La filosofía es posible gracias a la especificidad del ser humano, porque somos capaces de reflexionar sobre las cosas, de tener cualidades como la sorpresa, la conciencia de la muerte y la capacidad de elección
Empezaremos este curso de filosofía por la pregunta más evidente: ¿Qué es la filosofía?
Partimos de su etimología para abordar esta compleja pregunta. La filosofía proviene de las raíces griegas φιλος (philos = amor) y σοφος (sofos = sabiduría). Amor por la sabiduría: tender y desear saber, elegir el camino del conocimiento. La filosofía implica siempre una actitud de amor que, por lo tanto, es siempre dinámica (como cuando estás enamorado de algo o de alguien, lo buscas o intentas conseguirlo).
Pero, esta relación de amor con el saber es siempre una elección vital: ¿Por qué elegir el camino del conocimiento? Muchos de nosotros podríamos preferir no saber, ser ignorantes en ciertos temas, puede ser incluso sería legítimo, pero esto no cabe dentro de la filosofía.
Pero, quizás esta definición de amor por el saber es tan bonita como genérica. Si a una persona le gusta conocer diferentes tipos de monedas y se hace coleccionista y experto en monedas ¿Es un filósofo? Y si no lo es, ¿A qué corresponde este saber que la filosofía estima? El filósofo no es solo aquel que aprecia el saber, sino aquel que usa la razón y ejercita constantemente el pensamiento racional, aquel que argumenta de manera lógica sobre cualquier ámbito de la vida. El uso de la razón es el elemento central de la filosofía y esta, la razón, está movida por la curiosidad que busca respuestas en las preguntas de la vida.
Pero ¿Qué elementos forman parte de esta elección vital de vivir filosofando o de filosofar viviendo? Ya hemos visto que su elemento central es el uso de la razón, la capacidad de analizar las cosas a través de la razón es una investigación racional. Hay, sin embargo, muchas disciplinas que van más allá de la argumentación lógico-racional (por ejemplo, el pintor investiga el mundo más allá de esta en el caso de la filosofía no se puede salir de la racionalidad).
Veamos ahora cuáles son sus elementos centrales:
Curiosidad y problematicidad: La filosofía es sobre todo plantearse problemas: preguntarnos sobre los problemas fundamentales para nuestra existencia, preguntas como: ¿Qué es la verdad? ¿Qué es la felicidad?, ¿Qué es la justicia? etc., problematizar es una competencia que todo ser humano tiene que conseguir. Quien no se pone problemas, a quién todo le parece bien tiene siempre una actitud pasiva ante la vida es un espectador que siempre decidirán por él. Cuando tú te implicas con tu vida siempre te puedes preguntar ¿Por qué me levanto a esta hora para venir en el instituto? ¿por qué tengo que estudiar lo que mis padres quieren? etc. El ser humano es un animal que se hace preguntas. La filosofía es una busca continua por las preguntas fundamentales. Si no te haces preguntas por ti mismo estás condenado a obedecer. La filosofía no es del ejecutor sino del curioso.
Crítica: La filosofía es un instrumento para criticar la realidad. Crítica no en el sentido negativo, sino como comprensión y análisis de la realidad misma. Hacer filosofía es tener una caja de herramientas para poder juzgar y comprender la realidad. Entender la realidad y darse cuenta de las cosas que no son verdaderas. Criticar la realidad también para entender mi sentido de ser en la realidad, de mi vida.
Argumentación y diálogo racional: La filosofía no se puede entender sino como argumentación y diálogo racional. Esta busca de grandes conceptos nos lleva a tener que argumentar y entender qué argumentos son válidos y cuáles no. Puesto que la reflexión siempre va de la mano de la argumentación. Tenemos que argumentar nuestras tesis siempre desde la humildad y dialogar con los otros, lo cual implica siempre tolerancia y pluralidad.
Universal: La filosofía es un razonamiento lógico argumentativo que se puede aplicar en todos los campos del saber, sobre la política del deporte, del cine, etc. porque detrás de cada acción humana hay una visión del mundo que se puede argumentar.
Muchos afirman que la filosofía es un saber inútil, que no sirve para nada práctico, y es verdad. Pero tiene la belleza de todas las cosas inútiles. ¿Qué utilidad práctica tiene que veas 'La casa de papel' o escuches música? Cosas que no tienen una utilidad práctica pero que sin las cuales nuestra vida sería más pobre o miserable. Hacer filosofía por la belleza de razonar, de interrogarme, de poner dudas en la realidad cotidiana: el porqué de nuestro sistema educativo, el porqué de nuestra ideología y nuestra manera de vivir, etc.
Es, por lo tanto, una útil inutilidad. La utilidad de pensar el mundo es que lo puedes deconstruir y volver a construir. La filosofía lleva en la vida a examen, y quizás esto nos puede llevar a dudas que nos hagan sentir mal y que nos paralicen emocionalmente, porque interrogar la vida significa muchas veces ponernos preguntas sobre el amor, la amistad, el trabajo, la muerte y la felicidad. La filosofía, por lo tanto, tiene más preguntas que respuestas, la filosofía nos enseña a pensar y a saber argumentar nuestras opiniones. Es una materia que nos ayuda a tener una mente trabajada y entrenada. En educación física trabajamos el cuerpo, en esta asignatura el cerebro
Mito el origen de todo
La necesidad que tenemos los seres humanos de encontrar respuestas para nuestras grandes preguntas existe en todas las culturas. Ahora, estudiaremos el nacimiento de la filosofía, veremos lo que tradicionalmente se conoce como el paso del mito al logos, es decir, el paso del pensamiento mítico al pensamiento racional o como nace el pensamiento occidental y con él, la ciencia y la filosofía.
En la Grecia antigua, antes del surgimiento de la filosofía, alrededor del S.VII A.C, predominaba una forma de pensamiento que estaba basada en el mito. Los mitos son historias en las cuales intervienen elementos sobrenaturales, como dioses, fuerzas naturales divinizadas o héroes, etc. donde se recoge un conjunto de narraciones que toman la forma de un relato fabuloso que tuvo lugar en un pasado remoto y, casi siempre, impreciso y que intentan explicar la realidad tanto natural como moral.
El mito de Perséfone que acabamos de ver en clase es un claro ejemplo de esto. Ponemos algunos más para entender el concepto de mito: la peste y las pandemias se justificaban por un castigo de los dioses por un mal comportamiento humano. Esto se ve muy bien en el mito de Edipo rey. Edipo desconocía que fue adoptado por los reyes de Corinto y un día, cansado de que le dijeran que no se asemejaba a sus padres, fue al oráculo de Delfos a preguntar. Allí le dijeron que no volviera a su patria porque no solo mataría a su padre, sino que también tendría relaciones sexuales incestuosamente con su madre. Entonces, para evitar esto, y como no dejaba de creer que Pólibo y Mérope fueran sus padres, decidió huir de Corinto. Una vez huyó, mató sin saberlo a su padre en una pelea y se casó y tuvo hijos con Yocasta, su verdadera madre y reina de Tebas. Los dioses castigaron este incesto llevando una gran peste en Tebas.
Otro ejemplo es el de la caja de Pandora. En el mito, Zeus le da una caja a Pandora porque se la lleve a Epimeteo. Dentro de la caja se encontraban todos los males existentes y tenía la prohibición de abrirla bajo cualquier circunstancia. Pandora tenía una gran curiosidad y finalmente no pudo resistir la tentación de abrir la caja. En este momento todos los males se escaparon y se alojaron entre el género humano.
La fertilidad de los campos, el destino y el paso del tiempo, los fenómenos naturales, el amor, etc. todo tiene su explicación en términos míticos. Cuando estamos en el mundo del mito no llegamos a la verdad por un razonamiento deductivo o una investigación científica, sino por relatos fantásticos.
La finalidad del mito es, por un lado, la explicación de cómo se hizo el mundo, como aparecen los seres humanos, etc., rol que hoy cumple la ciencia, pero además el mito también tenía una función social dando las pautas de la moral. En la Grecia del siglo X A.C donde no existía la escritura ni las escuelas, donde las historias se transmitían de manera oral, de generación en generación y reproducen la cultura, el mito cumplía una función educativa.
El mito parte de los siguientes requisitos:
1. Protagonismo de lo sobrenatural. En el mito, las fuerzas y los elementos naturales (el fuego, el viento, etc.) son personificados y divinizados. El mundo y el curso de los acontecimientos son entendidos como el resultado de la intervención de estos seres sobrenaturales.
2. Modelo mágico. Dado que aquello que sucede en la naturaleza y en nuestro futuro es determinado por los deseos de los dioses, que son las fuerzas que conducen el universo, es fundamental intentar establecer comunicación con ellos para conocer sus intenciones y conseguir el favor.
3 -Revelado. ¿De dónde salen las respuestas que el mito ofrece? Este conjunto de narraciones se supone que son fruto de la inspiración del poeta en el mito o de la revelación que Dios hace al profeta en la religión. Tienen un carácter dogmático ya que se presentan como verdades absolutas, incuestionables e indiscutibles que no aceptan ninguna crítica.
4-Irracional y aceptado por la fe. El saber mítico implica el reconocimiento de aspectos misteriosos e incomprensibles para el ser humano, más allá de la razón. Su aceptación no se basa fundamentalmente en la razón sino en la fe, la creencia que deriva de un sentimiento o de una experiencia de lo que es sagrado o divino. Esta creencia, en el caso de las religiones reveladas, se extiende en los libros sagrados, las afirmaciones de los cuales se pueden racionalizar más o menos, pero que siempre tienen como base un sentimiento de aceptación irracional: La fe. Por lo tanta su veracidad es incontrastable
5 simplista. ¿Qué grado de complejidad tiene? Ninguno. El discurso mítico tiene un nivel de explicación muy sencillo, puesto que la narración acostumbra a ser poco detallada e imprecisa. Esto lo hace especialmente atractivo para mentalidades que quieren respuestas sencillas.
Sin embargo, el contexto sociocultural y el contacto progresivo con otras culturas desafió la capacidad dadora de sentido que tenía el mito en varios ámbitos. Por un lado, los griegos se dieron cuenta que en cada cultura se representaban a los dioses de manera diferente. Por otro, los intercambios comerciales igual que la democracia cobraron una importancia considerable en Grecia y esto fomentó la argumentación racional. La crisis del pensamiento mítico dio lugar al pensamiento racional. Occidente entró en el campo de dar y pedir razones del cual no volverá a salir. En el campo del logos, de la lógica y del racional sólo consideramos legítimo el razonamiento lógico y la experiencia, (pruebas empíricas). Tratando de aclarar las causas y motivos por los cuales las cosas suceden. Si en nuestra sociedad la cual entiende que los conceptos de espacio y tiempo son compartidos por todos alguien argumentara que ha dado una paliza al profesor porque así lo han querido los dioses o que ha robado un libro porque pensaba que después podría viajar en el tiempo para compartirlo, lo tildarían de no racional, puesto que nuestras explicaciones para que sean racionales tienen que atenerse a las leyes de la naturaleza. Veremos a través de los presocráticos como se produce exactamente este pasaje
Aun así, el mito es una manera de expresión de los seres humanos y que, aunque ya no se utilizan como fuente de conocimiento nunca se irán de nuestro lado, porque pertenece a nuestra manera de ser
MARINA GARCÉS
Y se hizo la luz: El nacimiento de la filosofía
Como ya hemos visto, la filosofía surgió en Grecia en un intento de explicar racionalmente la realidad en toda su amplitud: el universo, el ser humano y la cultura fueron desmitificadas y puestas en cuestión, se pasó del mito al logos, es decir, por la explicación racional. Para los primeros filósofos los valores de las explicaciones no dependían de la autoridad, sino de los argumentos y las pruebas oponiéndose al pensamiento mítico en general. Estos estaban convencidos de que toda la realidad puede explicarse de manera racional. Aun así, esta desmitificación no fue de un día hacia el otro, tardó alrededor de cinco siglos que la razón se separara del mito para explicar la realidad y podemos separarla en dos periodos:
Primera ruptura con el mito: Los filósofos presocráticos
Los primeros filósofos surgieron en el siglo VII A.C y son conocidos como los presocráticos. Bajo este nombre se agrupan más de 90 autores y tenían como principal tema de estudio la naturaleza, en griego la physis, de hecho, Aristóteles los apodó los físicos. Con ellos empezará el gran viaje de la filosofía. Hay que destacar que para los griegos la naturaleza hace referencia a todas las cosas existen, todo lo que se transforma, que está fuera de nosotros, las cosas que está delante nuestra, que nos rodea y acontece objeto de nuestra vida cotidiana
El tema fundamental del que se ocupan los filósofos presocráticos es el origen del universo. Hacen una investigación cosmológica. Cosmos significa universo, pero también orden. Estos buscaban el cimiento de la realidad, el principio de todas las cosas, el arkhe. Su pregunta fue: ¿Cuál es el principio de todas las cosas? Pensaban que todo el mundo se descomponía en un principio fundamental del cual están hechos: su esencia.
