Todo lo que existe nos provoca una reacción, nos afecta, todo lo que hacemos está atravesado por un juicio valorativo, incluso antes de pensar las cosas, éstas se nos presentan como buenas o malas.
La palabra ética deriva del griego ethos que se asocia con las costumbres de un pueblo, con sus leyes, con las formas en las cuales una comunidad valoran las cosas. Así, la ética se relaciona en filosofía con el ámbito de los valores y las conductas y las acciones humanas que suponen el ejercicio de la voluntad y la libertad de decisión.
La ética es una cuestión estrictamente humana, podríamos decir, que es la ética la que nos extrae de la naturaleza y elabora nuestra diferencia con el resto de animales, en la naturaleza, no hay ética. La ética nos hace humanos y nos saca de la animalidad natural, parece que la ética tiene que ver con el uso de la razón. Pero ¿Es así? ¿No ha producido la razón mucha inmoralidad?
La ética es una disciplina que se ocupa sobre la moral por lo que tiene una dimensión práctica muy importante. Las cuestiones éticas tienen una relación directa con aquello que creemos que tenemos que hacer o aquello que tenemos que evitar.
Pero cuando queremos entender qué es el bien, buscamos una aplicación del bien que nos convenza. ¿Qué está bien? La otra cara de la moneda del bien es el mal ¿Qué es el mal? ¿No acabaron el bien y el mal siendo cómplices de las mayores atrocidades? ¿No necesitan los buenos que siempre hayan malos para continuar siendo buenos? ¿No necesita el bien la existencia del mal?
A lo largo de la historia ha habido muchas concepciones de qué es el bien muy diferentes y los filósofos no se han puesto de acuerdo sobre esta cuestión. En la edad media, las éticas tenían una visión más comunitaria, las éticas siempre habían estado desde el otro y con el otro, hasta que en la modernidad se priorizo más al Yo. Sin embargo, el siglo XX fue el siglo de mayor desarrollo tecnológico y al mismo tiempo el siglo de mayor destrucción de lo humano, ¿Puede nuestra moral tradicional entender la tragedia y las atrocidades del siglo más violento de la historia?.
Una de las cuestiones más importantes de la ética, es el enfrentamiento entre dos corrientes en torno al concepto de bien, por un lado el relativismo moral, el cuál afirma qué el bien o lo correcto. Son valores que no tienen ni sentido único ni universal intentando mostrar la dependencia de nuestros valores éticos de los diferentes lugares en los cuales surgen. Lo que puede ser catalogado como malo por una cultura puede ser catalogado como bueno para otra. Un relativismo extremo nos llevaría inevitablemente a la guerra de todos contra todos.
Por otro lado, hay otras corrientes que afirman que hay un bien y un mal por naturaleza y que hay cosas objetivamente correctas, el poder siempre tiene al bien de su lado, un universalismo extremo nos llevaría a un dogmatismo excluyente.
¿Cómo resolver el problema entre relativistas y universalistas? El problema de cómo el bien se relaciona con la razón es un problema fundamental de la filosofía.
Tú eres una persona diferente de todas las otras. Cada uno de nosotros se caracteriza por una serie de rasgos específicas que nos diferencian del resto de los seres humanos. Algunos de estos rasgos son innatos, porque nos acompañan desde que nacemos y están codificados en nuestros genes. Pero hay también otros rasgos que son adquiridos, porque no los teníamos al nacer, sino que, los hemos ido incorporando a lo largo de la vida. Algunos ejemplos de rasgos innatos son el color de los ojos, el grupo sanguíneo al cual perteneces o el aspecto general que tiene tu rostro. Estas características están escritas en tus genes, y por esta razón no es posible cambiarlas. Los rasgos innatos son naturales, porque forman parte de nuestra herencia biológica. Como ejemplo de rasgos adquiridos, podemos mencionar la lengua que hablas, las opiniones y las ideas que tienes, tus aficiones o la forma en la que vistes. No tenías ninguno de estas características cuando naciste, sino que, las has ido desarrollando con los años. Los rasgos adquiridos son culturales, porque los aprendemos y los elaboramos con el tiempo. Tienes que tener en cuenta que muchos de nuestros rasgos son en parte genéticos y en parte adquiridos. Nuestra altura y nuestro peso, por ejemplo, dependen de factores genéticos, porque cada persona tiene un metabolismo diferente, que forma parte de nuestra herencia biológica. Pero tu altura y tu peso también dependen de la manera como estés. Las particularidades de tu metabolismo son un rasgo genético. En cambio, tus hábitos alimentarios son un rasgo adquirido, porque los has ido desarrollando con el tiempo. Cambiar el funcionamiento de tu metabolismo no es nada fácil, porque forma parte de tu constitución biológica. Pero, a pesar de esto, puedes modificar tus costumbres y cambiar de dieta. Tu personalidad es uno de estos rasgos complejos que tienen una parte genética y otra parte adquirida.
Denominamos personalidad a la manera peculiar de ser, que nos identifica y que nos distingue del resto de la gente. Somos aquello que hacemos. la posibilidad de modificar nuestro carácter hace que nuestros hábitos tengan una importancia enorme. Por ejemplo, si te acostumbras a compartir, a invitar a otros y hacerlos regalos, se podrá decir que eres una persona generosa. En cambio, si no invitas nunca nadie ni sueles compartir tus cosas, te convertirás en una persona tacaña. Ser generoso o ser tacaño no es una cosa genética, porque depende de aquello que hacemos. Si piensas, verás que esto también quiere decir que cambiando tus costumbres puedes acercarte al tipo de persona que quieres llegar a ser.
Los hábitos que adquirimos van forjando nuestro carácter y nos transforman, cambian nuestra personalidad.
Por eso es capital reflexionar sobre nuestras costumbres, para saber si nos acercan a aquello que verdaderamente queremos acontecer o nos alejan. Este es el sentido que tiene la distinción entre virtudes y vicios. Una virtud es un hábito bueno, como la generosidad, la valentía o la capacidad de escuchar los otros y de tenerlos en cuenta. En cambio, un vicio es un hábito malo, como la tacañería, la cobardía o la intolerancia. De los hábitos buenos decimos virtudes, mientras que los hábitos malos decimos vicios.
Para darnos cuenta de la diferencia que hay entre la ley y la moral tenemos que preguntarnos quién establece las normas. Las normas morales las ponemos nosotros mismos, de acuerdo con nuestra conciencia. Decimos que una persona es autónoma cuando ella misma crea las normas de conducta propias. La moral está constituida por reglas autónomas, creadas por el mismo individuo.
La autonomía, es la capacidad de un individuo para elaborar por sí mismo las normas de conducta propias. Las normas legales, en cambio, no las hemos elaborado nosotros mismos, sino que han sido creadas por alguien otro. Cuando una persona sigue las reglas dictadas por alguien otro, decimos que actúa de manera heterónoma. La ley está formada por reglas heterónomas, dictadas por la sociedad. Un individuo actúa con heteronomía cuando obedece las normas dictadas por alguien otro.
Normas de conducta individuales.
Provienen de mi conciencia individual.
Tienen carácter interno (autonomía).
El hecho de no respetar estas normas nos produce arrepentimiento, desagrado y remordimiento.
Provienen de un acuerdo establecido por la sociedad.
Reglas sociales de cumplimiento obligado.
Tienen carácter externo (heteronomia).
Si desobedecemos estas normas, podemos ser castigados.
Quizás será útil poner algún ejemplo para aclarar la diferencia que hay entre autonomía y heteronomía. Imagina el caso de un alumno excelente, que siempre llega puntual a clase, hace los deberes regularmente y se esfuerza a sacar buenas notas. Suponte que preguntamos a este alumno qué son las razones que lo llevan a ser tan buen estudiante y tan trabajador. Este alumno, quizás podría decirnos que lo hace porque esto es lo que los padres o los profesores esperan de él; porque, si suspende, lo pueden castigar. Si nos responde esto, el alumno está actuando de manera heterónoma, porque su conducta obedece las normas que le ha transmitido alguien otro.
Seguramente, la obra más conocida de Hannah Arendt es Eichman en Jerusalén. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Adolf Eichman, el que fuera responsable de la logística para la organización y distribución de los campos de concentración, huyó a Argentina para evitar un Tribunal de Guerra. Finalmene, en 1961, Eichman fue secuestrado y juzgado en Jerusalén, saltándose todo el derecho internacional. Entonces, The New Yorker pidió a Hannah Arendt que realizara una crónica del juicio.
Fue a partir de este suceso que Arendt redactó el que, seguramente, sea su ensayo más conocido: Eichman en Jerusalén. En él, la alemana no solo describió el proceso del juicio minuciosamente, sino que se planteó una pregunta esencial: ¿por qué Eichamn no parecía malvado si lo que había permitido y en lo que había contribuido, era a todas luces un horror?
