. La muerte de Dios es una manera poética de decir que la hipótesis de Dios, la cual pudo disfrutar de validez en el pasado, ahora ha dejado de ser válida y respetada. Ahora, con la muerte de Dios, hemos descubierto que esta hipótesis era falsa. Mientras son muchos los que celebran esta agonía de la fe, Nietzsche señala el vacío abismal que va revelándose a medida que el carácter y el cadáver de Dios se descompone.
Sin Dios se ha desvanecido el sentido de la realidad. ¿Que haremos ahora que Dios ha muerto? ¿Seguiremos como si nada? Si hasta el más sagrado ha muerto, ¿qué podemos poner en su lugar si queremos continuar viviendo después de la muerte de Dios? Tenemos que sustituir a Dios por algo de su altura. El ser humano necesita inventar nuevas verdades y nuevos valores. A medida que el ser humano se va haciendo consciente de la muerte de Dios y de su profundo significado, va subiendo por la garganta el nihilismo; una sensación de hastío y angustia que empieza a hacer que nos cansamos de la vida y preguntamos si realmente la existencia tiene algún sentido. Esta pregunta que pensábamos que ya habíamos respondido con Dios vuelve a golpear el coro humano.
Superar la muerte de Dios implica superar este nihilismo. La muerte de Dios es, pues, un acontecimiento trágico pero, al mismo tiempo, pleno de posibilidades. La esperanza en la fe, que también había sostenido la vida hasta entonces, se ha revelado como falsa sin un Dios para llenar el vacío del coro: el deseo de ser tiene que ser educado y redirigido para que aprenda a querer a la vida de una manera más verdadera y pura. Nietzsche está convencido de que la transformación del ser humano es posible y que la muerte de Dios puede ser una autosuperación. La muerte de Dios vuelve a recuperar la posibilidad de una experiencia verdaderamente humana. La muerte de Dios es la liberación del platonismo y de las teorías metafísicas que intentan entender la realidad que, por odio a esta vida que es la única que tenemos, se habían inventado otra vida en el más allá. Dios aleja, pues, al hombre de su finitud y de su humanidad y ha tenido que morir para que nos demos cuenta de esto. Por eso, la muerte de Dios, pese al carácter trágico, es, al mismo tiempo, una buena noticia. Lo que pasa es que la sociedad lleva viviendo tanto tiempo para la otra vida que ahora tiene que aprender a vivir para esta vida.
1) Ahora que hemos visto el tema, imagina que conoces a un pobre chico que no sabe lo que es la metafísica ¿Cómo se la describirías con tus palabras?
2) Busca algún personaje de series, películas, videojuegos, etc. que te parezca metafísico. Piensa en las características que lo definen. Después crea tu propio personaje metafísico y describe sus rasgos principales.
Hemos visto muchas teorias metafísicas que implican cierta apuesta vital pero también una relación con la muerte, ahora es el momento de que pienses por ti mismo. ¿Qué visión metafísica nos ayudaría a superar este dolor y esta perdida tán intensa? ¿Cómo nos atraviesa el problema de la muerte?
una disertación de AL MENOS 800 palabras en torno a esta pregunta
Instrucciones
Una disertación consiste en la presentación de una idea o punto de vista con razones y argumentos que la secunden y defiendan. Mediante ella se pretende convencer a los otros que el planteamiento es correcto de una manera coherente dominando el tema y el
lenguaje
Si no te gusta la temática de la presentación puedes proponer tu una enviándome un mail, siempre que sea relacionado el tema de la metafisica
Pasos a seguir:
1 Elige la tesis central que defenderás. Para lo cual tienes que hacer una labor de documentación o investigación antes de ponerse a redactar. Buscaremos información que cumpla los siguientes requisitos:
o Que tenga relación con el tema
o Que sea lo más completa posible
o Que sea fidedigna, precisa, exacta
2 Organiza la información, ordenándola y relacionándola con la tesis principal.
3 Redacción del trabajo. Tendrá que contener los siguientes apartados:
• Introducción: Se define el tema que se desarrollará. La tesis tiene que ser clara y concisa. Es aconsejable empezar con una afirmación rotunda o sorprendente, una pregunta, una negación contundente, una anécdota curiosa, un ejemplo interesante, una definición, una refutación...
• Desarrollo: Se aportan los datos de forma ordenada, relacionándolos con la tesis principal.
o Hay que presentar al menos tres argumentos diferentes para defenderla..
o Cada argumento se presenta en un párrafo diferente.
o Conviene prever posibles refutaciones a los argumentos y rebatirlas.
o Utilizar un lenguaje claro y preciso para expresar las ideas con exactitud.
• Conclusión: Se resumen los diferentes aspectos tratados y se enfatizan los principales puntos haciendo una sistesis
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