Por ejemplo, el hielo, la nieve, la niebla y el agua parecen cosas muy diferentes, a pesar de que sabemos que en realidad son lo mismo. En este caso, las diversas cosas que vemos y tocamos parecemos muy diferentes. Aun así, cuando usamos la razón nos damos cuenta de que, a pesar de las experiencias, todas estas cosas son manifestaciones variadas de una misma realidad. Para no dejarnos llevar por las apariencias los filósofos presocráticos querían descubrir lo que las cosas son verdaderamente. Estaban convencidos que la auténtica realidad solo se puede captar por la razón. Para los griegos el orden de la realidad coincide con la orden del pensamiento, porque la razón puede aclararnos aquello que las cosas son verdaderamente
En su investigación, los filósofos presocráticos intentaron encontrar el cimiento que explica todo lo que existe. Estaban convencidos que la enorme variedad de cosas que nos rodean no podía ser la realidad última. Según ellos creían que todo lo que hay hace falta que provenga de algún principio más sencillo. Confiaban que usando la razón podrían descubrir qué era la verdadera raíz de la cual todo estaba hecho. De aquí aparece el concepto de arché.
Para estos pensadores, el arché era el inicio y el cimiento común de todo lo que vemos. Para ellos, esta realidad primordial era lo primero que había existido, pero además era el origen a partir del cual se habían desarrollado todas las otras cosas que tenemos a nuestro alrededor. Estos primeros pensadores no consiguieron ponerse de acuerdo sobre qué era el verdadero arkhé. Sin embargo, todos ellos estaban de acuerdo en una cosa: La verdadera realidad no es la que percibimos con los sentidos, con su multiplicidad y su cambio constante, lo que es de verdad real tiene que ser algún tipo de principio más sencillo, al cual solo podemos llegar por medio de la razón.
La gran característica del pensamiento griego es su capacidad de racionalizar la realidad, de escapar del discurso del mito, este deseo de preguntarse por las cosas, de decodificar la realidad a través del uso crítico de la razón. En la investigación de sentido de los presocráticos empezó a operar un logos que no trataba de solo dar una explicación del mundo, sino de revelar una verdad. El conocimiento se comprometió así con una concepción de la verdad que no es creada, como era en el mito, sino que aparece. Estamos pues con la primera ruptura con el mito donde sale la esfera de la racionalidad objetiva que intenta entender el mundo externo.
Grecia es la cuna de nuestra cultura. Evidentemente el pensamiento humano no nace en Grecia, el pensamiento humano nace con el ser humano, pero el pensamiento lógico racional tiene las bases en Grecia. La gran característica del pensamiento griego es su capacidad de racionalizar la realidad, de escapar del discurso del mito, este deseo de preguntarse por las cosas de decodificar la realidad a través el uso crítico de la razón, que no se refugiara en el mito. Los griegos han tenido el mérito de acompañar a la humanidad en un pasaje importante, el pasaje del mito al logos. El mundo griego tiene la originalidad de indagar con el logos, con la razón la realidad y nosotros los europeos y también los estudiantes y profesores de filosofía intentaremos comprender a través de Grecia cuáles son nuestras raíces. Partimos de Grecia porque nuestra identidad como occidentales proviene de ella de este espíritu de búsqueda racional
La naturaleza en los primeros filósofos.
Los filósofos Milesios
Esta escuela pertenece al primer periodo de la filosofía, el periodo cosmológico de los presocráticos, el de la investigación de la arkhé. Esta escuela está ubicada en Mileto (la actual Turquía). Mileto fue una colonia griega rica en comercio y cultura. La escuela de Mileto no fue una escuela clásica de edificios donde los alumnos van a estudiar, sino que era un lugar donde se organizaban encuentros entre intelectuales interesados en el mismo tema y donde, a través del uso crítico de la razón, se debatían temas y se formulaban teorías sobre el origen del cosmos y la natura. Esta escuela tiene un enfoque obviamente protocientífico y naturalista. Esta escuela tiene las siguientes características: es sobre todo una escuela abierta, donde se podía participar de manera libre y los requisitos para entrar no dependían de la raza ni de la posición social: se dirigía a intelectuales y hombres dotados de curiosidad. Es una escuela donde el saber se organiza de manera circular, es decir, un saber dónde los alumnos llevaban al resto aquello que conocían y lo ponían en común. Por otro lado, es un saber horizontal, es decir, no hay un profesor y el resto escucha, sino que los participados exponen sus teorías y después se debaten colectivamente. Atención, esto no quiere decir que la autoridad del filósofo no fuera reconocida: evidentemente había autores que los participantes consideraban como una autoridad intelectual.
Tales de Mileto tiene el honor de ser el primer gran filósofo de la historia. Tales es el emblema de la filosofía, representa la idea de investigación, de racionalidad, de curiosidad. Tales ha pasado a la historia por haber individualizado en el agua el arkhé o principio del cosmos. ¿Por qué Tales dice que el principio de la realidad es el agua? Porque observando la naturaleza nos damos cuenta de que el agua es fuente de vida, todo el que está vivo necesita agua: las semillas se transforman en flores, nuestro cuerpo está compuesto de agua, etc. El agua como fuente de vida es la argumentación simple que lleva a Tales a definir este elemento natural como primordial del que todo deriva y que toda gobierna. El agua es el sustrato que está bajo cada realidad, lo cual nos permite edificar la vida, porque la tierra está claramente alimentada del agua. La belleza del pensamiento de Tales es la de observar de manera simple los elementos de la vida. El enfoque naturalista de Tales es su herencia más importante.
Anaximandro y el ápeiron
Anaximandro es un discípulo de Tales y fue parte de la Escuela de Mileto. Vivió en el 600 A.C y dedicó su vida a la investigación naturalista de la arkhé. Para Anaximandro el arché que gobierna el cosmos es el ápeiron. ¿Qué es el ápeiron? El ápeiron no se corresponde con ninguna cosa de la realidad que podemos tocar ni ver. Es una masa caótica de materia indeterminada, una materia caótica primordial de la cual se origina todo. El ápeiron es eterno, siempre activo; es inmortal, indestructible, y de él se engendran todas las cosas. Anaximandro imagina que el universo y la vida son un producto de un proceso que parte de una cantidad indefinida de materia en la que se encuentran mezclados todos los elementos: el agua, la tierra etc. Una masa indefinida e indeterminada. Esta masa indefinida es separada y crea el mundo.
Anaximandro elabora la teoría de la separación: al principio esta masa estaba en armonía, pero del choque entre los opuestos que ella contiene empezaron a separarse y crear la materia y la vida. Del choque nace el mundo. Pero esto será el inicio de un ciclo infinito, del mismo modo que el tiempo de la naturaleza es circular, las flores crecen en la primavera y mueren en invierno, también el tiempo del mundo será cíclico. Así Anaximandro elaboró la teoría de la deflagración: el mundo se acabará destruyendo, el universo está también en un ciclo vital que nace, crece y muere. Los elementos que se han separado del caos original volverán al ápeiron.
Anaxímenes y el aire
Anaxímenes es el último filósofo de la Escuela de Mileto y sostiene que el arkhé es el aire. El aire, como el agua, es un elemento natural, pero, como el ápeiron, es indefinido. El aire es por Anaxímenes el principio último de la realidad. Asume que sin aire no hay vida y que del aire derivan todos los otros elementos porque
Los pitagóricos
Pitágoras es otro personaje importantísimo en la cultura occidental. Las escuelas pitagóricas surgirán en todo el mediterráneo y serán un lugar de cultura, de ciencias y religión durante siglos. La influencia de Pitágoras permanecerá hasta el cristianismo y será un pilar de la cultura griega clásica. Pitágoras nace en el siglo VI a. C. en Samos, pero se transfiere pronto a la magna Grecia (actual Sicilia) donde fundó su escuela. Pitágoras murió a manos de sus adversarios políticos, no se sabe muy bien la fecha. Fue un gran adversario de la democracia: sostenía que la democracia era el gobierno de la mediocridad y de la demagogia. Fue por lo tanto un gran teórico del autoritarismo, diciendo que solo aquel que tiene conocimiento puede gobernar.
La escuela de Pitágoras fue completamente vertical, cerrada y jerarquizada. Hoy sería interpretada como una secta filosófico-religiosa: era el mismo Pitágoras quien decidía quién entraba o no dentro de la escuela poniendo pruebas durísimas, como por ejemplo practicar la afasia (no hablar) durante meses porque para Pitágoras quien sabe no hablar sabe escuchar y quien sabe escuchar puede convertirse en filósofo. Otra de las pruebas para entrar en la escuela era la condición de la castidad, además de una dieta rigidísima porque quien sabe controlar el hambre con fuerza de voluntad es más puro y más fuerte. También dormían y bebían poco.
Quién no ha estudiado filosofía piensa que el emblema de Pitágoras es el teorema matemático que lleva su mismo nombre, pero en realidad la característica fundamental de Pitágoras es su religiosidad. Pitágoras creyó que el alma era inmortal y fue un teórico de la metempsicosis, teoría que influirá en Platón. El objetivo del ser humano en vida es convertir el alma en lo más puro posible para mejorar su reencarnación en un futuro cuerpo. ¿Cómo se purifica el alma? A través de las acciones que hemos mencionado anteriormente, pero también y sobre todo a través del conocimiento. Un conocimiento que está al servicio de la reencarnación. No conozco para aprobar un examen (porque quiero ser bombero o matemático, por ejemplo) sino que conozco para purificar el alma. Este es el contexto de los pitagóricos.
Por supuesto el conocimiento más elevado, como para todos los griegos, es el conocimiento del universo. El arché o principio último de la realidad en esta escuela es el número. Para Pitágoras los números son el patrón del cosmos y la clave para entender el universo. Para Pitágoras en la naturaleza todo es numerable y todo tiene un orden geométrico: el movimiento es numerable, el tamaño de las cosas es numerable, el movimiento de los astros, la arquitectura etc. Todo es numerable. Por lo que los números naturales son el principio y cimiento de la realidad. Los números son para Pitágoras representaciones geométricas, puesto que el sistema numérico que usamos en la actualidad llegará a occidente con los árabes (1,2,3). Los números son una mezcla entre matemática y geometría.
En esta escuela se practicaba matemáticas de manera constante, de aquí el célebre teorema de Pitágoras. Veneraban el número tetrakis porque era la clave para conocer el universo y purificar el alma. Por tanto, la disciplina principal de la escuela era la matemática.
Dividiendo los números en pares e impares, que son según Pitágoras siempre en lucha entre ellos, después del determinado y el indeterminado el finito y el infinito entre el abierto y cercano está el devenir del mundo. Los números tienen un simbolismo para Pitágoras: el tres, por ejemplo, será el número de la familia, el cuatro el de la justicia. Hacer música y matemáticas era llevar el alma a la purificación: con Pitágoras nace la profesión matemática, la matemática como armonía del universo, El universo se puede entonces descubrir a través de las matemáticas.
El modelo aritmético-matemático de Pitágoras entrará en crisis a causa de la entrada de los números irracionales, puesto que el pitagorismo se forma en la idea de que los números son naturales (1,2,3). Fue un alumno suyo el que se dio cuenta de que, si tengo un triángulo y lo divido en 2 por un ángulo, el número que se obtiene es un número irracional. Cuando Pitágoras se da cuenta de que este hallazgo cuestiona la validez filosófica de sus teorías, manda matar a su alumno. A pesar de esto, la escuela siguió durante siglos
Heráclito: todo fluye (s.vi a. c de éfeso, actual turquía)
Heráclito es denominado el filósofo oscuro y será un filósofo incómodo. Para Heráclito la ley o arché del universo es que toda la naturaleza está en eterno devenir y movimiento. Para Heráclito sólo existe una única ley: que a la noche le sigue el día, que la enfermedad le sigue a la salud, la victoria a la derrota, la primavera al verano, a la infancia la madurez, etc. La única ley del mundo es el movimiento. Este devenir será simbolizado en un aforismo: "no te puedes bañar dos veces en el mismo río". El agua está fluyendo constantemente: si tú te metes al agua a las doce y después te metes a las cinco de la tarde, no has hecho el baño en el mismo río, el agua no será la misma. Así es el eterno devenir. Así Daniel, o Gisela, de hoy no es la misma persona que la de mañana. Cambiarán sus células, cambiará interiormente, tendrá nuevas experiencias que le harán ser otra persona etc. Cada uno de nosotros en el devenir no es aquello que era antes, aunque contenga muchas cosas que tenía anteriormente.