Hannah Arendt ve a Eichman como una persona absolutamente normal: consciente de lo que ha hecho, nunca lo niega pero que tampoco ve nada intrínsecamente malo en los actos que ha realizado. “Cumplía órdenes de Estado”, defendía el alemán quien, además, alegaba la condición de “buen ciudadano” que cumplía aquello que se encomendaba. Y sobre esto, Arendt definió “la banalidad del mal” Para Hannah Arendt, el que el acusado no sustente sus actos en fuertes convicciones ideológicas o morales resulta, incluso, más aterrador que el mismo hecho en sí. ¿Por qué una persona normal, que ni es malvada ni tiene mayores pretensiones que las de cumplir órdenes, se involucra en tamaña maldad? Por una incapacidad de juicio.
La ética de Aristóteles se puede agrupar con la de otros autores, como Epicuro o Stuart Mill, que tratan de orientarnos para que seamos capaces de lograr el mayor bien posible en nuestra vida. Por eso decimos que la filosofía moral aristotélica es una ética del bien, porque pretende servirnos como guía para que podamos conseguir este objetivo. Las éticas del bien consideran que existe un bien supremo verso al cual tiene que orientarse la vida humana.
Todas las éticas del bien consideran que la vida humana tiene que encaminarse a conseguir esta meta. Pero no hay acuerdo en la hora de determinar qué es el bien supremo ¿Cuál es el bien supremo que tenemos que conseguir ? ¿El placer? ¿La calma? ¿la tranquilidad? o ¿la salvación eterna?
En su ética Aristóteles sostiene que el bien máximo al cual podemos aspirar es la felicidad, a pesar de que es verdad que los seres humanos se esfuerzan en conseguir otras metas, como pueden ser la riqueza, la fama o el poder, ninguno de estas metas es una finalidad en sí misma sino un medio para conseguir la felicidad.
Aquello que las personas verdaderamente buscan es ser felices y si lo consiguen habrán logrado el bien máximo al cual aspiran. La felicidad no se uno medio sino una meta en sí misma. El término griego para referirse a la felicidad es eudaimonía por eso se denomina a la ética de aristóteles ética eudemonista.
La ética aristotélica se escribe en su gran obra ética a Nicómaco, este libro está dedicado al padre de Aristóteles Nicómaco un médico que tenía gran interés por la naturaleza pero también le dedica el libro al hijo denominado también Nicómaco. Aristóteles le dedica a su hijo una obra basada en la virtud y en la felicidad, un padre que dedica su obra en la cual desarrolla como ser virtuoso y ser feliz. Su tema es cuando somos felices, porque la vida ética tiene que ver con nuestra vida práctica y la felicidad es el objetivo y el fin último de la vida.
Para Aristóteles la felicidad es una consecuencia de ser virtuoso, el paradigma griego consideraba que la virtud es igual a felicidad, ser virtuoso implica ser feliz, el ejercicio y la posesión de una sana y robusta virtud nos lleva a ser felices.
Para Aristóteles, los seres humanos son virtuosos cuando ejercitan su propia virtud, su virtud específica, del mismo modo que el panadero es virtuoso cuando elabora el mejor pan o el deportista virtuoso es el que hace excesivamente bien su deporte
Aristóteles se pregunta cuándo el ser humano es feliz en general independientemente de cada ser humano particular. Y contesta que el ser humano es feliz cuando ejercita de la mejor manera posible la virtud que le es propia, evidentemente la actividad propia del ser humano es el ser racional. Aquello que nos hace únicos y nos distingue de los animales es el pensamiento racional, nuestra capacidad de pensar es lo más valioso que tenemos. La felicidad consiste en realizar aquello que nos hace humanos, la vida racional. La vida más feliz no es aquella que tiene fama o dinero sino en la que nos dedicamos a pensar y a buscar la verdad
Las virtudes nos tiene que preocupar en la vida práctica del día a día, es decir cómo me comporto, cómo actuó en mi vida, en mi día a día, desde por la mañana cuando cojo el bus, cuando llego al instituto, etcétera. Las virtudes éticas se preocupan por mi vida práctica en medio de otros seres humanos puesto que el ser humano para Aristóteles es siempre un hombre social que vive alrededor de otros. Cuando el ser humano ejerce la racionalidad es feliz, la felicidad depende del ejercicio de la virtud como hábito. Nos volvemos virtuosos cuando nos acostumbramos a ejercer de manera adecuada las conductas que elegimos ya que estas nos van transformando y con el tiempo las conductas se vuelven inclinaciones. Por el que el ser humano puede elegir su propia felicidad si actúa correctamente
Pero ¿Cuándo es correcta una elección? Aristoteles pensaba que en la práctica para ser virtuosos tenemos que huir de los extremos y excesos buscando siempre el término medio y que para encontrar el punto medio tengo que utilizar la razón y que nos diga sabiamente cómo tenemos que comportarnos.
La virtud ética para Aristóteles es la prudencia, la capacidad de elegir el medio entre extremos. Por ejemplo, el término medio entre ser cobarde o un temerario es el coraje, el ser humano virtuoso, no es el ser humano cobarde que delante a una situación se esconde no participa y huye, pero tampoco es el temerario que va de frente hacia el peligro, Si por ejemplo os encontráis a un grupo de cuatro hombres pegándole a paliza a una persona en un acto racista para Aristóteles el cobarde sería aquel que hace como que no está viendo nada, sin embargo el temerario iría hacia ellos y se enfrentaría el solo al grupo, sin embargo el valiente sería el que cogería el móvil y gritaría a la policía o a otras personas para que lo ayudarán
Pero no siempre es fácil encontrar el punto medio, puesto que la posición intermedia depende de las circunstancias Por lo que cada uno tiene que aprender en la práctica cuál es su término medio en relación con sus circunstancias personales. La virtud ética generará justicia porque la persona justa siempre tiene que saber encontrar el punto medio, el juez es una figura justa tiene que saber distribuir claramente los castigos y las penas.
La ética de Nicómaco es un himno a la virtud y a la felicidad porque la felicidad no es nada más que la posición de la virtud, el vicio es aquello que nos aleja de la felicidad.
Cómo hemos visto en el libro de Ética Aristóteles ha definido lo que es la felicidad, según Aristóteles el hombre es feliz cuando es virtuoso. En el mismo libro Aristóteles dedica un capítulo a una cosa muy importante para la felicidad: la amistad.
La amistad es para Aristóteles una virtud o algo que acompaña necesariamente a la virtud. La amistad es completamente necesaria para los seres humanos y para la vida, de hecho nadie elegiría vivir sin amigos, quiero que ahora reflexionéis quién de vosotros elegiría vivir una vida sin amigos, sin tener ninguna relación de amistad. Todos los seres humanos según Aristóteles tienen necesidad de amistad. Tiene necesidad de amigos tanto los ricos como los pobres. Los ricos porque sin amistad no sabrían qué hacer con su riqueza ¿Con quién la compartiría? La persona rica que no tiene amigos caerá en una soledad, aún teniendo una riqueza externa caerían en una pobreza interior.
Sin embargo, los pobres todavía tienen más necesidad de amigos, porque los pobres sin amigos no podrían sobrevivir, necesitan amigos para compartir no sólo las cosas materiales, sino también para compartir el sufrimiento y las dificultades. Los pobres necesitan amigos para convertir la vida en algo menos difícil, necesitan amigos para compartir el dolor y superarlo. Por lo tanto la amistad está insertada por naturaleza en los seres humanos.
Para Aristóteles hay tres tipos de amistad:
El primer tipo de amistad es la de aquellos que se estiman recíprocamente por la utilidad, a este tipo de amistad Aristóteles no la juzga como hipócrita, porque todavía así entre estas personas hay un vínculo, por ejemplo si yo vengo al trabajo todos los días con alguien en el coche podemos compartir los gastos de gasolina y pasamos el tiempos juntos, se puede generar en este caso un tipo de amistad, una amistad útil. Ponemos otro ejemplo, yo puedo ser muy buena en matemáticas y mi compañera de clase muy buena en inglés, por lo cual podemos estudiar juntos y ayudarnos recíprocamente, está también es una amistad útil. La utilidad genera pues amistad. Las amistades basadas en el útil son obviamente una cosa breve porque cuando acaba la utilidad se elimina la amistad, si yo cambio de trabajo ya no necesito el coche de mi compañera ya no seremos amigas, si yo aprobé inglés ya no necesitaré más las clases de mi compañera. Muchas de nuestras amistades se basan en lo útil, son amistades más fugaces. Estas amistades según Aristóteles son típicas de los ancianos, porque los ancianos necesitan muchas veces a los jóvenes porque los ayuden, para ser sostenidos.
El segundo tipo de amistad es la amistad fundada sobre el placer y es la típica de los jóvenes, compartimos tiempos porque nos da placer compartirlo juntos. Por ejemplo, porque somos dos apasionados del trap y lo disfrutamos juntos o de la isla de las tentaciones y nos llamamos y nos comentamos que ha pasado etcétera. Esta también es una amistad temporal porque en el momento en que deje de darme placer cierta actividad que comparto contigo, dejaré de tener amistad hacia ti.
Finalmente, el tercer tipo de amistad es la más duradera y buena que da más profundidad a la vida y a la unión de dos personas: esta es la amistad fundada en el bien. Su característica principal es la gratitud, tú estás con otro porque realmente disfrutas con el bienestar del otro, sin tener ningún tipo de interés, yo soy su amigo no porque disfrute, ni porque compartimos las mismas cosas, ni porque yo estoy bien cuando estoy con él o ella, sino porque lo quiero. Esta es una amistad gratuita fundada sobre el bien y qué es típica de las personas maduras y la más duradera .Estás amistades son las menos probables y las más difíciles de construir, como diríamos en la actualidad son estas amistades las que se pueden contar con los dedos de las manos. Estas amistades desinteresadas con madurez y que son cultivadas a lo largo de los años la amistad fundada sobre el desinterés es para Aristóteles la más importante, incluso es más importante que el amor. Sin embargo, nos dice Aristóteles que lo único que puede acabar con la amistad fundada en el bien es caer en el error de darla por sentada, la amistad aunque sea duradera es como una planta que hace falta constantemente cuidarla y regarla porque continúe floreciendo. Aristóteles piensa que si no hay tiempo para la amistad, la amistad evidentemente muere. Aristóteles era un teórico que no creía en la amistad a distancia no sabemos qué pensaría Aristóteles de las amistades a distancia si hubieran existido en su época las redes sociales y la tecnología que existe hoy, seguramente estaría favor pero lo que sí que es importante es destacar que para Aristóteles, la amistad significa pasar y dedicar tiempo en el otro. Las cosas importantes y las cosas valiosas para Aristóteles siempre requieren de tiempo, la amistad es algo importantísimo para Aristóteles y nos invita que reflexionamos nosotros mismos qué tipo de amistad queremos cultivar y de la importancia de ella para nuestra vida
Epicuro es un pensador que pertenece a la filosofía griega, pero para entenderlo tenemos que ponerlo en contexto:
Se suele separar la filosofía griega en tres etapas:
El periodo arcaico: al cual pertenecen los presocráticos, que tiene como pregunta el porqué de la naturaleza del cosmos.
El periodo clásico: al cual pertenecen los filósofos que intentan hacer filosofías globales como Sócrates, Platón y Aristóteles
El Helenismo: que se inaugura con la decadencia del imperio griego y la muerte de Alejandro Magno, a nivel filosófico el Helenismo tiene como primeros autores importantes a Epicuro. En esta época el problema fundamental es el problema ético, fruto de una decadencia del imperio griego y su preocupación de cómo vivir bien en un mundo en decadencia.
El Helenismo se desarrolla entre el segundo y primer siglo antes de Cristo y en él se imponen en Atenas cuatro nuevas escuelas filosóficas: la escuela del cinismo, que tiene como máximo representando a Diógenes. Diógenes vivió como un vagabundo en las calles de Atenas, convirtiendo la pobreza material extrema en una virtud. Se decía que vivía en una tinaja y defecaba en público, sus únicas pertenencias eran: un manto, un zurrón, un báculo y un bol (hasta que un día vio que un niño bebía el agua que recogía con sus manos y se desprendió de él). Diógenes creía en la autosuficiencia y en una vida natural e independiente a los lujos de la sociedad. Para él, los honores y las riquezas son falsos bienes que hay que despreciar. El principio de su filosofía consiste en renunciar a todo lo convencional y oponer esto a la naturaleza. El sabio tiene que tender a liberarse de sus deseos y reducir al mínimo sus necesidades.
La segunda escuela que aparece son los escépticos, que tiene como máximo exponente a Pirrón, Pirrón no creía en la verdad y afirmaba que esta no existía y que si existía no la podemos conocer y que si la podemos conocer no la podemos comunicar. Cuentan que Pirrón viajó con Alejandro Magno a la India y que hicieron un debate filosófico con Calano: uno de los sabios más importantes de la India sobre qué era el dolor. Calano en este momento para explicar que es el dolor, se prende fuego y mientras muere incinerado dice "esto es el dolor" demostrando que la verdad nunca se puede contar. Pirrón deja de hablar y de dar clase por siempre jamás
La tercera escuela importante es la de los estoicos, también parten de la idea de hacer de la filosofía una técnica para acercarnos a la verdad y afirman que la filosofía sirve para alejarnos de las falsas preocupaciones, tenemos que distinguir de aquello de lo que podemos actuar de lo que no, afirmaron el dominio de las pasiones y fueron muy similares a los epicúreos.
Por último, tenemos en la escuela de los epicúreos que es la que estudiaremos.
Todas estas escuelas estarán en abierta polémica entre ellas, sobre todo con la Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles. Evidentemente Platón y Aristóteles ya están muertos pero la Academia y el Liceo dominaron los siglos posteriores la cultura ateniense y la cultura griega. Estas escuelas entran en polémica con el aristotelismo y el platonismo y elaboran visiones originales del mundo sobre todo de carácter ético. La pregunta que intentan resolver es ¿Cuando un ser humano es feliz y qué es la felicidad? ¿Cómo el ser humano puede ejercitar la felicidad? Epicuro es uno de los de los filósofos que pueden hacernos reflexionar mucho de sobre la vida
Epicuro nace en Samos en el 342 antes de Cristo, vivirá en Atenas y morirá en el 270 antes de Cristo, la escuela de Epicuro es también llamada la escuela del jardín, puesto que Epicuro rechaza la ciudad y la dimensión política del ser humano. Para Epicuro en la ciudad la felicidad es difícilmente realizable, porque es un lugar de corrupción y de prisas donde hay mucha presión y poca libertad. Es por eso que decide fundar una escuela en plena naturaleza, fuera de la ciudad, denominada el jardín de Epicuro. Esta escuela está fundada sobre un principio básico: la amistad. Para formar parte de esta escuela es necesario una relación de amistad es decir de respeto recíproco. Epicuro será un innovador y abrirá su propia escuela también a las mujeres y a los esclavos, siendo la primera escuela que no tenía una exclusividad masculina. Es una escuela donde se vive en comunidad y se autoproduce en los alimentos y se colabora, es el que hoy en día entenderíamos como una especie de comunidad hippie. Epicuro formará una gran escuela que tendrá también sus seguidores en siglos posteriores, por ejemplo Lucrecio (escritor romano siguió mucho de cerca la obra de Epicuro) pero evidentemente gracias a la hegemonía cultural del cristianismo lo censuraron y su filosofía fue boicoteada prohibiendo sus escritos.
La teoría de la felicidad de Epicuro está contenida en la Carta a Meneceo y de esta carta podemos encontrar su célebre tetrafármaco es decir la teoría de los cuatro fármacos que hace feliz al ser humano. Haciendo ironía con la medicina nos da cuatro remedios para mejorar el alma:
La ética de Epicuro es hedonista porque afirma que el bien supremo consiste en el placer. Pero tenemos que entender que quiere decir Epicuro con Placer. La búsqueda del placer y de la felicidad que hace Epicuro se funda sobre la negación, es decir sobre la ausencia de temor y de dolor. Para Epicuro el ser humano es feliz cuando no siente dolor, la felicidad para Epicuro no es una lista que rellenar de acciones que hacen feliz, sino más bien la eliminación de las cosas que nos hacen infelices. La felicidad consiste en eliminar todas las cosas que producen dolor. El vocablo griego con el cual Epicuro expresaba esta aspiración es la ataraxia que significa imperturbabilidad o ausencia de perturbación.
La teoría del tetrafármaco es la teoría de los cuatro remedios contra el dolor que hacen la vida del ser humano infeliz pero ¿Cuáles son los cuatro males de los cuales nos tenemos que liberar para conseguir la felicidad?
El primer mal es el temor a los dioses: los seres humanos dice Epicuro muchas veces viven mal porque tienen miedo de Dios y quieren ser obedientes respecto a la divinidad y ejercen la Palabra de Dios.
Para Epicuro necesitamos liberarnos del temor de los dioses partiendo del presupuesto de qué del mismo modo que existe el bien existe el mal y que por lo tanto Dios no puede intervenir en el mundo. La existencia de Dios y el mal hace evidente que los dioses no interfieren en la vida del ser humano porque si el mal existe existiendo Dios es porque o bien Dios no quiere eliminar el mal y por tanto es malo y esto es imposible. Otra posibilidad es que Dios no pueda eliminar el mal por lo tanto Dios sería impotente y tampoco sería Dios.
Por el que no puede existir otra posibilidad: los dioses existen pero que no interaccionan con la vida humana, estos no entran en relación con las guerras, ni con los amores, ni con los terremotos ni con el covid, ni con la muerte accidental. Por lo tanto, no tenemos que vivir atemorizados por los dioses, hay que liberar a los seres humanos de vivir atemorizados por Dios, vivir en el temor de Dios.