De igual manera pasa en el mundo: este contiene cosas que tenía antes, pero estas a su vez continúan generando cosas diversas continuamente. La filosofía para Heráclito es movimiento. El problema es que este movimiento no es entendido por la mayoría de seres humanos puesto que están dormidos, se quedan en la apariencia. Aunque la realidad del mundo es el devenir, no la vemos porque preferimos dormir: es más cómodo estar durmiendo, no pensar la realidad porque la ignorancia genera siempre un estado mayor de felicidad. Si yo no pienso otros pensaran por mí y la vida será más fácil.
Para Heráclito el ser es como el agua: fluye y acontece. El ser es eterno devenir. La ley del devenir es el eterno encuentro entre opuestos que luchan entre sí y generan nuevas realidades. El elemento que simboliza este eterno devenir es el fuego. El fuego es un eterno destructor, pero destruye para crear. Donde todo es arrasado, vuelve a generarse la vida.
Heráclito es el filósofo del conflicto: sostiene que donde hay guerra florece el más fuerte. Los conflictos se generan para que haya armonía en el mundo, los contrarios son el choque caótico necesario para generar armonía. El arché es entonces un caos armónico.
Cuando a algún ser humano le pasa una desgracia, lo sufre como un conflicto interno, pero si va más allá ve que su desgracia genera armonía en la totalidad del mundo.
Obviamente nosotros, que somos seres singulares y estamos inmersos en la particularidad, tenemos complicaciones para comprender la armonía del todo. Si yo estoy enferma no me sentiré mejor al ver la salud de mi compañera, pero la enfermedad y la salud encuentran una armonía. Los seres dormidos (aquellos que no quieren ver la realidad) se sitúan en el caos y piensan que el caos domina el mundo, pero aquellos que van más allá de la apariencia se dan cuenta de que dentro del caos está la armonía del todo. Esta filosofía exalta el conflicto y el equilibrio del todo y dirá que no hay suelo firme al cual agarrarnos. Heráclito será un filósofo olvidado hasta ya entrados el siglo XIX, cuando Nietzsche lo rescatará y hará suya su filosofía.
Parménides
Parménides (siglo VI a. C. Elea, actual sur de Italia) Parménides parte del presupuesto de que la realidad está más allá de la apariencia y que las cosas no son realmente como se nos aparecen a los sentidos. Será por lo tanto importantísimo para Parménides encontrar la vía que nos conduzca a la verdad de la realidad. Para este autor todo aquello que es mutable es simplemente apariencia y, más allá de ella, se esconde la verdad. Para llegar a la verdad tenemos pues el instrumento de la razón. La razón es la única capaz de captar aquello que no pueden captar los sentidos. La razón comprende y piensa la realidad. La realidad está pues estructurada por la razón. Según Parménides, nosotros percibimos la realidad con los sentidos y con la razón, pero solo la razón llega a la profunda realidad de las cosas. Sin embargo, no todos los seres humanos pueden tomar la vía de la razón: la mayoría de los humanos se aferran al uso de los sentidos.
En Parménides el Ser viene sustantivizado: no estudia el ser de la cartera o el ser de la tiza, sino el ser como sustancia separada que no está en la naturaleza, el ser como tal. El Ser es una sustancia que está más allá de las sustancias empíricas. Parménides va un paso más allá que los presocráticos y genera un concepto de la realidad mucho más abstracto y metafísico. El ser (la realidad de las cosas) está más allá de la naturaleza y solo se puede comprender con la razón. Entramos pues en Parménides en LA METAFÍSICA, en mayúsculas, la metafísica propiamente dicha. El estudio de Parménides no se relaciona con el ser específico de cada cosa, sino con el ser como tal captado por la razón de manera pura. Es un ser que va más allá de la dimensión material. El ser como concepto. Por eso, es fácil de intuir que se trata de un filósofo que influenció de manera clara las teorías religiosas.
Parménides nos cuenta su teoría a través de un poema que representa la alegoría de un viaje interior. En él, Parménides es dirigido en un carro ante una diosa sin nombre que será quien recita el resto del poema poniendo de relieve la verdad y desenmascarando la opinión. La diosa le presenta a Parménides dos vías posibles: la vía de la verdad y la vía de la opinión. Eligiendo la vía de la verdad, esta se muestra en una simple frase: el ser es, el no ser no es.
Este descubrimiento obvio es olvidado muchas veces por los mortales que no somos conscientes de las implicaciones que tiene la verdad que nos transmite la diosa. La implicación más importante es la negación de todo cambio y toda multiplicidad. Si aceptamos que lo que es, es y no es posible que no sea y que lo que no es, no es y no es posible que sea, tenemos que concluir que el cambio no existe. El cambio sería una confusión entre el ser y no-ser, un tránsito entre opuestos del ser al no ser. Cambiar implica que el ser no sea y el no-ser sea. Esto es lógicamente contradictorio.
Para Parménides el cambio como transición bilateral entre el ser y el no-ser es lógicamente imposible. Con esto desaparece todo el pensamiento cosmológico anterior, basado en la transformación de una sustancia o arché en todas las cosas.
La Diosa es consciente de la dificultad de este razonamiento porque toda experiencia sensible se opone a esta conclusión, por eso nos anima a hacer oídos sordos a los sentidos y a escuchar exclusivamente la razón. Si hay una contradicción entre sentido y razón, siempre tenemos que optar por la razón. Por tanto, solo existe el ser, porque el no-ser no existe.
Con Parménides asistimos al nacimiento de la metafísica como tal, rompiendo con todo el pensamiento anterior e inaugurando una de las preguntas filosóficas más fundamentales: ¿Qué es el ser? Los filósofos posteriores se obstinaron a fuego a intentar refutar la teoría de que el cambio no existe y sacar una teoría alternativa a la parmenídea. Evidentemente si Parménides tuviera razón no habría mucho más que decir y la filosofía acabaría, después de tan solo dos siglos desde su comienzo.
Parménides es un autor con muchísima carga intelectual, de difícil comprensión, pero puede ser un reto interesante para poner en marcha vuestro pensamiento racional. Os dejo el audio poema, por si os apetece leerlo (evidentemente el poema no entrará en el examen).
Pero ¿Qué características tiene el ser? Parménides afirma que este ser es ingenerado porque si fuera generado pasaría del ser al no-ser, pero, como el no-ser no es posible que sea, el ser ha tenido que existir siempre. Es decir, si el ser hubiera nacido, esto implicaría un paso del ser al no-ser. Habría por lo tanto algo de no-ser en el ser y como el ser no contiene el no-ser, no ha podido ser generado nunca. Estas demostraciones se aplican también a términos como imperecedero, inmóvil e inmutable
Por lo tanto, el ser es eterno, inmutable, inmóvil y el único existente. El cambio es lógicamente imposible y todo aquello que percibimos no es más que apariencia e ilusión. A pesar de que la teoría de Parménides es lógicamente impecable, es absurda a nivel empírico, y autores como Platón o Aristóteles desarrollan teorías para refutarlo.
Segunda Ruptura Con El Mito: El Debate Sobre La Verdad Práctica
LOS SOFÍSTAS
Un par de siglos más tarde, hacia el siglo V A.C, Atenas se convierte en un importante centro neurálgico donde se está produciendo una transformación social vinculada a la democracia y a la idea de libertad personal del ciudadano. En este contexto, el enfoque de la naturaleza deja de tener sentido para dar lugar a las preguntas con tono social y político. El valor de la ley política será discutido y examinado a fondo: las antiguas leyes antes justificadas por el origen divino serán sustituidas por leyes de origen humano. Los sofistas, conjuntos de pensadores griegos de este siglo, contraponían el nómos (palabra griega que significa ley o costumbre y que hacía referencia al conjunto de normas sociales e instituciones) a la physis (la naturaleza). Estos filósofos fueron los primeros al afirmar que el nomos es el resultado de una convención.
Los sofistas eran extranjeros en Atenas, enormemente cultos y conocedores –a través de sus numerosos viajes- de las varias maneras de pensar y vivir de los otros griegos. Aportarán nuevas ideas, que serán acogidas con entusiasmo por los jóvenes y encontrarán la oposición de los que mantenían una visión más tradicional. Al ser extranjeros en Atenas (“metecos”), los sofistas no podían intervenir directamente en la política de la ciudad. Sin embargo, ellos formaban a la mayoría de los políticos atenienses, como educadores a sueldo. Enseñando a convencer en la Asamblea pública y ganar pleitos en los tribunales. La finalidad de los sofistas no fue solo reflexionar sobre el ser humano, sino también educarlo. Los sofistas entendieron que un ser humano es libre cuando posee educación. Fueron oradores y escritores, aunque de sus obras sólo quedan escasos fragmentos.
Aunque los sofistas no formaron “escuela”, ni defendieron una doctrina común, se pueden encontrar algunas coincidencias:
Estos representaron un notable giro filosófico: se centran en el ser humano a consecuencia de las nuevas necesidades planteadas por la democracia y el hastío provocado por las discusiones –cada vez más sutiles y rebuscadas- sobre la physis. En este caso su filosofía no fue especulativa, sino práctica.
Se dedicaron a temas de política, religión, lingüística, sociología y moral cambiando la agenda filosófica del momento, cambiando la atención de las estrellas en la comunidad política.
En general, adoptan una actitud relativista e incluso escéptica. Pusieron en entredicho la ciudad en su forma tradicional, realizando una aguda labor crítica e impulsando nuevas ideas.
Los sofistas se dieron cuenta que en una sociedad democrática saber hablar es una virtud. Si la sociedad es fundada en la comunicación, la palabra es poder. Aquí radica la modernidad de los sofistas
Aunque no formaron una escuela propia tiene en comun ciertas caraciteristicas
1) El relativismo: afirma que no existen verdades absolutas, sino que la verdad siempre es relativa al contexto de la época, así para los sofistas no hay diferencia entre la verdad y lo que parece verdad.
2) El escepticismo, según el cual no podemos estar absolutamente ciertos de nada, pues conocer la verdad es imposible. El sofista Gorgias fue un claro ejemplo de esta actitud: "No hay ser; si lo hubiera no podría, ser conocido; si fuera conocido no podría ser comunicado su conocimiento por medio del lenguaje". Contra Sócrates y Platón, los sofistas estaban convencidos de que la razón humana es incapaz de ofrecer un conocimiento objetivo y cierto de la realidad, y además que el lenguaje humano no podía ser nunca un reflejo objetivo y fiel de la realidad. El lenguaje sólo sirve para persuadir, emocionar y convencer en la Asamblea, pero no para expresar verdades objetivas y universales.
3) El empirismo político y convencionalismo: El punto de vista político de los sofistas puede denominarse empirismo político y está estrechamente ligada a la democracia. El empirismo político consiste en considerar bueno y justo aquello que, de hecho, el pueblo o la mayoría toma por "justo y bueno", sin pararse a considerar si eso es lo verdaderamente justo y bueno. Un ejemplo de esta actitud la encontramos en Protágoras: "Y es que aquellas cosas que parecen justas y honorables a cada ciudad son justas y honorables para ella, mientras piense que lo son". mantuvieron por tanto una actitud convencionalista que afirma que tanto las instituciones políticas, como las leyes y la moral, son productos de decisiones o de convenciones humanas tomadas en un momento histórico determinado
En el debate de la justicia y la ley varios sofistas se muestran en total desacuerdo entre ellos:
Por ejemplo, Protágoras defiende la ley como aquello que nos diferencia de los animales y nos permite la supervivencia, junto al sentido de la justicia y la virtud política. Sin el sentimiento moral los hombres se comportarían agresivamente entre sí, haciendo imposible la continuación de la polis (ciudad). Para Protágoras lo nomos (la ley) es un freno para la barbarie y es ventajoso para todos. Por el que asume un gran respeto a la ley.
Aun así, Calicles defenderá el derecho natural del más fuerte. Afirmando que la ley es siempre negativa. La ley ha sido dada por los débiles; pero la naturaleza –tanto entre los animales como entre los seres humanos- hace que los fuertes dominen sobre los débiles: esto es lo justo. La propia naturaleza dice que es justo que los mejores tengan más que los peores, y los más poderosos más que los que son menos. El placer, el desenfreno y el libertinaje, si están apoyadas por la fuerza, constituyen la excelencia. Las leyes humanas son totalmente antinaturales. El hombre justo es el tirano implacable.
Con los sofistas se da un paso más por el abandono de la concepción mítico-mágica del mundo. Si con los pensadores presocráticos se inicia la racionalización del mundo objetivo (la naturaleza), con los sofistas se racionaliza el mundo subjetivo (la ética y la política). A partir de ahora estos ya no dependerán de los dioses sino de los seres humanos y su comunidad. Este es un punto importante para el pensamiento occidental y se le llama habitualmente giro antropológico. A partir de este momento, la filosofía se independiza del mito y empezará un viaje de dar y pedir razones, de pensar el mundo con la racionalidad que durará hasta nuestros días.