El segundo mal del cual necesitamos liberarnos es para Epicuro el temor de la muerte. Este temor es para Epicuro absurdo porque la muerte es la eliminación de las sensaciones y como nosotros solo podemos conocer aquello de que tenemos sensación, no conoceremos nunca la muerte. Por lo tanto ¿Si no conocemos la muerte cómo podemos temerla y juzgarla? Epicuro afirma que cuando está la muerte no estaremos nosotros y que cuando estamos nosotros no estará la muerte, hay por lo tanto una incomunicabilidad entre la vida y la muerte. Para Epicuro solo los tontos tienen miedo en la muerte, la muerte yo puedo imaginarla pero de la imaginación no podemos tener conocimiento verdadero
El tercer mal del cual tenemos que liberarnos es el que deriva del dolor físico y que hace daño en nuestro cuerpo. Tenemos que dejar de temer tanto el dolor físico pasajero, como por ejemplo si me rompo una pierna, una gripe etcétera puesto que no tenemos que temer un dolor que se acabará, que se pasará mal unas cuántas horas. Si se acabará ¿Por qué amargarnos la vida? Si es un dolor que acabará la alternativa es pues aceptarlo, porque al fin y al cabo acabará. Por lo tanto una perspectiva de indiferencia respecto al dolor físico pasajero pero ¿Y si el dolor físico no es pasajero y si está ligado a una enfermedad que es mortal? También en este caso para Epicuro es inútil dañarse o preocuparse porque será la muerte la que nos libere del dolor. En este caso, la muerte nos separará del dolor por lo tanto si es un dolor pasajero es inútil temerlo porque pasará y si es un dolor estable y destinado en la muerte es mejor aceptarlo porque la muerte nos libera del dolor, necesitamos pues relacionarlos con la enfermedad de manera indiferente
El cuarto y último mal del cual tenemos que liberarnos, y es el mal qué más probablemente hoy nos envuelve, es el mal que deriva de los deseos y del placer es decir del ansia de satisfacción de los placeres. Para limitar la no satisfacción de los deseos y placeres debemos primero reflexionar cuáles son los placeres. Epicuro divide los placeres en tres tipos: naturales y necesarios, naturales y no necesarios y para finalizar no naturales y no necesarios
Los primeros: los deseos naturales y necesarios son aquellos que tenemos que perseguirlos porque son necesarios para nuestra vida y la felicidad viene cuando conseguimos este placer y el dolor cuando no conseguimos estos deseos. Estos placeres necesarios son por ejemplo, comer, dormir, tener amigos, tener tiempo para uno mismo etc. Estos placeres tienen que ser cultivados. Evidentemente nosotros nos damos cuenta de la importancia de estos deseos cuando no conseguimos realizarlos. Por ejemplo, una persona que tiene mucho insomnio no es feliz. Si le dices a una persona que sufre insomnio que se preocupe por los placeres del alma o por cualquier otra cosa evidentemente no puede porque primordialmente necesita dormir, por lo tanto hay en Epicuro una gran exaltación del apagamiento de los placeres físicos.
Los segundos placeres que tenemos son los placeres naturales pero no necesarios que vienen que tienen que venir perseguidos moderadamente entre estos placeres podemos encontrar por ejemplo la comida de nuestros platos favoritos, las relaciones sexuales, ciertos tipo de lujos, etcétera. Estos placeres tienen que tratarse con moderación porque si yo por ejemplo, como todos los días mi plato favorito al final este placer disminuirá y será banalizado.Los tengo que gestionar racionalmente, de manera moderada de tal manera que exista el placer de disfrutar y no el exceso.
Por ejemplo, el placer de levantarse a las 12 es un placer maravilloso para un domingo, pero si me levanto cada día a las doce me invadirá el hastío y el aburrimiento. Es por eso que Epicuro es denominado muchas veces el filósofo de las pequeñas cosas, porque nos enseña el amor por los pequeños placeres. El hecho de tener placeres esporádicos hace que cuando lo realice sea momento de belleza de la vida y es así como existe mecanismo de gozo y de aprecio de aquello que no hacemos todos los días. Lo mismo vale según Epicuro para la sexualidad, Epicuro es un filósofo que exalta la masturbación porque es un filósofo de los sentidos y las pequeñas cosas que exalta la posibilidad de placer de manera autónoma independiente sin recurrir a los otros, darnos placer solos, mientras que el cristianismo condenó la automasturbacion y es por una de las cosas que Epicuro fue prohibido, por esto en la óptica cristiana es un filósofo del pecado.
Por último tenemos los placeres artificiales es decir que no son naturales ni necesarios. Estos placeres para Epicuro provocan dolor, por ejemplo la búsqueda de la fama o de la belleza, de consumo o de poder. Estos son sin embargo los valores triunfantes en nuestra sociedad. Epicuro piensa que aquellos que intentan cambiar por ejemplo la belleza y aparentar que con un cuerpo de 40 tienen un cuerpo de 20 son gente que en general está frustrada porque son placeres irrealizables. No podemos fundar según Epicuro nuestra felicidad en estos placeres artificiales porque no son estables, tenemos que perseguir los placeres estables que son por ejemplo, la amistad, el diálogo, la cooperación etc. Epicuro en un jardín con amigos viviendo de manera y moderada, un modelo de felicidad incompatible con una sociedad de capitalismo avanzado cómo es nuestra fundada justamente en los placeres artificiales
Para Epicuro y quizás esta es una reflexión que podamos hacer de nuestra sociedad no seremos felices si no eliminamos el tema de las posesiones y pasiones artificiales, quizás el error de nuestra sociedad es haber unido la felicidad al consumo si no nos liberamos de este concepto será muy difícil encontrar una felicidad estable.
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¿Cuáles crees que son los males del siglo XXI? Escribe una carta como si fueras Epicuro redactando los cuatro males de los cuales debemos liberarnos y porqué
Los leemos juntos y exploramos
Hume fue un filósofo escocés nacido en Edimburgo en 1711 (S.XVIII) considerado como uno de los grandes exponentes del empirismo, desde jovenfue un estudiante particularmente brillante, a pesar de que sus padres querían que estudiara derecho él decidió estudiar filosofía. Cuando tenía 27 años ya había escrito su obra más importante, a pesar de ser un genio fue excluido del ambiente académico por sus ideas escépticas y próximas al ateísmo. Hume morirá en 1776 por un tumor intestinal. Su obra es múltiple y refleja sus intereses diversos: Religión, Historia, Moral y Epistemología.
Según Hume el sentimiento tiene una importancia central en la acción, este guía nuestra moral más que la razón, es pues un autor liberador para la moral tradicional, la cual afirmaba que la razón tenía que guiar nuestros esfuerzos eliminando cualquier sentimiento y controlando completamente las pasiones. Sin embargo es la razón, en este caso, quien tiene muchísima dificultad de reprimir las pasiones porque los sentimientos y las pasión son completamente naturales, son como un mar que se mueve dentro de nosotros y es la causa de nuestras acciones. La razón lo único que puede hacerte es mostrarte la irracionalidad de algunas acciones
Los juicios morales no se basan en la razón sino que para Hume se basan en los sentimientos. La razón nunca puede contraponerse a la pasión en el guiaje de la voluntad. Aquello que me mueve a la acción es el placer o el dolor que yo espero de esta acción, la razón es solo un medio para conseguir un fin puesto por la pasión
Expliquémoslo con una analogía. Así como, cuando me quemo con una llama, no aparto la mano porque la razón me lo dicte, sino porque la sensación dolorosa me la hace apartarla, del mismo modo, cuando protejo un amigo del ataque de sus enemigos, no es porque la razón me diga que tengo que actuar así, sino porque las pasiones del coraje y de la fidelidad me empujen a hacerlo. La base de la acción no es, por lo tanto, la razón, sino las pasiones. De aquí derivan dos consecuencias:
No hay razón práctica: decir que la razón no puede guiar la acción es el mismo que decir que no es posible hacer teorías éticas
Sólo hay libertad, así pues, en el sentido de ausencia de coacción. La libertad que puede disfrutar el ser humano es la misma de que disfruta un león en la selva por comparación a un león en una jaula: la de actuar sin impedimentos de acuerdo con el que le manda su naturaleza pasional. La vida humana es más pasional, emocional que racional.
De esto se desprende que la razón no tiene nunca la capacidad de frenar la fuerza de una pasión que nos mueve a actuar de una manera determinada; El único que puede frenar una pasión es otra pasión de signo contrario: "La razón es, y únicamente tiene que ser, esclava de las pasiones, y no puede reivindicar en ningún caso una función distinta de la de servir y obedecer estas."