SÓCRATES
Partimos con Sócrates de una situación problemática ya que pese a ser un gigante del pensamiento, nunca escribió nada y los testimonios que nos han llegado sobre él son contradictorios. Por un lado, las burlas de Aristófanes o la figura un tanto vulgar y ramplona que presenta Jenofonte. Por otro lado, la exaltación de Sócrates en los diálogos de Platón (mezcla armoniosa de santo, sabio y genio), o los testimonios comedidos de Aristóteles (un Sócrates filósofo, aunque no genial, y preocupado casi exclusivamente por los temas éticos)
Los sofistas son pensadores desarraigados y esto es lo diferenciara profundamente de ellos. Sócrates será el único que tiene una profunda identificación con su ciudad. Sócrates nos enseña la lección que el pensamiento filosófico alcanza grandeza y trascendencia cuando hunde sus raíces en el suelo de lo vivido, de lo vitalmente cuestionado. Con Sócrates se consolida por fin el verdadero giro antropológico en la filosofia griega. De hecho a Socrátes lo único que le importa es la reforma moral del ser humano, como deben de vivir los seres humanos para ser virtuosos, puesto que esa falta de virtud era la causa en su opinión de la nefasta situaci´on de corrupción y decadencia que estaba viviendo Atenas en especial por lo que se refiere a algunos aspectos de su filosofía entre los que destacamos
1- Defensa de una concepción absolutista de la verdad y de los valores morales. Sócrates combatió toda su vida el relativismo y el subjetivismo de los sofistas. No negó que hay muchas opiniones que son meramente relativas, pero, en oposición a ellos, sostuvo que una cosa son las opiniones y otra la verdad; ésta, a diferencia de una simple opinión, no es relativa a cada uno,ni a lo que dicte una determinada sociedad o época histórica. Hay, por consiguiente, ciertas verdades absolutas, objetivas y universales, lo mismo que hay nociones objetivas y universales sobre lo justo y lo bueno, accesibles a la razón y a la reflexión filosófica.
2- La educación y la dialéctica socrática. Para Socrates la finalidad de la educación debe ser alcanzar la verdad con vistas a lograr la felicidad y la virtud. Para Sócrates todo ser humano posee dentro de sí la verdad y, por consiguiente, la tarea del educador consiste en guiar y orientar convenientemente para que, por sí mismo, alumbre y descubra esa verdad y pueda organizar su vida justamente, conforme a ella. El método educativo de Sócrates es la dialéctica, que se basa en el diálogo entre maestro y discípulo con el objetivo de alcanzar la verdad. La palabra dialéctica procede del vocablo "diálogo" (en griego, diálogos, que significa búsqueda "a través del logos", es decir, a través de la razón y el lenguaje). La dialéctica socrática consta de dos fases o etapas:
a) La primera fase es la ironía, cuyo objetivo es lograr que el discípulo ponga en cuestión todo aquello de lo que creía estar seguro y convencido. y caiga en la cuenta de que en realidad no sabe aquello que creía saber (por ejemplo, creía saber qué era lo justo, pero acaba dándose cuenta de que no lo sabe). Esto se logra haciéndole caer en contradicciones con preguntas y argumentos cuando sus respuestas son irreflexivas o inadecuadas. A partir del reconocimiento de la propia ignorancia, el discípulo está ya en disposición de comenzar el camino hacia la verdad
b) La segunda fase es la mayéutica que, a semejanza del arte de la comadrona, es el arte de lograr que el discípulo. convenientemente dirigido por las preguntas del maestro, llegue a alumbrar o "dar a luz" la verdad, la cual habita ya en su interior. Esta fase debe culminar. pues, en el hallazgo de una verdad sobre algo (la justicia, la amistad. la belleza. etc.), formulada, a ser posible, mediante una definición.
3- La búsqueda de las definiciones esenciales. Sócrates pensaba que debía haber una característica común a todas las cosas que llamamos justas (la justicia), así como a todas las cosas buenas (el bien), a todas las cosas bellas (la belleza) y a todos los demás valores. Esta característica común (justa, bien, belleza, etc.) es lo que nos sirve de criterio para distinguir una cosa justa de una injusta, una buena de una mala, una bella de otra fea, etc. Por eso buscaba las definiciones de cada valor, que debía expresar la esencia permanente de la realidad investigada. Así, Sócrates se planteó preguntas como las siguientes: "¿Qué es, en esencia, la justicia?", "¿Qué es lo bueno?", "¿Qué es la belleza?", etc.
Aspasia de Mileto y el papel de la mujer en la cultura griega
En la antigua Grecia encontramos mujeres filósofas. Aunque en Grecia las mujeres no eran consideradas ciudadanas y no tenían derechos civiles, pues estaban obligadas a vivir en el gineceo (espacios exclusivos destinados a la actividad de las mujeres: esposas, hijas y sirvientas, que generalmente ocupaban la parte alta, mientras que los pisos bajos eran para los hombres), encontramos a pensadoras como Aspasia de Mileto.
A pesar de que no tenemos ningún texto escrito por Aspasia de Mileto, sabemos que fue maestra de Sócrates, a quien se le contrató para estudiar retórica y filosofía. Estuvo casada con el gran gobernador Pericles, quien instauró la democracia en Atenas y llevó a la ciudad a la ilustración griega, siendo una época de prosperidad cultural. Se cree que muchos de los discursos pronunciados por Pericles fueron redactados por Aspasia y que sus ideas políticas influyeron de manera significativa en el gobierno de la ciudad. La defensa de la mujer intelectual que Aspasia demostraba ser, le hizo encontrar muchos enemigos en Atenas, desgraciadamente su voz se silenció en la historia.
DUALISMO ONTOLÓGICO: TEORÍA DE LAS IDEAS
Platón fue uno de los más grandes filósofos de todos los tiempos, la filosofía griega consigue en Platón su madurez y plenitud. Sus aportaciones marcarán de tal manera las coordenadas de interpretación racional del mundo y del ser humano, que es considerado como uno de los filósofos, junto con Aristóteles, que más han influido en el pensamiento posterior
La teoría de las ideas platónicas tiene por un lado una finalidad metafísica, ya que intenta eliminar el problema del cambio generado por Parménides y Heráclito, Platón intenta solucionar el problema del cambio y el movimiento que se había dado en la metafísica presocrática en su teoría de las ideas y por otro una finalidad política, puesto que intenta eliminar el relativismo en el cual había caído la sociedad griega a través de los sofistas, intentando fundar una verdad objetiva. Platón defiende la posibilidad de alcanzar verdades objetivas, universales y absolutas acerca de la realidad.
Sin embargo, Platón está firmemente convencido de que, de las realidades del mundo visible y material, de las cosas que percibimos por medio de los sentidos, es imposible obtener un conocimiento verdadero, objetivo y universal. En efecto, Platón acepta de Heráclito que los objetos del mundo físico y material están en permanente devenir y, por consiguiente, sujetos a cambios continuos. Y afirma que por esa razón no puede haber un conocimiento verdadero de esos objetos, pues cuando creyéramos haberlos conocido, para entonces ya habrían cambiado, y la verdad cambiaría también a cada instante. Pero si la verdad cambiara a cada instante no sería la verdad. Por otra parte, de Parménides acepta que el conocimiento que nos aportan los sentidos es engañoso y sólo nos muestra la apariencia de las cosas, no la auténtica realidad, la cual sólo es accesible a la lógica de la razón. En suma, Platón está convencido de que sólo puede haber conocimiento verdadero de lo que no cambia, de lo que permanece estable. Pero. ¿acaso existen realidades así, que no cambian y permanecen siempre igual? Según Platón, tiene que haber realidades así, y estas son las ideas pues si no las hubiera no habría ninguna posibilidad de alcanzar un conocimiento científico, objetivo y verdadero y estas realidades las sitúa en el mundo inteligible
La teoría de las ideas platónicas consiste en un dualismo metafísico, es decir la realidad para Platón está compuesta de dos mundos, el mundo sensible y el inteligible. En el mundo sensible están las cosas que están sujetas al cambio y al devenir, el mundo donde está insertado el ser humano. Platón, está convencido de que solo puedo tener conocimiento de lo estable, de lo que no cambia, es decir, si existe la verdad debe existir en ciertas realidades eternas. Pero como no están en este mundo deben estar más allá de él, en otra esfera de la realidad, lo que Platón denomina, el mundo inteligible existe las ideas o esencias, inmateriales, eternas e inmutables que son el fundamento del verdadero conocimiento y del mundo sensible
El pensamiento de Platón es una síntesis bastante elegante y equilibrada entre la teoría heraclítea y la teoría parmenídea. Platón intenta combinar estas dos teorías en su división entre el mundo de las ideas y el mundo sensible. El mundo inteligible adopta una posición muy próxima a Parménides y el mundo sensible está más próximo a Heráclito. Platón reconoce en el mundo sensible cierta realidad no es una pura ilusión como para Parménides. El mundo del cambio es real, aunque no tanto como el mundo de las ideas, que está en el plano de la trascendencia. Platón trata de superar la dicotomía entre permanencia y cambio integrándose dentro de su sistema
¿Qué es una idea?
Ahora bien, es evidente que esa clase de realidades no existen en el mundo visible y material dominado por el cambio y el devenir y, por tanto, se han de hallar "más allá" de él, en otra esfera de la realidad. Serán, por tanto, realidades no materiales, eternas e inmutables, y constituirán el objeto del verdadero conocimiento. Platón les dará el nombre de Ideas o Formas. Y así es como Platón llega a formular la teoría de las Ideas.
Estas ideas o esencias son eternas, perfectas e inmutables. Las cosas que vemos y tocamos, en cambio, son imperfectas, cambiantes y perecederas. Por este motivo, Platón afirmaba que, si queríamos conocer las esencias, había que desconfiar de los sentidos y usar únicamente nuestra razón. Piensa, por ejemplo, en un círculo. Aunque somos capaces de imaginarnos un círculo perfecto, bien es verdad que no podemos encontrar ningún círculo perfecto a nuestro alrededor. Cualquier círculo que veas siempre tendrá alguna imperfección. Pero, si en lugar de utilizar los sentidos empleamos la razón, entonces sí que podemos captar el círculo perfecto. Según Platón, las Ideas tan solo se pueden captar mediante la razón. Las Ideas son eternas, perfectas e inmutables, a diferencia de las cosas del mundo sensible.
Según la teoría de las ideas platónicas la verdadera y auténtica realidad está formada por Ideas, que son esencias perfectas y eternas, únicas e inmateriales. Platón afirma que las Ideas existen independientemente de nosotros, en un espacio propio que denomina mundo inteligible. Todas las cosas que percibimos con los sentidos solo son copias imperfectas de estas ideas. Las cosas están hechas a partir de las Ideas, y reciben su aspecto y sus características porque participan de la idea de la cual proceden. Las cosas imitan a la esencia de la cual provienen y de la cual reciben el ser.
En Platón las cosas imitan las Ideas. La teoría de las Ideas de Platón es una propuesta metafísica, puesto que intenta explicarnos en qué consiste la verdadera realidad. Platón afirma que las Ideas son más reales que las cosas, porque estas copian la Idea que imitan. Las ideas son anteriores a los objetos, puesto que existen de una manera más llena y auténtica. Así pues, la auténtica realidad, que son las Ideas, permanece siempre idéntica e inmutable. Ciertamente, las cosas cambian, envejecen y desaparecen, pero este cambio que observamos alrededor nuestro es solo aparente.
¿Cómo se conocen las ideas?
Cuando dos personas debaten sobre si una cosa es justa o no. Ambas saben muy bien a que se están refiriendo Tal vez no les resulte fácil ofrecer una definición exacta de justicia, pero si se pueden entender es porque de alguna manera ambas personas comprenden el significado de esta palabra. ¿Cómo es posible esto? si lo pensamos tranquilamente, lo cierto es que nunca hemos visto ninguna acción que se corresponda perfectamente con la justicia. La justicia es más bien una especie de patrón o de referencia con la cual comparamos las cosas que se acontecen.
Lo mismo pasa con otras ideas, como por ejemplo la belleza, el bien o la virtud. Piensa en lo que ocurre cuando comparamos dos personas y dices que una es más bella que la otra. Si puedes hacer frases como está es porque, de alguna manera dispones de un patrón que te sirve para comparar. Este patrón permite contrastar una persona cualquiera con el ideal de belleza perfecta. Cuanto más se acerca alguien a esta belleza completa, más bella nos parece la persona, puesto que está más cerca del patrón ideal. ¿Pero, de dónde hemos sacado este patrón? Según Platón, las personas conocemos las Ideas porque las tenemos en nuestro interior.
Platón creía que todos hemos nacido con el conocimiento de las Ideas, pero nos hemos olvidado. Así pues, cuando aprendemos algo, en realidad solo estamos recordando lo que ya sabíamos previamente. Todo nuestro aprendizaje es simplemente una reminiscencia
Si las Ideas son modelos de perfección y la auténtica realidad, la Idea de bien representa la perfección y lo máximamente real, y gobierna el mundo de las ideas, lo mismo que el sol y su luz gobiernan el mundo sensible, en la filosofía platónica la Idea de Bien desempeña varias funciones
INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA ÉTICO- POLÍTICA DE PLATÓN
Nos encontramos en Platón el primer pensador utópico de occidente. Como ya sabemos, toda la teoría metafísica de las ideas y la concepción epistemológica platónica tienen como objetivo generar una polis justa. La filosofía de Platón tiene, ante todo, una finalidad política. La condena a Sócrates como castigo por sus enseñanzas, acusado por impiedad y corrupción de la juventud en Atenas, tuvo un impacto profundo en Platón y su concepción de la política. Este hecho, generó en Platón la ambición de reformar la ciudad de Atenas desde la filosofía, erigiendo así un nuevo orden político que no solo transformará la ciudad, sino que forjará un nuevo tipo de individuo, más virtuoso y sabio. El propósito de la teoría platónica era establecer un Estado ideal basado en la justicia, la sabiduría y la armonía, donde los filósofos, que poseían un conocimiento profundo de las Ideas, gobernaran de manera justa y benevolente. Eliminando así las injusticias y la mediocridad del orden político.
ANTROPOLOGÍA, PSICOLOGÍA Y ÉTICA
Para comprender la política platónica, debemos comprender primeramente su teoría del alma pues Platón generará una analogía entre el alma del individuo y la estructura de la sociedad. Para Platón el ser humano es un compuesto de cuerpo y alma por lo tiene una concepción dualista del ser humano: el ser humano es un compuesto de cuerpo y alma. Este punto de vista se conoce en filosofía como dualismo antropológico y es defendido también, salvando las muchas diferencias por el cristianismo y por Descartes (siglo XVII), por poner algunos ejemplos.
Influenciado por la filosofía pitagórica Platón considera qude el alma es considerada inmortal e inmaterial, y tiene prioridad sobre el cuerpo; es lo que constituye nuestro "yo", nuestro verdadero ser. hasta el punto de que en ocasiones Platón llega a afirmar que "el ser humano es su alma". Siguiendo la tradición filosófica griega, Platón considera el alma como el principio vital que infunde vida y movimiento al cuerpo. pero es, además, en el caso del alma humana, el principio del conocimiento. La función propia y específica del alma humana es el conocimiento y su rasgo característico es la racionalidad. El alma es una realidad intermedia entre los dos mundos (el sensible y el inteligible), si bien su lugar propio y hacia el cual tiende es el mundo de las Ideas, en el que ha preexistido. La teoría platónica del alma está cargada de influencias pitagóricas: existencia anterior desligada del cuerpo, teoría de la reencarnación, necesidad del alma de purificarse por medio del conocimiento y de la práctica de la virtud, inmortalidad e inmaterialidad, etc.
Platón asegura que el alma está de manera antinatural en el cuerpo y que la muerte es un tipo de liberación. La vida es entendimiento como el paso de alma por un cuerpo, pero el alma pertenece en el mundo inteligible. Como el alma es inmortal para Platón la misión y el proyecto vital del ser humano es el cuidado del alma; la filosofía será entendimiento para Platón como cuidado del alma. Cuidarse una mismo es fomentar el propio mundo interior a través del conocimiento
Para Platón el alma tiene una estructura triádica es decir establece una división del alma en tres partes: racional, irascible y concupiscible. Cada una de estas partes se relaciona con una función del alma o psique:
a) La parte racional es la sede de la inteligencia y tiene naturaleza divina. Es exclusiva del ser humano. Es la parte que piensa, la que conoce la verdad, y puede llegar al mundo de las ideas: la parte que ha conocido las ideas y que se debe esforzar en recordarlas. Su sede está en la cabeza. La virtud propia de la parte racional es la sabiduría o prudencia (pensar antes de hablar) Con ella miramos con lentitud la realidad y reflexionamos con prudencia para no dejarse llevar por los primeros impulsos
b) La parte irascible es la fuente de las buenas pasiones Reside en el pecho. Esta parte está asociada a las pasiones nobles como la fuerza de voluntad ya y la fortaleza interior esta parte es la encargada de ejecutar lo que dicta la parte racional. La virtud propia de la parte irascible es la valentía o el coraje
c) La parte concupiscible es la fuente de los apetitos y deseos materiales y bajas pasiones del ser humano. Reside en el bajo vientre. Esta parte está relacionada con las pasiones innobles como los apetitos, la sexualidad, los deseos corporales, todas las que tienen que ver con la corporalidad y que nos atan al mundo sensible siendo prisioneros de este. La virtud propia de la parte concupiscible es la templanza o moderación.
Pongamos un ejemplo práctico si quiero probar el examen de filosofía política en Platón, mi parte irascible me dirá que tengo que estudiar y la parte irascible se debe de encargar de que me levante del sofá y me ponga a estudiar y la parte concupiscible me tentará a quedarme en el sofá viendo el último capítulo de mi serie de Netflix
De esta teoría se deduce la existencia de conflictos internos en cada uno de nosotros, es decir, la lucha interior entre la razón, las pasiones y los deseos materiales, que hace del ser humano un ser en permanente conflicto interior. Nuestra alma es como un campo de fuerzas inestables: el cuerpo como campo de batalla donde las tres partes luchan entre si
Además, de esta división tripartita del alma sirve a Platón para explicar la existencia de diferentes naturalezas o tipos psicológicos. Aun cuando hallamos en el alma de todo ser humano estas tres partes, en unos existe una tendencia natural a que la razón (la parte racional) que domina sobre las buenas pasiones y apetitos; otros se dejan dominar por sus pasiones y emociones (la parte irascible); y en otros individuos, dominan los deseos y los apetitos materiales (parte concupiscible).
Para Platón la armonía y la justicia en el alma se da cuando la parte racional dirige y gobierna la parte irascible y la parte concupiscible. La justicia en el alma consiste entonces en respetar esta jerarquía natural: que la razón gobierne o rija las pasiones vigorosas de la parte irascible y las utilice además para gobernar los deseos y apetitos de la parte concupiscible; es entonces cuando hay concordia y armonía en el alma. Cuando se da esta concordia y armonía en el alma decimos que hay justicia, y además cada una de las partes del alma habrá desarrollado la virtud que le es propio. De la ruptura del orden natural entre las partes del alma es de donde surge la injusticia en el individuo: cuando las pasiones o los apetitos desbocados se erigen en dueños del alma y la razón es acallada y sometida a ellos, invirtiendo el orden natural de las cosas, entonces aparece la injusticia,
Aprender es recordar
Como el alma antes de estar en nuestro cuerpo ya estado en el mundo de las ideas, el conocimiento es para Platón recordar. Conocer es que nuestra alma recuerde lo que ya ha visto en el mundo de las ideas, para recordar lo que debemos hacer es estimularla y poner en práctica las cosas que aprendemos, si la virtud está en nuestro interior lo que tenemos que hacer es practicarla para darla la luz. Los individuos aprendemos practicando. La misión en tu vida debe ser el cuidado de tu alma, de tu interioridad tenemos que tener tiempo por ella.
EL PENSAMIENTO POLÍTICO EN PLATON
Platón habla de su teoría política en el Libro de la República, probablemente su obra más importante. La república empieza preguntándose: ¿Qué es la justicia? ¿Cuándo un estado es justo? Para responder esta pregunta Platón elabora la primera teoría de un estado ideal y utópico.
La crítica a la democracia.
Como el propio Platón confiesa en la "Carta VII", su filosofía arranca e la insatisfacción con la situación política de su época, y democracia ateniense. La democracia es la forma en la que nació y vivió. La democracia es el régimen de gobierno en el que el pueblo asume la dirección de los asuntos públicos y la crítica por los siguientes motivos: Por un lado, Platón rechaza el principio fundamental de la democracia según el cual cualquier ciudadano es competente para desempeñar funciones públicas, y tomar decisiones políticas, sin necesidad alguna de preparación. Este aspecto de la democracia le parece a Platón tremendamente peligroso para la armonía y el buen gobierno de la comunidad. Para Platón nadie es competente por naturaleza en materia política; se requiere poseer o aprender el "arte" de la justicia y son pocas las personas capacitadas para aprender este arte. No deberíamos aceptar un régimen político, en el que el "timón" del Estado esté en manos de la masa ignorante y manipulada, o de dirigentes inexpertos o ambiciosos elegidos por un pueblo ignorante.
Por otro lado, según Platón, en la democracia es muy probable que quien realmente gobierne una minoría de políticos y demagogos que abusen de la incapacidad política del pueblo, de su falta de reflexión y de su insensatez. Platón veía a los dirigentes de la democracia de su época como auténticos demagogos ambiciosos de honores y poder, formados y educados por los sofistas para alcanzar el poder mediante el halago y el engaño, y manipulando los sentimientos de las masas populares por medio del arte de la palabra. En contra de lo que pensaban sofistas como Gorgias o Protágoras, para Platón la verdadera competencia política no llega con el aprendizaje de habilidades como la retórica o la oratoria, (del arte de aprender a convencer) sino mediante la adquisición del arte de la justicia y del bien, que es el verdadero arte de la política. Esta crítica es sin duda acertada también para la democracia de nuestro tiempo, pues muchas veces hemos visto a partidos políticos de diverso espectro ideológico que han prometido cosas para ganar elecciones y una vez llegados al poder no las han realizado ¿Entonces que tipo de gobierno nos propone Platón?
El ESTADO JUSTO: LA DOCTRINA DEL FILÓSOFO GOBERNANTE
Platón entiende el Estado como una comunidad natural de individuos que cooperan y se coordinan para vivir, beneficiándose todos de la contribución de todos. Por eso el buen gobierno debe anteponer siempre el bien común al bien particular del individuo o de un grupo de individuos. Encontramos en Platón uno de los primeros teóricos del estatalismo político, pues prioriza el bienestar del estado al bienestar individual Para Platón el bien común más importante es la justicia, entendida como armonía, como unidad y cohesión social; l Platón elaborará un isomorfismo entre el individuo y el estado. Para Platón el Estado es semejante a "un individuo en grande". Lo mismo que el alma está compuesta por tres partes, en el Estado hallamos igualmente tres grupos humanos naturales. Así como el alma se encuentra en equilibrio y llega a la armonía cuando la parte racional gobierna sobra las otras dos, logrando así con la virtud de la justicia, del mismo modo, cuando los grupos que forman la ciudad se encuentran en equilibrio, es decir cada cual hace el que le corresponde, se logrará lo que Platón denominará la ciudad justa.
El estado ideal en Platón es un estado dividido en tres clases sociales, que son teóricamente abiertas es decir se puede pasar de una clase social a la otra, aunque sea muy difícil.
1- La clase de los gobernantes-filósofos: es la clase superior, que tendrá como función el gobierno de la ciudad, inspirándose para ello en la contemplación del orden y la armonía del mundo de las Ideas eternas (Justicia, Bien, Belleza, etc.). En estos individuos predominará la parte racional del alma sobre las otras dos, lo que les hace especialmente capacitados para aprender la ciencia de la justicia y del bien a través de la filosofía; su virtud propia será la sabiduría o prudencia. Serán seleccionados de entre los mejores guardianes para recibir posteriormente una educación especial, destacando el aprendizaje de las matemáticas y de la filosofía (la dialéctica). Además, con el fin de evitar la corrupción política —que tanto podría amenazar la unidad y cohesión del Estado—, el oro, la plata y la propiedad privada estarán fuera de su alcance. Y para conseguir una mayor eficacia en el desempeño de su función, Platón propone abolir la familia, sustituyéndola por la comunidad de mujeres e hijos.
2 clase de los guerreros/guardianes: la función de esta clase será la defensa de la ciudad, para lo cual recibirán una educación especial basada en la gimnástica y la música. En los individuos de esta clase predomina la parte irascible del alma sobre las otras dos. En el Estado Ideal, la virtud propia de los guardianes será la valentía. Además, con el fin de evitar la ambición en esta clase social también será abolida la familia y la propiedad privada
3 clase de los productores/ artesanos: esta clase está compuesta por artesanos, campesinos, comerciantes, obreros asalariados artistas. etc. Los que tienen que obedecer y están dominando por la parte concupiscible del alma estos tienen que tener la cualidad de la templanza y la obediencia. Esta clase social tiene un nivel de conocimiento muy bajo, no conocerán a justicia, ni la fortaleza por eso no pueden gobernar. Pero si saben hacer cosas importantes para la vida de la ciudad: Su función será producir todo aquello que la comunidad necesita para sobrevivir e incluso vivir con un cierto lujo. A diferencia de las otras dos clases. conservará la propiedad privada y la familia, y tendrá acceso a las riquezas y al dinero.