Pero, entonces, ¿Cómo podemos distinguir las acciones buenas de las malas? suponemos que vemos un hombre que maltrata violentamente un niño. Las impresiones que recibimos son estas: gritos, veces, llantos, movimiento, etc. La razón constata estos hechos. Pero ¿Puede sentenciar que este hombre hace daño hecho? La respuesta de Hume es que no, su bondad o maldad no es nada objetivo y racional. El único que nos autoriza a decir que la acción es mala es el sentimiento de repugnancia que sentimos al contemplarla. El bien y el mal son sentimientos de aprobación o de rechazo que acompañan la idea de las diferentes acciones, de forma que el conocimiento de la moral resulta ser el sentimiento (feeling) y no la razón. La moralidad se siente, no se juzga: su cimiento es subjetivo y pasional
PRINCIPIO DE MORALIDAD
El principio de la moralidad no puede ser la razón, las distinciones que brotan entre lo bueno y lo malo se dan en los sentimientos de placer y de dolor acabando con el universalismo moral. El emotivismo moral se encuentra pues con el problema que si a cada cual le da placer cosas diferentes no habrá nunca ninguna norma por la moral. Sin embargo, para Hume aquello que da universalidad al principio moral es la simpatía hacia los otros, es decir más que estar cerrados a nuestro placer o dolor estamos abiertos al placer y al dolor del resto, esto hace que nos sentimos próximos en las alegrías, nos compadecemos de sus desgracias mostramos disgusto por situaciones negativas o que provocan sufrimiento. Esta simpatía forma parte de nuestra naturaleza y constituye el eje sobre el cual descansa la ética emotivista de Hume. Con ella, somos capaces de desarrollar la vida en comunidad, las relaciones que constituyen la vida social y política.
Según Hume tú tienes que actuar en base a la simpatía en el mundo que te circunda, desde una simpatía individual y colectiva es decir tienes que percibir que aquello que haces es una cosa útil para ti y para la comunidad. Porque si te hace estar bien solo a ti, pero afecta el mal a todos los otros, es decir si yo pienso a mí mismo y hago una acción porque me hace estar muy solo a mí mismo, puedo producir que yo no esté bien en mi comunidad.
El ser humano tiene que estar dentro de la comunidad y tener una simpatía colectiva. Yo tengo que seguir aquello que produce felicidad individual y colectiva. El ser humano entiende que es mejor estar juntos, que nunca estás bien solo porque estar bien solo es una ilusión, puesto que la antipatía de los otros hacia ti te hace sentir mal. Nunca jamás hemos visto una persona que esté bien en la soledad absoluta o que es odiada por la colectividad. Donde hay una colectividad sana el ser humano está mejor. Para Hume el ser humano no es egoísta por naturaleza sino que por naturaleza quiere estar bien con los otros.
La moral de Hume es una moral de gentileza, ser morales no significa reprimirte, la moral no es esfuerzo, ni obediencia, no es sacrificio, ni cuesta esfuerzo, ser moral es perseguir un principio de simpatía que nos hace a todos estar bien en armonía
La ética utilitarista comparte los objetivos de la felicidad y el placer con Aristóteles y Epicuro. Sin embargo, los utilitaristas creen que las ideas de estos dos filósofos sólo tienen en cuenta la felicidad del individuo. Según el utilitarismo, es necesario ir más allá del punto de vista individual. A la hora de actuar tenemos que pensar en las consecuencias colectivas de aquello que tenemos que hacer. Esto significa que tenemos que considerar como nuestras acciones pueden hacer felices o infelices a las personas que nos rodean. Así, una acción será moralmente buena cuando proporcione felicidad, es decir, bienestar y ausencia de dolor de manera colectiva. En cambio, un comportamiento será moralmente reprobable si causa malestar y dolor.
El utilitarismo nos propone realizar un cálculo de los placeres. Para decidir lo que sería correcto hacer, tenemos que tener en cuenta el número de personas que saldrán beneficiadas o perjudicadas con nuestra conducta. El concepto de utilidad hace referencia a estas consecuencias. Una acción es útil cuando hace feliz a un gran número de personas, produciendo el placer más grande a unos y el más pequeño a otros. Para la ética utilitarista, la acción moralmente correcta es la que proporciona la mayor utilidad para el número más grande posible de personas.
El filósofo inglés Jeremy Bentham fue un importante utilitarista del siglo XIX. Según Bentham, aquello bueno coincide con aquello útil. Es bueno aquello que da placer y evita el dolor. Esto supone que el criterio para decidir el que es moralmente correcto depende de la cantidad de placer y de dolor que producen nuestras acciones. Con nuestra conducta tenemos que procurar la mayor felicidad para el número más grande posible de personas. Para poder calcular de manera adecuada la cantidad de placer y de dolor que generamos con nuestras acciones, Bentham proponía tener en consideración diferentes factores, como por ejemplo la intensidad, la duración, la certeza o la proximidad de los placeres. Un placer intenso, duradero, seguro y próximo tendrá que contar más que otro de débil, efímero, incierto y lejano. Si tenemos en cuenta estos elementos, podremos mesurar los placeres y calcular el valor total. Bentham también proponía que los gobernantes tendrían que basarse en este cálculo de los placeres para hacer las leyes. Una ley es justa y adecuada cuando tiene consecuencias positivas. Estas consecuencias se pueden mesurar calculando el placer y el dolor que producen.
Otro autor utilitarista fue Stuar Mill que discrepa de las doctrinas calculadoras de Bentham, para Mill lo relevante en la hora de llevar a cabo el cálculo del placer no son los aspectos puramente cuantitativos sino la calidad de estos. Los placeres intelectuales son en este sentido más excelentes y valiosos que los placeres carnales. Por eso para Mill Más vale un Sócrates descontento que un imbécil satisfecho. Los seres humanos necesitan más para ser felices que los animales y por eso hay placeres que cuenten más que otros.
Por otro lado, el cálculo de placer no tiene que llevarse a cabo siguiendo únicamente criterios egoístas, puesto que la felicidad del individuo depende en todo momento de la felicidad de la humanidad, por lo cual una acción es buena cuando está orientada hacia el bienestar de la humanidad en su conjunto. Mill considera posible eliminar la oposición entre el interés del individuo y el interés general de la humanidad mediante una nueva educación moral e intelectual, asunto que desde siempre lo obsesionó.
La corriente teológica-filosófica del medievo buscó integrar la razón y la fe, pero siempre otorgándole un lugar superior a la fe, y es por esto que se considera a la ética medieval como profundamente teocentrista.
En esta instancia de la historia de la ética, además de la religión, en la ética se relacionan algunas percepciones de la filosofía clásica, como por ejemplo, la concepción de que el fin de las acciones humanas es hacer el bien para ser felices.
Santo Tomás de Aquino (1225-1274) es una de las figuras más destacadas de la Edad Media en la historia de la ética. Como discípulo de Aristóteles, fusiona el intelectualismo griego y el cristianismo, y establece que la finalidad suprema de todo hombre es la unión con Dios. Para Santo Tomás de Aquino, la felicidad como bien máximo se equipara con Dios, y para alcanzarla, es necesario cumplir con nuestros deberes y obedecer las leyes que nos indican qué es lo bueno y qué es lo malo. En este punto, el origen de la ética es la religión.
La filosofía de Kant, parte de un planteamiento muy crítico con las éticas del bien, Kant postula una ética completamente diferente. Kant hará una crítica a este tipo de éticas pues estas se fijan en las consecuencias de las acciones ( y sin embargo estas son impredecibles) por lo que debemos fijarnos en el principio de las acciones por el cual actuamos bien y no en las consecuencias.
Kant nos dará nuevos instrumentos y conceptos para entender la realidad moral, la construcción de una ética ilustrada kantiana responde a las exigencias del hombre moderno y a una sociedad en la cual conviven diferentes ideas de vida buena. Kant se propone construir una moral ilustrada, una moral para mayores de edad, para seres humanos que solo están dispuestos a obedecer los mandatos de su propia razón. Así la ética kantiana pretende responder a dos problemas históricos estrechamente relacionados, que se le presentan al pensamiento moral y político europeo: en primer lugar, la pérdida de la fuerza convocante de la moral religiosa; y, en segundo lugar, la coexistencia de varias comunidades con sus ideales de vida buena diferentes, en el interior de un mismo territorio y con unas instituciones comunes. El primer problema viene dado por el descubrimiento que las normas morales que orientan el buen actuar y la vida recta, no tienen su fuente y justificación en un orden natural de las cosas o en una provisión divina, sino que son el resultado de la voluntad de los seres humanos. Pero ¿cómo fundamentar la moral sin recurrir a una cosa trascendente? El segundo problema, resultado de transformaciones históricas y sociales, está relacionado con la cohabitación de pluralidad de comunidades culturalmente diferentes e irreducibles. Si las comunidades tienen concepciones diferentes de felicidad y vida buena ¿Cómo establecer una moral válida para todos? La ética kantiana es el intento de justificar una moral que no tenga que recurrir a una autoridad divina y que tenga validez intersubjetiva.