El papel de la educación resulta, como vemos, crucial en esta polis ideal, adaptándose para cada clase social. Así, los productores no requieren de una educación especial puesto que sus funciones se aprenden con la práctica. Los guardianes se educarán por medio de la gimnasia y de la música, para educar cuerpo y carácter. Y la educación de los gobernantes tendrá un largo recorrido, combinando primeramente la actividad física e intelectual a través de la música, la gimnasia y las matemáticas y la dialéctica
En este estado ideal cada cual tiene una virtud, una capacidad y por tanto cada cual pertenece en una clase social. Para responder a la cuestión ¿qué es un estado justo? Platón responderá un estado donde cada cual cumple su misión de la mejor manera posible. Cuando quien tiene el alma racional gobierna, quien tiene el alma irascible defiende el estado y quien tiene el alma concupiscible obedece, cuando el gobernante gobierna bien, el guardián defiende bien y el ciudadano produce y obedece bien.
En síntesis, la teoría platónica del filósofo gobernante afirma que los males de la humanidad sólo tendrán remedio cuando el gobierno esté en manos de personas que gracias a la filosofía han alcanzado la sabiduría y la virtud. Tras su experiencia con la democracia ateniense, Platón llegó al convencimiento de que la toma de decisiones sobre el bien común no debía reservarse a la mayoría, sino a los más competentes en el conocimiento de la justicia y del bien, y éstos son los verdaderos filósofos.
La propuesta platónica del filósofo gobernante es el resultado de aplicar el intelectualismo socrático (la teoría ética de Sócrates, la cual afirma que la virtud consiste en el conocimiento) al terreno de la política. Para Sócrates y Platón, de la misma manera que no se puede ser buen zapatero si no se conoce el oficio de zapatero, una persona no puede ser justa si no conoce qué es la justicia. Por lo tanto, sin conocimiento no puede haber virtud. Además, Sócrates afirmaba que el vicio o la maldad es ignorancia, según Sócrates, todo ser humano desea su propio bien, pero a veces nos equivocamos y tomamos el mal por bien: el error o la ignorancia del bien son la causa del vicio y del obrar mal ya que nadie obra mal a sabiendas. La propuesta platónica de un gobierno de filósofos es el resultado de aplicar el intelectualismo moral del Sócrates al terreno de la política. De hecho, si solo pueden ser individuos justos y buenos aquellos que saben en qué consisten la justicia y el bien, Platón deduce que sólo los filósofos pueden ser los gobernantes perfectos, pues la filosofía es el único saber que proporciona el conocimiento de las esencias de la Justicia y del Bien. El conocimiento es indispensable para conducirse rectamente a uno mismo y a la sociedad.
Esta visión de un modelo de verdad objetivista se aparta totalmente del relativismo moral de los sofistas. Para éstos, la validez de dichas normas es relativa al tiempo, lugar y comunidad en la que están en vigor. Platón busca un modelo de verdad universal, para todas las épocas y lugares
Podríamos decir que la forma de gobierno que Platón propone es una aristocracia, pero tomando esta palabra en su sentido literal y originario, el -gobierno de los mejores" (aristoi significa en griego, "los mejores” Ahora bien, debe quedar claro que lo que Platón está proponiendo no es un gobierno de los mejores por razón de la sangre o del linaje, como se entendía a la aristocracia tradicional, sino de los mejores en virtud y en saber. Su propuesta consiste, por tanto, en una aristocracia de la virtud del saber, una especie de "meritocracia", o gobierno de los mejores en mérito. Por ello, la teoría política de Platón podemos considerarla como una teoría de la élite, según la cual el gobierno del Estado debe recaer en una élite o minoría que sobresale por su formación, por su superioridad moral y por el conocimiento de la verdad y del bien.
¿Deben los mejores ciudadanos de una sociedad ser forzados a gobernarla? Según Platón, el filósofo debe asumir compromisos con la comunidad, ocupándose del gobierno de la ciudad cuando sea necesario. Está claro que no acudirá a la política por propio interés personal, buscando en ella riquezas y poder, pues, al haber visto el Bien en sí, no sólo está en mejores condiciones que ningún otro para discernir en qué consiste el bien del Estado, sino que, además, también conoce mejor que nadie en qué consiste el verdadero bien del individuo, al que comúnmente llamamos "felicidad". Por eso, a diferencia de las demás personas, que confunden la felicidad con lo que tan sólo son "vanas sombras" del verdadero bien humano (riquezas, poder y honores), el filósofo, gracias al conocimiento que ha alcanzado sobre el Bien en sí, tiene una visión más clara y verdadera del bien individual: la verdadera felicidad del hombre no consiste en riquezas y poder, sino en un tipo de vida filosófica, una "vida recta y juiciosa" dedicada a la investigación de la verdad.
Sin embargo, debemos destacar que siendo esta una de las primeras obras utópicas de nuestra cultura, su modelo fue claramente antidemócrata. Ya que Platón, desconfiaba de un sistema en el que el poder político estaba en manos de la mayoría, pues con ella es muy probable a la inestabilidad política, debido a la mediocridad de una multitud poco instruida en la idea de bien. La teoría política de Platón influyó en muchos pensadores políticos a lo largo de la historia y sigue siendo objeto de debate en la filosofía política contemporánea. Una obra compleja con sus luces y sombras, la cual ha suscitado tanto elogios como críticas.
La obra política platónica, donde la élite gobernante detenta un control absoluto sobre la sociedad ha inspirado a corrientes totalitarias y también ha sido criticado por lo mismo. De la misma manera el llamado comunismo platónico, por su defensa de la abolición de la familia y la propiedad privada, también ha seducido al espectro progresista de la filosofía política. Solo una obra tan intelectualmente rica puede legar una influencia tan diversa y perdurable. No solo deberíamos considerar a Platón como una de las mentes más brillantes de nuestra cultura, sino también, y sobre todo a lo largo de los siglos, reconocer el esfuerzo titánico que llevó a cabo para teorizar un mundo mejor. Su amor incondicional (casi como un acto de fe) por el conocimiento y la verdad, así como su defensa de la educación como el único medio para transformarnos en mejores personas, deberían seguir inspirándonos profundamente en nuestras vidas
Aristóteles, el gran discípulo de Platón, intentará resolver el problema del cambio y del conocimiento de la realidad que se había dado en la filosofía griega. Aristóteles tenía un pensamiento de corte naturalista y había criticado la solución ofrecida por Platón afirmando que las esencias tienen que estar en este mundo y que no podemos duplicar el mundo para solucionar el problema. Así intentará proponer una solución más satisfactoria, pues la solución platónica dejaba diversos problemas sin resolver: si las esencias están fuera de este mundo ¿cómo pueden ser la causa de las cosas sensibles? ¿cómo pueden estar separadas si son la causa principal?
Aunque Aristóteles fue discípulo de Platón, no estaba de acuerdo con la teoría de las Ideas elaborada por su maestro. Aristóteles no creía que las esencias existieran de manera independiente en un mundo separado. Para Aristóteles, la verdadera realidad está constituida por los individuos particulares del mundo sensible. Lo que de verdad existe son las cosas que vemos y tocamos, los objetos que percibimos a nuestro alrededor. Por eso decimos que la filosofía aristotélica es realista, puesto que para él lo que tiene existencia auténtica es el mundo que podemos percibir con los sentidos, mientras que la filosofía platónica es idealista. Al contrario de lo que pensaba Platón, Aristóteles cree que las esencias no son trascendentes, sino que son inmanentes. Forman parte de nuestro mundo, dado que son dentro de las cosas que nos rodean. Aristóteles utilizo el nombre sustancia para referirse a cada ser concreto e individual. Esta sustancia está compuesta según Aristóteles de dos elementos inseparables: materia y forma
La materia es el elemento físico del que están hechas las cosas, por ejemplo, una mesa de madera, el ser humano de sus órganos.etc esta es pasiva y necesita de la forma para ser.
La forma sin embargo, es la esencia de las cosas, lo que hace que una cosa sea lo que es, la naturaleza misma de las cosas, la forma es el elemento activo de las cosas que hace que sea lo que es, dándole sus elementos esenciales.
Esta teoría es llamada la teoría hilemórfica de la realidad Aristóteles tratará de solucionar el problema de lo real trasladando al interior de las cosas mismas, en el interior de la naturaleza. Si para Platón lo verdaderamente real es la idea o la esencia (Eidos) para Aristóteles lo verdaderamente real son los seres individuales.
Ahora que hemos situado la esencia en el mundo sensible ¿Cómo es posible el cambio en la materia y la forma? Para entender la solución propuesta por Aristóteles tenemos que volver al origen del problema: Parménides había sentenciado que el cambio es imposible porque implica un tránsito del no-ser al ser. Aristóteles señala que el error de Parménides es señalar al ser como un concepto unívoco, es decir, como si significara una sola cosa cuando realmente el ser se llama de muchas maneras y dos de ellas es ser en potencia y ser en acto.
En su libro sobre Metafísica, Aristóteles ofrece su propia explicación sobre el problema del cambio. Empieza explicándonos la diferencia que hay entre el ser en potencia y el ser en acto. Ser en potencia es poder ser, algo que puede llegar a ser pero que todavía no es. Sin embargo, ser en acto es ser actualmente, es realización efectiva de las potencialidades que una sustancia tiene. El ser en potencia cuenta con la posibilidad de convertirse en acto. Una bellota, por ejemplo, no es lo mismo que un roble. Un roble ya es un árbol en acto, porque ha logrado la plenitud de su ser. Sin embargo, una bellota podría llegar a convertirse en un roble si se dan las condiciones adecuadas. Por eso, Aristóteles dice que una bellota es un árbol potencial: todavía no es en acto. Esta distinción permite a Aristóteles explicar porque la realidad está transformándose continuamente. Para Aristóteles, el cambio se produce cuando un ser potencia se modifica y pasa a convertirse en un ser en acto.
En Aristóteles la materia es potencia en el sentido que es capaz de asumir y recibir la forma. El bronce por ejemplo es potencia de la estatua, en cambio la forma es acto, pues tiene la capacidad de ser estatua. Todas las cosas que tiene materia tienen potencia.
El cambio no es como supone Parménides un tránsito entre no-ser absoluto y el ser absoluto sino un tránsito entre el no-ser relativo y el ser Absoluto. El cambio es el paso de la potencia al acto. La aparente contradicción de Parménides y el problema del cambio se disipa poniendo fin a este viaje filosófico de tres siglos de filosofía griega.
Las cuatro causas de la realidad
Para conocer la verdadera realidad, conformada por sustancias, Aristóteles creía que hay que explicar las causas. Según él, estas causas son cuatro: material, formal, eficiente y final. Si queremos conocer a fondo algo, tenemos que ser capaces de responder a cuatro preguntas diferentes, que corresponden a sus cuatro causas:
• Causa material: ¿De que está hecha? Aquello de que está hecha una sustancia se denomina materia.
• Causa formal: Se trata de la forma. Esta es causa de algo en cuanto que determina este algo y lo hace ser lo que es. Se trata de la causa específica del ente de que se trate, es decir, la propia de la especie. Es la esencia del objeto o del ser.
. • Causa eficiente: ¿Qué o quién lo ha hecho? Se trata del agente que ha producido esta sustancia.
. • Causa final: ¿Para que se ha hecho? Aristóteles afirmaba que todo lo que existe está hecho con un propósito o finalidad. La causa final aclara cuál es este propósito.
Pensemos en una sustancia concreta como, por ejemplo, una copa metálica. La materia sería, en este caso, el metal del que está hecha. La causa eficiente sería el artesano que ha fabricado este objeto. La finalidad de la copa sería servir de recipiente para los líquidos. Esta aclaración ya nos permite comprender en qué consiste la esencia para Aristóteles. La esencia de la copa es lo que hace que este objeto sea precisamente una copa y no otra cosa diferente. Simplemente ¡esto es una copa! No es ni un plato ni una cuchara.
Una filosofía teleológica
En la teoría de las cuatro causas, el concepto de causa final tiene un papel fundamental. Aristóteles pensaba que todas las cosas, tanto las naturales como las artificiales, persiguen un propósito. Esta teoría se denomina teleología (a partir del término griego telos, que significa 'finalidad' o `meta'). La teleología parece evidente en el caso de objetos fabricados por el ser humano. Pero Aristóteles creía que los objetos inanimados y los seres vivos también actúan persiguiendo una meta. Veamos un ejemplo para aclarar esta cuestión: imagina que levantas una piedra del suelo y después la sueltas. ¿Por qué vuelve a caer en dirección vertical? Según Aristóteles, si una piedra cae hacia abajo es para cumplir su finalidad, lo que consiste en lograr su "lugar natural". La piedra estaba en tierra, que es el lugar que le corresponde. Si la soltamos desde arriba, tenderá a volver a su lugar porque en la piedra hay esta tendencia natural. En la metafísica todas las cosas tienden espontáneamente a cumplir un propósito. Este propósito es inmanente, porque está en el interior de las cosas y forma parte de su naturaleza. Por eso decimos que la filosofía de Aristóteles es teleológica. Así el movimiento pasa de ser un problema a ser algo positivo pues es necesario para que se realiza para que las cosas lleguen a su plenitud
El motor inmóvil
Aristóteles sostiene que todo lo que se mueve debe tener una causa eficiente que inicie su movimiento. Sin embargo, si cada cosa que se mueve necesita de otra cosa que la mueva, se generaría una cadena infinita de causas, lo que Aristóteles considera imposible, ya que impediría el inicio efectivo de cualquier movimiento. Para evitar este problema, plantea la existencia de un Primer Motor que no necesita ser movido por nada más, y que constituye el origen de todo movimiento en el universo. Este Primer Motor es descrito como acto puro, es decir, completamente exento de cualquier potencialidad, de cualquier posibilidad de cambio o movimiento. El Primer Motor es, por tanto, inmaterial y eterno, porque la materia está asociada al cambio y a la imperfección, mientras que el Primer Motor, en tanto que acto puro, es completamente perfecto. Además, Aristóteles describe a este Primer Motor como una causa final más que como una causa eficiente en sentido común. No mueve mediante contacto o fuerza directa, sino que "atrae" el movimiento, de la misma manera que el objeto de amor atrae al amante. Así, el Primer Motor es como el fin último hacia el que todas las cosas tienden; es el objeto de deseo y perfección hacia el cual el universo se ordena y mueve de forma natural.
Aristóteles inscribe el estudio del hombre (antropología) en la filosofía de la naturaleza o física, ya que el ser humano es para Aristóteles un ser natural, hasta el punto de que en su explicación también utiliza la teoría hilemórfica: el ser humano es un compuesto de materia y forma. La materia se identifica con el cuerpo y la forma con el alma. Frente a Platón, que consideraba que el hombre es un compuesto de dos entidades pertenecientes a realidades y mundos distintos (el alma al mundo de las Ideas y el cuerpo al mundo sensible), que se unen accidentalmente, Aristóteles entiende que el alma es la forma del cuerpo, alma y cuerpo se necesitan como se necesitan forma y materia. Y, del mismo modo que físicamente materia y forma son inseparables porque forman una misma substancia, también cuerpo y alma son inseparables porque constituyen una unidad substancial (se unen substancialmente). En Platón, además, las actividades humanas son actividades del alma, la cual ha tenido una existencia y un conocimiento anteriores a su unión con el cuerpo. Para Aristóteles, en cambio, las actividades humanas son el resultado del conjunto, el hombre conoce con el cuerpo y con el alma, y ésta no tiene ni existencia ni conocimiento independiente del cuerpo. El conocimiento en Aristóteles es ante todo conocimiento sensible, pues es el principio de todo conocimiento. Sin el no hay conocimiento intelectual. Ahora si mientras el conocimiento sensible conoce lo particular, el conocimiento intelectual conoce lo universal.
Así en la concepción del alma es lo que más difiere de su maestro. Al ser el ser humano una sustancia más (materia=cuerpo , alma= forma) no tiene ningún sentido hablar del alma separada del cuerpo. De lo dicho se deduce la negación de la inmortalidad del alma. Como la de Platón, la antropología de Aristóteles es básicamente una teoría sobre el alma, es decir, una psicología (del griego psykhé, alma, y logos, tratado = tratado del alma).
Al entender de este modo la noción de alma, Aristóteles estará obligado a admitir la existencia del alma no sólo en los hombres sino también en los animales y las plantas. Puesto que el alma es principio de vida y existen distintos niveles de vitalidad, habrá también distintas almas, o partes del alma o funciones del alma. Por ello, Aristóteles distingue alma vegetativa, alma sensitiva y alma racional o intelectiva. Hay que tener cuidado en este punto: en los vegetales encontramos el alma vegetativa, en los animales el alma vegetativa y el alma sensitiva y en los hombres el alma vegetativa, la sensitiva y la intelectiva, pero en realidad no se trata de que en los animales haya dos almas y en los hombres tres, sino más bien de un alma con dos funciones (la vegetativa y la sensitiva) en el caso de los animales y con tres funciones en el caso de los hombres (la vegetativa, la sensitiva y la intelectiva).
Alma vegetativa. Presente en las plantas, los animales y los hombres, permite las actividades vitales más básicas como la respiración, nutrición, crecimiento y reproducción.
─ Alma sensitiva. Presente en los animales y los hombres, el alma sensitiva permite el conocimiento sensible (la percepción); la capacidad de tender al bien sensible (es decir, los deseos y apetitos que tienen que ver con el cuerpo como el deseo sexual o las ganas de comer), o de huir del mal sensible (es decir, del dolor);
. ─ Alma racional. Pertenece exclusivamente a los seres humanos, no se encuentra ni en los vegetales ni en los animales y gracias a ella el hombre posee las actividades vitales propias del intelecto o entendimiento y de la voluntad o apetito superior.
La felicidad está en el término medio
En su ética Aristóteles sostiene que el bien máximo al cual podemos aspirar los seres humanos es la felicidad, a pesar de que es verdad que los seres humanos se esfuerzan en conseguir otras metas, como pueden ser la riqueza, la fama o el poder, ninguno de estas metas es una finalidad en sí misma sino un medio para conseguir la felicidad. La felicidad no se uno medio sino una meta en sí misma. El término griego para referirse a la felicidad es eudaimonía por eso se denomina a la ética de Aristóteles ética eudemonista.
La ética aristotélica se escribe en su gran obra ética a Nicómaco, este libro está dedicado al padre de Aristóteles Nicómaco un médico que tenía gran interés por la naturaleza, pero también le dedica el libro al hijo denominado también Nicómaco. Aristóteles le dedica a su hijo una obra basada en la virtud y en la felicidad, un padre que dedica su obra en la cual desarrolla como ser virtuoso y ser feliz. Su tema es cuando somos felices, porque la vida ética tiene que ver con nuestra vida práctica y la felicidad es el objetivo y el fin último de la vida.
Como para Platón en Aristóteles la felicidad es una consecuencia de ser virtuoso, el paradigma griego consideraba que la virtud es igual a felicidad, ser virtuoso implica ser feliz, el ejercicio y la posesión de una sana y robusta virtud nos lleva a ser felices.
Para Aristóteles, los seres humanos son virtuosos cuando ejercitan su propia virtud, su virtud específica, del mismo modo que el panadero es virtuoso cuando elabora el mejor pan o el deportista virtuoso es el que hace excesivamente bien su deporte
Aristóteles se pregunta cuándo el ser humano es feliz en general independientemente de cada ser humano particular. Y contesta que el ser humano es feliz cuando ejercita de la mejor manera posible la virtud que le es propia, evidentemente la actividad propia del ser humano es el ser racional. La felicidad consiste en realizar aquello que nos hace humanos, la vida racional, pensar y buscar la verdad. Aquí Aristóteles acepta el fundamento socrático-platónico y acepta que el cuidado del alma es la única vía para la felicidad. Sin embargo, Aristóteles es más realista también en esto aceptando que se considera indispensable tener diversos bienes externos para la felicidad, ya que con la carencia de ellos no se puede ser feliz
Sin embargo, mientras que la ética platónica se orienta hacia una dimensión trascendental y al conocimiento de las Ideas, la ética aristotélica es práctica y se centra en la experiencia, en como ser felices en la cotidianidad. En Aristóteles la virtud nos tiene que preocupar en la vida práctica del día a día, es decir en cómo me comporto, cómo actuó en mi vida, desde por la mañana cuando cojo el bus, cuando llego al instituto, etcétera. Para Aristóteles la felicidad es un hábito que debemos trabajar todos los días. Pero ¿cómo trabajarlo? Aristóteles separa entre virtudes éticas, aquellas que tienen que ver con la acción y la toma de decisiones diarias y con la parte pasional del cuerpo. Las virtudes éticas se preocupan por mi vida práctica, en como actuamos en medio de otros seres humanos puesto que el ser humano para Aristóteles es siempre un hombre social que vive alrededor de otros. Nos volvemos virtuosos cuando nos acostumbramos a ejercer de manera adecuada las conductas que elegimos ya que estas nos van transformando y con el tiempo las conductas se vuelven inclinaciones. Por el que el ser humano puede elegir su propia felicidad si actúa correctamente ¿Pero ¿cómo elegir nuestras acciones? Aristóteles pensaba que en la práctica para ser virtuosos tenemos que huir de los extremos y excesos buscando siempre el término medio y que para encontrar el punto medio tengo que utilizar la razón y que nos diga sabiamente cómo tenemos que comportarnos.
La virtud ética para Aristóteles es la prudencia, la capacidad de elegir el medio entre extremos. Por ejemplo, el término medio entre ser cobarde o un temerario es el coraje, el ser humano virtuoso, no es el ser humano cobarde que delante a una situación se esconde no participa y huye, pero tampoco es el temerario que va de frente hacia el peligro, Si por ejemplo os encontráis a un grupo de cuatro hombres pegándole a paliza a una persona en un acto racista para Aristóteles el cobarde sería aquel que hace como que no está viendo nada, sin embargo el temerario iría hacia ellos y se enfrentaría el solo al grupo, sin embargo el valiente sería el que cogería el móvil y gritaría a la policía o a otras personas para que lo ayudarán
Pero no siempre es fácil encontrar el punto medio, puesto que la posición intermedia depende de las circunstancias Por lo que cada uno tiene que aprender en la práctica cuál es su término medio en relación con sus circunstancias personales. La virtud ética generará justicia porque la persona justa siempre tiene que saber encontrar el punto medio, el juez es una figura justa tiene que saber distribuir claramente los castigos y las penas.
Por otro lado, Aristóteles señala que hay otro tipo de virtudes. Las virtudes intelectuales o dianoeticas que es otro modelo de vida feliz pero en este caso consagrada a la vida intelectual y a la racionalidad teórica. Se trata del ideal de vida contemplativa y del filósofo, entregado a la investigación de la verdad. Este ideal de vida feliz donde se alcanza la plenitud presupone las virtudes éticas, pero va dirigido a una minoría (influencia Platónica) donde las mujeres y los esclavos quedan fuera
La política en Aristóteles
La vida da feliz o eudemonía es para Aristóteles el fin natural del humano y necesita de la vida en común. Aristóteles concibe al ser humano como el animal político por naturaleza. La palabra político viene de polis (ciudad), y lo político en Aristóteles incluye no solo la participación en la vida política, sino también las relaciones sociales y personales de amistad. Que el ser humano es el animal político por naturaleza significa que él una necesidad natural a vivir en sociedad. Frente a la teoría de algunos sofistas y a las teorías modernas del contrato social, que afirman que el Estado (la comunidad política) es una creación artificial surgida de un acuerdo o convención entre los individuos humanos, Aristóteles considera que nace espontáneamente de la misma naturaleza humana. La ciudad se necesita para los dos modos de entender la felicidad (virtudes éticas y dianoeticas), ya que el ideal del hombre virtuoso necesita del trato y de la interacción con otros seres humanos que solo la ciudad proporciona, para poder desarrollar la sabiduría práctica y las excelencias del carácter (ethos). Y el ideal de felicidad del sabio necesita de la polis porque solo en ella uno puede librarse de la necesidad de trabajar y disponer de tiempo de ocio para la vida teórica
Tanto Platón, como Aristóteles la ética y la política están al servicio del mismo fin: la felicidad y el perfeccionamiento del ser humano. Si bien la ética trata de la felicidad individual y la política de la felicidad de todos. Ambos consideraron que el mejor orden social es aquel que permite a sus ciudadanos lograr el mayor grado posible de felicidad. Pero la pregunta por el mejor orden social se resuelve en Aristóteles de manera muy diferente a la de su maestro Platón. En primer lugar, Platón, el idealista, plantea un Estado utópico. Aristóteles, en cambio, más pragmático y realista, no propone ninguna sociedad utópica y cree que no hay un único sistema político adecuado para todas las sociedades y que el mejor orden social debe adaptarse a cada una de ellas. Aristóteles, más empirista que el metafísico Platón, considera que la ciencia política no es un saber teórico sino practico basado en la evidencia empírica. En contra del intelectualismo moral para Aristóteles gobernar bien no solo requiere de conocimiento teórico del bien como en Platón sino sobre todo conocimiento práctico.