Como ya hemos visto según Hume, la moral tiene un cimiento subjetivo y emotivo: el sentimiento, y por eso se llama a la ética humeana emotivismo moral. Decir que toda acción humana es un efecto de tus pasiones equivale a negar la existencia de la libertad. La ética kantiana aparece entonces, como veremos a continuación, como una defensa de la posibilidad de orientar la propia vida sobre la sola base de la razón: como una defensa de la libertad. Cómo hemos visto, para Hume la pasión guía siempre nuestra conducta: cuando actuamos, como estamos sometidos a nuestras inclinaciones, la razón tiene sólo una función subordinada: procurar los medios para lograr aquello que nuestras pasiones nos mueven a hacer. La razón, dice Hume, es esclava de las pasiones. La libertad es, por lo tanto, una quimera, cuando creemos que tomamos decisiones racionalmente, en realidad son nuestras emociones las que deciden por nosotros.
Contra esto, Kant afirma que podemos actuar libremente, incluso contra las propias inclinaciones. Así, por ejemplo, un soldado que, contra el miedo, contra el instinto de supervivencia y contra el deseo de felicidad, da la vida para salvar un niño, parece claro que actúa por respecto a algo superior a las emociones. ¿Qué mérito tendría la acción de nuestro soldado, si su acción fuera solo una reacción producida por un mecanismo sentimental que se impone sobre su voluntad? El mérito radica precisamente en el hecho que el soldado podría haber hecho otra cosa
La buena Voluntad
Pero si no nos tenemos que fijar en las consecuencias ¿En que debemos fijarnos para actuar bien? Todos estamos habituados a juzgar a los otros y a nosotros mismos con frases como que eres una buena persona, esto que hiciste está mal, etc. a través de nuestros parámetros del bien y el mal. En este punto es donde tiene sentido la problemática kantiana. ¿De dónde surge lo bueno? Afirma Kant que si hay una cosa buena en el mundo es la buena voluntad que es lo único bueno en sí misma. Los dones que nos ha dado la naturaleza, nuestros carácter o nuestros padres pueden ser usados de manera buena y mala. Por ejemplo decimos que son buenas las cualidades personales como la inteligencia, la belleza o la simpatía pero, si son las cualidades de un asesino, más bien harán que sea todavía más perverso. Si pensamos en los malos de las películas siempre es gente muy inteligente y perseverante.
Las ventajas que tiene cada cual para vivir (que vienen de nuestras calidades naturales o de nuestro entorno, como la inteligencia, el coraje o la riqueza o el poder) , no son buenas sin restricciones: Estos talentos si no su guiados por una buena voluntad pueden ser completamente malos para la humanidad y para nosotros mismos.
Lo que hace bueno a alguien es la buena voluntad. Y esto es muy importante porque sitúa la valoración moral no sólo en el ámbito de las consecuencias de la acción, sino en el principio de la acción . Para Kant las acciones no tienen que ser valoradas por sus consecuencias sino por el principio que las motoriza.
El principio de la ética kantiana no es pues la felicidad porque incluso un malvado podría ser feliz. La felicidad no tiene nada que ver con el bien. La ética tiene que ver con la buena voluntad que no es buena para conseguir ningún fin que nos hayamos propuesto en la vida, sino que es buena en sí misma. Las consecuencias de nuestras acciones no siempre depende de nosotros, sino que intervienen factores que no controlamos. Una acción puede ser buena aunque acabe resultando perfectamente inútil. Por ejemplo, si, de manera desinteresada, dedico mucho tiempo a ayudar el hijo de unos amigos a estudiar y, a pesar de esto, el chico acaba suspendiendo, esto no significa que mi acción no haya estado moralmente buena. En algún momento Kant expresa esta idea diciendo que lo que cuenta desde un punto de vista moral no es el resultado, sino las intenciones.
Ya hemos visto que el concepto de buena voluntad es central en la ética kantiana pero, ¿Qué entiende Kant por una buena voluntad?. Una buena voluntad para Kant es una voluntad que obra para deber, es decir, no por interés, o por inclinación o por deseo. Si nosotros podemos defender que nuestra voluntad es buena es porque podemos situar su principio de mi acción en el deber. Todos nosotros llevamos dentro de nosotros una voz que nos dice no tendrías que quedarte con algo no es tuyo, no deberías.. etc. Sólo cuando actuamos para deber nuestra acción es moralmente correcta.
Actuar por deber es también actuar respecto a una ley moral. Si fuéramos seres racionales puros, actuaremos espontáneamente por deber. Pero somos también empíricos y, como tales, somos movidos por móviles egoístas. Por eso, la voluntad humana no sigue la ley moral de manera espontánea, sino que la razón tiene que imponerla. La ley moral es, por lo tanto, un mandamiento o un imperativo. Somos, pues, seres racionales imperfectos porque nuestra naturaleza empírica nos hace actuar a menudo contra lo que la razón ordena. La ley moral tiene que tener forma de imperativo, de imposición, por la sencilla razón que, como seres empíricos y no puramente racional, a menudo actuamos contra el deber.
Dejarse dominar por las inclinaciones a menudo es agradable, pero nunca es moralmente bueno. Solo es moralmente buena la acción que obedece a principios que son válidos para todos los seres racionales (y no solo en función de la sensibilidad de cada cual). Como nuestra voluntad no es perfectamente buena tiene que ser obligada por alguna ley
Pues bien: el imperativo moral expresa esta relación entre la obligación objetiva y la imperfección subjetiva de la voluntad humana.
Si fuéramos naturaleza no tendríamos voluntad y actuariamos de manera mecánica y si fuésemos solo razón actuaríamos de manera espontánea de manera correcta. Pero como nos encontramos en un cruce la ley moral debe ser una imposición.
Hay dos tipos de imperativos en los seres humanos:
IMPERATIVOS HIPOTÉTICOS
Los imperativos son prescripciones de comportamiento: Hay que diferenciar entre imperativos hipotéticos e imperativos categóricos. Un imperativo es hipotético cuando la necesidad de una condición está sometida a una condición previa. Si quieres B tienes que hacer A. Los imperativos hipotéticos mandan una acción necesaria para conseguir un fin, por lo tanto la acción no es buena en sí misma sino un medio para conseguir un fin
Las acciones mandadas por imperativos hipotéticos pueden ser acertadas para un fin y sin embargo ser moralmente malas. Por ejemplo, las prescripciones de un médico para salvar a un paciente y las prescripciones de un envenenador para matar un paciente son igualmente útiles puesto que ambas cumplen su fin. La diferencia de ambos casos no cae en los medios sino en el fin
Por eso los imperativos hipotéticos no caen en la moralidad sino en la habilidad, si por ejemplo una madre le insiste a su hijo porque aprenda a cocinar, este imperativo le lleva a desarrollar una habilidad, del mismo modo que si nos dicen que tenemos que ser prudentes para encontrar el bienestar, estas prescripciones serán siempre imperativos hipotéticos puesto que no tienen valor moral en sí mismos
Por otro lado, un imperativo es categórico cuando la orden que se da no se vincula a ningún objetivo específico. Y se expresa diciendo ``Hay que hacer A”. Los imperativos categóricos mandan una acción como necesaria en sí misma sin referencia a otra cosa.
La obligatoriedad de los imperativos categóricos son incondicionales, es decir hay que obedecerlos independientemente de las condiciones y sus acciones son buenas en sí mismas
El imperativo categórico es una máxima que tiene que valer para todos y todas. El imperativo categórico obliga de manera incondicional es decir de manera universal (porque es independiente de las circunstancias) y de manera necesaria, porque es de cumplimiento obligado. Los imperativos categóricos no hacen referencia a la frase si quieres esto tienes que hacer esto sino que tienes que hacerlo porque tienes que hacerlo. Atención este deber no es un deber que venga de una ley externa, no debes porque te lo ha dicho la biblia, el Corán o la ley española, el deber nace dentro de nosotros, un imperativo incondicionado, que se hace sin condición, un deber puro, tienes que hacerlo porque la ley moral que hay dentro de tí te lo dice. Dentro de tí hay una ley que te dice por ejemplo no matar. Tú no tienes que matar no porque te lo diga la biblia o la ley española, no tienes que matar porque es incorrecto matar. El imperativo categórico es la ley moral absoluta.
Lo que cuenta en los imperativos categóricos es la voluntad o intención y no sus consecuencias. Puesto que no dependen de nada externo a la voluntad solo este imperativo puede guiar sin restricción a la voluntad y ser un principio de moralidad objetiva una ley objetiva y moralmente válida
Kant formula este imperativo categórico de tres maneras diversas:
1.º Formulación del Imperativo categórico:
Obra sólo según una máxima que puedas querer al mismo tiempo que se vuelva universal.
Para entender este argumento hay que tener en cuenta algunos puntos, por un lado tenemos que entender que significa máxima, una máxima es un criterio que seguimos a la hora de actuar. Es un test que tenemos que hacer cada vez que tenemos que hacer cada vez que hacemos una acción. El acto moral es cuando una acción la pueden cumplir también los otros y puede acontecer universales. Por ejemplo, le pido dinero a un amigo y le digo que se lo devolveré aunque se que no es verdad. Si todos actuamos así nadie confiaría en la palabra del otro y por tanto no sería posible vivir en comunidad. Esta máxima por lo tanto no puede convertirse en máxima universal.
Si por ejemplo recogeré a mi hijo en el instituto y aparco en la misma puerta, ¿puede esto convertirse en el universal? No porque si todos los padres hicieran lo mismo bloquearemos toda la entrada del instituto. Esta acción no puede ser moral para Kant porque tu comportamiento no se puede universalizar. La moral es cuando mi acción la pueden cumplir también los otros y puede convertirse en universal. Todos tendríamos que hacer este test para asegurarnos que nuestras acciones son morales. Si cogemos una acción concreta que queremos realizar y suponemos que la máxima en la cual se inspira tiene que convertirse en ley necesaria de una naturaleza en la cual nosotros mismos estuviéramos obligados a vivir. Este esquema nos revela inmediatamente si nuestra acción es objetiva o no lo es, si nos sentimos contentos de vivir en este supuesto mundo, en el cual nuestra máxima se ha convertido en ley necesaria quiere decir que aquella era conforme con el deber. Elevando la máxima subjetiva al universal estoy en condiciones de reconocer si es moral o no. Se trata de una manera compleja refinada e incluso barroco de manifestar este mismo principio que con una extrema sencillez proclama el evangelio "no hagas a los otros el que no quieres que te hagan a tú"
2° Formulación del imperativo categórico
Actúa de tal manera que trates a la humanidad tanto en tu persona como en la de cualquier otro siempre como un fin y nunca como un medio
Si la primera versión del imperativo categórico es su principio de universalidad esta segunda es un principio de humanidad. La voluntad cuando se somete a algo que no es ella misma es heterónoma, sin embargo cuando hay heteronomía no hay moralidad puesto que el fin de la acción es externa a la voluntad. Sin embargo cuando la voluntad sólo se somete a sí misma y es autónoma tiene como único fin ella misma , es decir su propia racionalidad y su propia humanidad.
El ser humano es un fin en sí mismo y no un medio para la voluntad. Los objetos que podemos adquirir con nuestras acciones son solo medios para la voluntad y por eso las denominamos cosas, así pues lo único que tiene valor en sí misma es la persona. Mientras que las cosas tienen un valor relativo, las personas tienen un valor intrínseco: tienen dignidad. El respeto a la persona exige tratarla siempre como un fin. Si por ejemplo yo tengo un amigo que tiene mucho dinero y lo utilizo porque me pague las fiestas o la ropa pero después lo trato mal o no tengo una buena consideración de él lo estoy utilizando como un medio y no como un fin, me estoy aprovechando de él, tratándolo como un medio para mi propia satisfacción, tratándolo de manera indigna.
Por otro lado si Insulto a otro y disfruto insultando a otro, también me estoy tratando a mi misma de manera indigna porque si en tu tiempo libre decides aprovecharte de los otros, meterte con los otros tampoco tienes una alta consideración de ti mismo y ni te tratas con dignidad. En la moral hay que elevar a todos los seres humanos como fin en sí mismos y reconocer su dignidad ética. La mejor manera de entender esta formulación es expresarlo de manera positiva: ¡Respétalo como sujeto de derecho! Respétalo en su dignidad!No instrumentalizar a nadie!
3º formulación del imperativo categórico
Actúa de tal manera que tu voluntad, mediante la máxima pueda considerarse ella misma como legisladora universal
La tercera formulación es la de la autonomía de la voluntad, porque pone de relieve la voluntad respecto a la ley. Esta hace hincapié en qué somos nosotros los que mediante la voluntad nos damos las leyes a nosotros mismos. Se trata de una nueva perspectiva del mismo imperativo. Si la primera trata de afirmar la universalidad y la segunda la humanidad esta tercera pone el énfasis en la autonomía. Según esta máxima, una buena voluntad es una voluntad que se gobierna a sí misma, una voluntad que se da a sí misma la máxima independientemente de todo sujeto empírico. Una voluntad legisladora universal
Esta última máxima retoma la primera pero agrega una diferencia, hace hincapié en el hecho que el portador del imperativo universal somos nosotros. El ser humano tiene que pensarse como legislador de una moral universal. Tenemos que imaginar que por un momento nuestra moral se convertirá en la moral universal de la humanidad. ¿Funcionaria la humanidad todo el mundo tuviera tu moral? ¿La manera en que yo voluntariamente puede ser la base de una legislación moral universal?. La moral es pues el fruto autónomo y voluntario y racional el ser humano singular
Según Kant todas las doctrinas anteriores han fracasado porque buscaban el principio de la moralidad fuera de la voluntad (eran heterónomos) . En realidad la buena voluntad se somete simplemente a su propia legislación que es a su vez universal, (ya que si todos aplicamos el imperativo, todos sacaremos las mismas conclusiones)
Ser kantiano es dificilísimo a nivel moral pero es un objetivo al cual tenemos que tender, la moral se obtiene esforzándose una moral universal basada en la obediencia a nuestra propia razón. El premio más bello de la moralidad es el simple hecho de ser moral y ser digno de llamarse a uno mismo ser moral, no porque vas al paraíso o al infierno sino por tener una vida moral que va con la cabeza bien alta por el mundo, que va por el pasillo sin miedo a las habladurías, ni las críticas porque sabe que se ha comportado de manera moral.
Una moral rigurosa, que no exalta las pasiones. Actuar para deber es contribuir desde la libertad a construir un mundo mejor, una moral de fines.
LA ENFERMEDAD De OCCIDENTE
La cultura occidental cree que ha llegado al grado mas alto de progreso que haya conocido, sin embargo Nietzsche diagnostica que estamos en un periodo decadente, de nihilismo y la perdida de sentido. Los pensadores ilustrados del siglo XVIII habían confiando en la razón para llevar a la sociedad a las cotas mas altas de la humanidad. El siglo XIX tenía que ser el escenario de un progreso imparable que dejará a trás las épocas de superstición y de dogmatismo moral
Pero precisamente esto es el que Nietzsche niega. La vida actual no es ninguna culminación, sino que esta constituida por el tipo de humano mas ínfimo el que lo denomina el último hombre. Pero ¿Por qué Nietzsche piensa que la vida contemporánea es decadente? Pues porque la felicidad contemporánea consiste precisamente a renunciar a llevar el peso de la propia vida y pretender que la vida nos parezca ligera. En efecto, la felicidad del mundo contemporáneo se basa en la ausencia de dolor hasta el hecho que nos hemos creído que la felicidad es un derecho
Los seres humanos no aman la vida, sino solo una versión edulcorada de la vida. Hemos inventado la felicidad, la cual consiste a abandonar las regiones donde vivir es duro, tomanos drogas para vivir y morir sin dolor y así renunciar en todo crecimiento. Vivimos más años, pero una vida gris. Un poco de placer por el día, un poco de placer para la noche es todo el que deseamos. Incapaces de distinguir la vida sana de la insana, nos lanzamos sin vergüenza a una existencia insípida, en que ninguna causa ya no nos mueve ni a mandar ni a obedecer.
El ORIGEN DE La LA EMFERMEDAD : LA MUERTE DE DIONISIO
Nietzsche utiliza el método genealógico para determinar cuál es la enfermedad de occidente. Nietzsche va al génesis del problema de la decadencia occidental y lo sitúa en Grecia. Curiosamente, la época exaltada de la filosofía y los grandes pensadores, del paso mito al logos, del nacimiento de la racionalidad y la democracia. La racionalidad será criticada por Nietzsche como un instrumento para neutralizar el miedo que tenemos en la vida, el pánico que tenemos al cambio constante y la vida misma. Los filósofos se han encargado de fomentar estos ídolos que no hablan de la vida misma, tanto en la filosofía antigua como en la modernidad.
En la grecia clásica la pugna se da entre dos figuras simbólicas o, mejor, dos máscaras que son dos formas de comprender el humano: Apolo y Dionisio. Apolo es el dios de la razón la orden, de la cordura, de la medida, de la prudencia. Dionisio,era –en cambio- la divinidad del vino (Bacchus), del juego, de la fiesta y de la representación teatral. Dionisio era el dios de la vida, de la música, exuberante, frenético. El espíritu humano tiene dos maneras de relacionarse con la realidad: el espíritu dionisiaco y un espíritu apolíneo
Nietzsche relee la antigua Grecia de una diversa a la tradicional. En la versión clásica con Grecia estudiamos el triunfo de la racionalidad y de la razón. Una Grecia devota del dios Apolo, una Grecia idealizada. Con Platón como estandarte del triunfo de la racionalidad y del mundo occidental. Pero Grecia no ha estado solo Platón, Nietzsche nos dice que antes de Socrates y Platón en el mundo griego mundo los elementos irracionales, el dolor, la violencia, el infinito, la inquietud y el caos eran presentes y además exaltados por los griegos.