En base al análisis minucioso de las constituciones que recopiló y de los datos históricos de que disponía, Aristóteles identificó tres formas de gobierno puras o rectas, que son aquellas en las que se persigue el bien común: la monarquía, la aristocracia y la república (Politeia):
En la Monarquía: gobierna uno solo, el más sabio y cabal de todos los ciudadanos. Aristocracia: gobiernan unos pocos, los mejores en virtud moral. República: gobiernan muchos, la clase media, con miras al bien de todos y en base a la ley. Igualmente, identificó tres formas de gobierno desviadas o corruptas, que resultan de la degeneración de las tres anteriores, y en las que los gobernantes no persiguen el bien común, sino su propio provecho particular. Estas son la Tiranía: es la degradación de la monarquía. Gobierna uno solo al margen de la ley y en beneficio propio. Oligarquía: es la degradación de la aristocracia. Gobiernan los ricos, no los mejores. Democracia: es la degradación de la república. Gobiernan los pobres, no la clase media.
¿Cuál de todas las formas de gobierno anteriores es la mejor? Según Aristóteles, el mejor régimen político debe adaptarse a las circunstancias concretas de cada Estado, como la calidad moral y la educación de sus ciudadanos, las relaciones con los Estados vecinos y las condiciones materiales de vida, la estructura social y económica, la extensión del territorio, la población, los medios de vida, las riquezas naturales y la ubicación geográfica. Un régimen político óptimo para algunos Estados puede ser pésimo para otros.
Es cierto que, para Aristóteles, algunas formas de gobierno son preferibles a otras. Así, dado que el fin del Estado es promover la virtud de sus ciudadanos, opina que la aristocracia, en teoría, es el preferible. Pero en la práctica, la aristocracia es poco viable, pues exige que los gobernantes tengan una educación y una excelencia muy por encima de lo común, y eso es difícil de encontrar. Así que lo mejor en teoría no siempre es lo más conveniente en la práctica. Frente al idealismo de Platón, Aristóteles da muestras una vez más de su realismo y su pragmatismo. Para la mayoría de las ciudades, la mejor forma de gobierno es la república, que es un gobierno de la mayoría, pero bajo ciertas condiciones. Podemos considerarlo una democracia moderada en la que gobiernan la ley y la clase media. Esta actúa como mediadora entre los ricos y los pobres, evitando los extremos, de modo que los intereses de las diferentes clases sociales están equilibrados. Para Aristóteles, la república es el término medio entre los dos extremos: la democracia y la oligarquía. En la república se gobierna con una amplia participación de la ciudadanía, pero siempre bajo el imperio de la ley; ella mira por el bien común y es quien realmente manda. Aristóteles insiste en que para que un estado esté bien gobernado, debe regirse por el imperio de la ley. Nadie puede estar por encima de ella. Entre las ventajas que de este sistema Aristóteles cree que es la forma de gobierno más estable. En primer lugar, porque cuenta con más aceptación por parte de la mayoría; y en segundo lugar, porque al ser la clase media mayoritaria hay menos discordias, pues la igualdad económica es un factor de estabilidad, mientras que las desigualdades llevan a enfrentamientos y a la inestabilidad política. Además, permite, al menos a un buen número de ciudadanos, el desarrollo y el ejercicio de la virtud mediante la participación en la vida pública y el cultivo de la amistad entre iguales (eudemonía), por otro lado, si no está embrutecida, las decisiones de la multitud suelen ser más acertadas que las de uno solo o unos pocos y en general el gobierno de la mayoría es más difícil de corromper y dejarse arrastrar por las pasiones que el gobierno de uno o de unos pocos.
Tras la filosofía de Platón y Aristóteles aparece la filosofía helenística. En esta época, el problema fundamental es el ético, fruto de la decadencia del imperio griego y la preocupación por cómo vivir bien en un mundo en declive. La pregunta que intentan resolver es: ¿Cómo puede ejercitarse la felicidad?
Mientras que en la filosofía clásica era inseparable de la polis, en el helenismo el problema social parece inabarcable y se centra en el qué hacer individual, el ser humano no es comprendido como animal político sino como individuo perdido en la vastedad del imperio. Así se entiende la filosofía como terapia, es decir, como una práctica de sanar los males del alma y llenar el vacío existencial, generando comunidades y dogmas a sus formas de vida. Las escuelas más importantes de este periodo son el escepticismo estoicismo, el hedonismo y cinismo, nosotros estudiaremos las tres últimas
El mayor representante del de la escuela hedonista fue Epicuro. Su escuela es conocida como "la escuela del jardín", ya que rechazaba la ciudad y la dimensión política del ser humano. Para Epicuro, en la ciudad la felicidad es difícil de alcanzar, porque es un lugar de corrupción, prisas y presiones, donde hay poca libertad. Por ello, decidió fundar una escuela en plena naturaleza, fuera de la ciudad, denominada el "Jardín de Epicuro". Epicuro fue innovador al abrir su escuela también a mujeres y esclavos, siendo la primera sin exclusividad masculina. Era una comunidad donde se vivía en conjunto, se producían sus propios alimentos y se colaboraba, lo que hoy podríamos entender como una especie de "comuna hippie". Epicuro fundó una gran escuela que tuvo seguidores en siglos posteriores, como Lucrecio, escritor romano que siguió de cerca su obra. Sin embargo, debido a la hegemonía cultural del cristianismo, sus escritos fueron censurados y su filosofía boicoteada.
La teoría de la felicidad de Epicuro está contenida en la Carta a Meneceo, donde expone su célebre tetrafármaco, es decir, la teoría de los cuatro remedios que hacen feliz al ser humano. Epicuro, haciendo ironía con la medicina, ofrece cuatro "remedios" para mejorar el alma:
La ética de Epicuro es hedonista, ya que afirma que el bien supremo consiste en el placer. Sin embargo, su búsqueda del placer y la felicidad se basa en la negación, es decir, en la ausencia de temor y dolor. Para Epicuro, el ser humano es feliz cuando no siente dolor. La felicidad no es una lista de acciones que realizar para ser feliz, sino la eliminación de aquello que nos causa infelicidad. La felicidad consiste en suprimir todo lo que produce dolor. El término griego que Epicuro utilizaba para expresar esta aspiración es ataraxia, que significa "imperturbabilidad" o "ausencia de perturbación". La teoría del tetrafármaco es la de los cuatro remedios contra el dolor que hacen la vida del ser humano infeliz. Pero ¿cuáles son los cuatro males de los que debemos liberarnos para alcanzar la felicidad?
El primer mal es el temor a los dioses. Los seres humanos, según Epicuro, a menudo viven mal por temor a los dioses y se esfuerzan en ser obedientes a la divinidad, siguiendo la palabra de Dios. Para Epicuro, debemos liberarnos de este miedo, pues la existencia de Dios y del mal demuestra que los dioses no interfieren en la vida humana. Si el mal existe y Dios existe, o bien Dios no quiere eliminar el mal y por tanto es malo, lo cual es imposible, o bien no puede eliminarlo, y en ese caso sería impotente y tampoco sería Dios. Así, la única solución es que los dioses existen, pero no interactúan con la vida humana; no intervienen en guerras, amores, terremotos, pandemias ni muertes accidentales. Por tanto, no debemos vivir atemorizados por los dioses.
El segundo mal es el temor a la muerte. Para Epicuro, este temor es absurdo, ya que la muerte es la eliminación de las sensaciones. Como solo podemos conocer lo que sentimos, nunca conoceremos la muerte. Si no podemos conocer la muerte, ¿cómo podemos temerla o juzgarla? Epicuro afirmaba que cuando está la muerte, nosotros no estamos, y cuando estamos, la muerte no está. Por lo tanto, vida y muerte no se comunican. Según Epicuro, solo los necios temen a la muerte, pues es algo que podemos imaginar, pero no conocer.
El tercer mal es el que proviene del dolor físico. Epicuro nos invita a no temer el dolor pasajero, como una pierna rota o una gripe, pues este terminará. Si el dolor es temporal, ¿por qué amargarnos? La alternativa es aceptarlo, sabiendo que eventualmente pasará. En cuanto al dolor crónico o mortal, Epicuro argumenta que tampoco debemos temerlo, pues será la muerte la que nos libere de él.
El cuarto mal es el deseo desmedido de placeres. El ansia por la satisfacción de los placeres puede generar infelicidad. Para Epicuro, los placeres se dividen en tres tipos: Los placeres naturales y necesarios son aquellos que debemos buscar, pues son esenciales para nuestra vida. La felicidad surge cuando los alcanzamos y el dolor, cuando no lo hacemos. Estos placeres incluyen comer, dormir, tener amigos y tiempo para uno mismo. Debemos cultivarlos. Los placeres naturales, pero no necesarios deben ser perseguidos con moderación, como disfrutar de comidas favoritas, relaciones sexuales o ciertos lujos. Estos placeres deben ser gestionados racionalmente para que no pierdan su valor. Finalmente, los placeres no naturales ni necesarios son aquellos que causan dolor, como la búsqueda de fama, belleza, consumo o poder. Estos placeres no son estables y, por tanto, no deben ser la base de nuestra felicidad. Epicuro defiende que debemos priorizar placeres duraderos como la amistad, el diálogo y la cooperación. Epicuro reflexiona sobre cómo la búsqueda de la felicidad en una sociedad basada en el consumo y los placeres artificiales nos aleja de una felicidad auténtica. Si no nos liberamos de esta relación entre felicidad y posesión, será difícil alcanzar una felicidad estable.
CINISMO
La escuela del cinismo, que tiene como máximo representando a Diógenes. Diógenes vivió como un vagabundo en las calles de Atenas, convirtiendo la pobreza material extrema en una virtud. Se decía que vivía en una tinaja y defecaba en público, sus únicas pertenencias eran: un manto, un zurrón, un báculo y un bol (hasta que un día vio que un niño bebía el agua que recogía con sus manos y se desprendió de él). Diógenes creía en la autosuficiencia y en una vida natural e independiente a los lujos de la sociedad. Para él, los honores y las riquezas son falsos bienes que hay que despreciar. El principio de su filosofía consiste en renunciar a todo lo convencional y oponer esto a la naturaleza. El sabio tiene que tender a liberarse de sus deseos y reducir al mínimo sus necesidades, en eso consiste la felicidad. En apegarnos lo suficiente a nuestro ser natural y a nuestros deseos como animales y evitar los prejuicios y las convenciones sociales, solo así en la simplicidad de la vida natural encontramos la felicidad
Para finalizar el escepticismo defendido ya por algunos sofistas en el siglo V a .c se convirtió en esta época en una escuela con carácter práctico que defendía la epojé es decir la suspensión del juicio
ESTOICISMO
El estoicismo fue fundado en el año 300 a.C. por Zenón de Citio y aún hoy en día tiene adeptos. Al igual que los cínicos, los estoicos consideran que el ideal del sabio es alcanzar una vida feliz sin necesitar nada. ¿Cómo alcanzar esta felicidad? Aceptando los eventos y eliminando el deseo.
El punto de partida de la ética estoica es que la verdadera felicidad depende únicamente de nosotros mismos. Para el estoico, nada de lo que es externo cuenta realmente, ya que todo su esfuerzo se concentra en alcanzar la virtud, en lo que depende de él y que nadie puede quitarle… en su interioridad. Ahí reside la clave de su fortaleza. A diferencia de los cínicos, los estoicos no despreciaban ni a sus semejantes ni a la sociedad. Para el cínico, quienes vivían de manera errónea eran simplemente necios que merecían ser insultados y ridiculizados por su estupidez. Los estoicos, en cambio, se enfocaban más en sí mismos. A nivel metafísico, los estoicos creían en un Logos que gobernaba el mundo, entendido como un principio racional y estructurante que organiza el universo. Para ellos, el Logos es una fuerza cósmica, una razón divina que impregna y gobierna todo lo que existe. La felicidad humana reside en la aceptación de que formamos parte de un todo mayor y en vivir en armonía con el universo. El Logos, en tanto razón cósmica, determina todo lo que sucede en el universo, incluidos los eventos de nuestras vidas. Los estoicos piensan que la verdadera felicidad consiste en aceptar el destino que el Logos ha previsto para nosotros. Esto implica no resistirse ni lamentarse frente a los eventos, sino verlos, incluso los más difíciles, como una parte necesaria del orden universal. En realidad, es así como se manifiesta la verdadera libertad: aceptando los eventos. Para ello, es esencial dominar las pasiones y alcanzar un estado de apatheia, es decir, la eliminación y ausencia de toda pasión, que siempre representa una perturbación del espíritu. El autocontrol y el dominio de las pasiones permiten que las emociones no guíen nuestras acciones, sino que sea la razón quien lo haga. El ideal estoico, tal como lo transmitió Epicteto, es: "soporta y renuncia". Soporta, porque tu destino será el mismo, te guste o no. Se trata de un plan establecido por la divinidad al cual no puedes escapar, así que no tenemos otra opción que seguirlo dócilmente o dejarnos arrastrar. Y renuncia, porque siempre será más fácil alcanzar la paz, y con ella la tan buscada felicidad, si no estamos dominados por nuestros deseos y apetitos.