Para Nietzsche el espíritu dionisiaco es el espíritu hecho de tensión hacia aquello que tiene que ver con la noche, con el miedo y con el irracional. El espíritu dionisíaco era la representación del valor de la vida en la cosmovisión griega antes. Simboliza el vigor, la fuente de placer, la embriaguez, la desmesura, la renovación y la destrucción
Sin embargo el espíritu apolineo es su opuesto, es manifestación del valor de la razón en la cosmovisión griega. Representa el orden, la armonía, la figura y los formas de la razón, este tiene que ver con la luz, el racional y la tranquilidad. Según Nietzsche lo apolineoy lo dionisiaco se complementaban de manera profunda en el mundo griego y tenía su expresión y representación en la tragedia. Los griegos nunca ocultaron la violencia en la cual se esconde el mundo, solo hay que ver la cosmogonía griega, dioses que se comen a sus hijos y dolor por doquier, padres que matan a hijos e hijos que matan a padres. Nietzsche es un autor que asume esta violencia de lavida, autor que no tiene miedo de ir más allá del velo lo apolineo. La violencia en el mundo existe. Occidente ha eliminado lo dionisiaco y lo apolineo y ha triunfado en el mundo manteniéndose cómo la única perspectiva vital Sin embargo en la raíz profinda de la vida encontraremos a Dioniso, los griegos la habían intuido y después fue negada por nuestra cultura porque evidentemente lo dionisiaco es demasiado difícil, el dolor que irrumpe en la vida.
La armonía entre el dionisiaco y apolineo se dio en los griegos a través del arte, en la vida hay porque una fuerza dionisiaca que intentamos eliminar a través de la razón. Apolo (la razón) es nuestro Tirano.
Nietzsche afirma que los asesinos de los dionisíacos son sobre todo Sócrates y Platón porque nos han dicho que el ser humano tiene que vivir según la razón, buscando la virtud. Para Sócrates vivir es hacerlo según la razón, aquí empezó la gran historia de un error y de un asesinato a dioniso que plasma Platón recurriendo en el mundo de las ideas. De Sócrates a Descartes y Kant nos dijeror que hay que vivir según la razón, estos autores a través de Platón han racionalizado el mundo y la vida, reprimiendo a Dioniso y matándolo.
Por lo tanto según Nietzsche la actitud que ser humano tiene que tener en la vida una aceptación del dionisiaco. La vida tiene que ser aceptada íntegramente. Aceptarla no quiere decir ser débiles, los débiles son aquellos que han matado a Dioniso y han aceptado Apolo que han huido de la vida. Los fuertes son aquellos que aceptan la vida íntegramente. la vida no es Apolo la vida no es organización, luz y racionalidad. Apolo es una mentira, es una ilusión que nos han contado Platón y el platonismo para las masas: el cristianismo
La vida se acepta con fuerza y vitalidad: hay que abrir la ventana por las mañanas y decir si vida, yo te acepto por cómo eres, con el dolor que me llevarás, por todo aquello que serás, aquel que pese al dolor dice sí a la vida. Nietzsche nos dice que tenemos que jugar con la vida, la vida es juego tú frente al dolor del mundo tienes que tener el valor de relacionarte con él
Todos necesitamos ser un poco artistas para aceptar la vida, artistas de nuestra propia vida la vida, la tenemos que pintar la tenemos que hacer sonar, escribirla teniendo en cuenta que escribir cantar y dibujar nuestra vida significa no eliminar el dionisiaco sino tener el valor de relacionarnos con él. La vida es tragedia, tragedia griega. Tenemos que enfrentarnos a la profundidad y el abismo de la vida, la vida es trágica la vida es dolor y necesitamos soportar las cicatrices sobre el cuerpo y no negarlas.
Sócrates con su espíritu racional niega el dionisiaco y la plenitud de la vida , en esto constituye el mal europeo. La cultura occidental ha convertido al ser humano en un animal doméstico, refrenando todo aquello que no se pueda racionalizar y Platón será el responsable de haber sistematizado y elevarlo a teoría, Platón niega el dionisiaco generando un falso mundo donde no existe el dionisíaco, Nietzsche sitúa en el cristianismo la difusión del platonismo. El cristianismo no es otra cosa dice Nietzsche que filosofía para ignorantes
VITALISMO Y VOLUNTAD DE PODER
Nietzsche es un filósofo vitalista, una filosofía que reclama el valor de la vida en sí misma, la vida íntegramente, es decir con sus partes negativas y positivas, es una filosofía que parte del amor por la vida.
Pero, ¿Qué es la vida? la vida es movimiento constante. acontecer de principio a fin, un choque caótico de fuerzas entre varios poderes tanto internos como externos que nunca llegará a un equilibrio. Estas fuerzas contradictorias que luchan entre sí y que se encuentran en todos nosotros, se pueden resumir en dos: las fuerzas activas, es decir las fuerzas que nos llevan a la autosuperación y a asumir riesgos y a ser más y las fuerzas reactivas que nos llevan en la busca de seguridad. Estamos siempre ante este cruce de fuerzas, las que nos empujan a ser más y cambiar y otra que nos lleva a quedarnos en su punto en el cual estamos.
Para Nietzsche dependiendo del tipo de fuerzas que se impongan en cada uno define el tipo de ser humano que somos. Si en nosotros se imponen fuerzas activas, nuestra voluntad de poder será más fuerte y que asumiremos mayores riesgos, esta hará que nosotros seamos unos seres ascendentes o más fuertes.
A este tipo de vida Nietzsche la denomina vida ascendente, una actitud afirmadora de la vida. Una actitud como voluntad de poder, pero voluntad de poder no es la necesidad de quedarse con el poder, sino que es la voluntad libre, vital, expansiva. El impulso vital que va a más es expresión de la voluntad de poder, que siempre aspira a más. Toda fuerza impulsora es voluntad de poder que, en este sentido, es la esencia misma del ser, y que, como principio animador, está situado más allá del bien y del mal. La voluntad de poder no consiste en ningún anhelo ni en ningún afán de apoderarse de nada ni de dominar a nadie, sino que es creación.
Pero sin embargo, nosotros tenemos una fuerzas reactivas que hacen que nuestra voluntad se debilita y se empequeñezca, que seamos menos. Si estas fuerzas nos dominan, tendremos una vida descendente propia de un ser humano débil. Para Nietzsche lo que nos hace fuertes es saber que tengo instintos, que tengo pasiones, emociones y que si lo manejo bien consigo ser todavía mejor de lo que que soy. La vida decante nos lleva a la pasividad, la vida ascendente a ser más
La vida sana o ascendente es la vida fuerte, la vida insana y decadente es la vida débil. La vida fuerte no se reniega a sí misma, sino que celebra la vida en su integridad. Los débiles no estiman la vida tal como es, sino que la defienden sólo a condición de evitar sus aspectos más duros. Con una mentalidad mezquina cuando la vida hace daño (que a veces hace daño) lo débil se lamenta, manifiesta su decepción y piensa que su vida no está a sus expectativas.
Por el contrario el fuerte es el que afirma la vida en cada uno de sus actos y que no la sufre como si fuera una enfermedad, sino que está dispuesto a decir sí a todas y cada una de sus vivencias, incluso las dolorosas, simplemente porque están llenos de vida y porque saben que la vida misma no tiene justificación. Solo él que vive desde una vida ascendente se eleva desde la mediocridad y vive una vida que merece ser vivida.
Conclusión.
Nietzsche hará una distinción entre dos tipos de moral: una moral de señores (la de la vida ascendente) y una moral de esclavos (la de la vida descendente) . La moral de esclavos es la que representa tanto Sócrates como el cristianismo y la moral de señores es aquella inspirada en la moral de los héroes griegos y que representa la vida ascendente
La moral de esclavos defiende la igualdad y no permite que haya personas superiores a otras, sin embargo la moral de señores es aquella que aquel que sabe que es superior y se conoce como superior, del mismo modo que en la teoría de la evolución, hay seres superiores que son los que sobreviven. Hay valores que brotan de la vida super rica, rebosante, de la vidaprodiga (moral de señores), y otros que nacen de la indigencia y de la miseria de los perjudicados por la vida, de los enfermos, de los débiles, de los miserables y los agobiados (moral de esclavos). La moral de los esclavos son aquellos que no crean sus propios valores sino que obedecen a los que dice el sacerdote o el imperativo categórico, además estos valores que nos vienen son valores de la debilidad, que paran tu voluntad de poder y tu fuerza vital.
Sin embargo en la moral de señores nosotros creamos nuestros propios valores, valores que ponen de manifiesto el poder la fuerza el goce de las pasiones. Una voluntad afirmativa que dice si en la vida, aquellos que tienen una voluntad de señores estiman tanto su existencia que los gustaría que se repitieras una y otra vez. El señor tiene las virtudes del cuerpo; el sacerdote inventa el “espíritu”. Los sacerdotes son “los máximos odiadores de la historia universal”. El diagnóstico nietzscheano es, pues, que los “fuertes” han sido vencidos por la multitud de los “débiles”. “Esta única moral enseñada hasta ahora”. Los valores que hasta ahora han triunfado, han sido puestos en todo aquello que es signo de decadencia, de negación de los instintos.